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Escribir una novela de amor puede resultar fácil. Más allá del talento que uno puede tener a veces lo indispensable sería saber cómo. 'Premura', una empresa española de servicios editoriales de la web, ha publicado un ebook sobre cómo escribir novelas románticas. Un género que hoy en día vende casi un tercio de los libros que se publican en todo el mundo
NOCIONES BÁSICAS.
Antes de empezar es importante saber el contexto en el que nos movemos. Larumba y Serra matizan “es un género amplio, pero muchos libros, a pesar de tener elementos románticos, no pueden ser clasificados aquí”. Es esencial que el elemento amor sea el tema central de la trama. Luego también se pueden desarrollar subtemas. Opción que los autores aconsejan.
Hay que “ir más allá de la historia central de la relación”. Como ejemplo, Mary Stewart que en sus novelas de amor incluye elementos propios del thriller o Mary Higgins Clark, que ha desarrollado lo que se conoce como “subgénero de la mujer en peligro”.
Larumba y Serra definen diferentes tipos de novela romántica. De esta manera hablan del romance contemporáneo, la relación amorosa sucede después de 1945; el histórico, anterior a 1945 y que puede situarse en cualquier escenario; el romance “inspiracional”, cuyo argumento gira entorno a creencias religiosas o espirituales; el paranormal, estructurado en un mundo de fantasía; el juvenil; o el romance en el periodo Regency del imperio británico.
EL ARGUMENTO.
Una novela sin argumento no es tal. El argumento y la parte romántica deberán de “funcionar como un tándem”. Es recomendable dejar el desenlace “rosa” para el final. Así se evita que el lector decida abandonar la lectura una vez se haya resuelto la trama amorosa. Antes de ponerse a escribir se puede realizar un esbozo que servirá como guía.
“Intenta desarrollar el argumento linealmente subrayando los problemas potenciales”. Además, los editores añaden “sé creativa y experimentan por ti misma”. Hay quien escribe sobre la marcha. El objetivo es que cada uno encuentre el ritmo ideal.
El final está claro. Una novela romántica necesita de un final “emocionantemente satisfactorio”. La historia no tiene por qué acabar bien, pero debe ser optimista.
CONSEJOS PARA ESCRIBIR.
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Es importante que la historia sea verosímil. De esta manera, si dos personajes son antagónicos y acaban enamorándose, se deberá de explicar los motivos. Los autores avisan “recuerda que la zona más erógena es la mente”.
Otro elemento a considerar antes de comenzar a trabajar es el lugar donde se desarrollará la acción. Los editores aconsejan que el autor esté familiarizado con el contexto donde tendrá lugar la historia, que se sienta cómodo, al fin y al cabo, este es un espacio “donde pasará mucho tiempo, aunque sea mentalmente”.
No puede faltar el sexo. “Debe haber alguna escena subidita de tono, aunque sea implícita”. Antes de ponerse a escribir es aconsejable comprobar la tolerancia hacia este tema. Para ello recomiendan leer muchas escenas de sexo.
Los clichés asociados a este tipo de novelas serán inevitables. Aunque el truco está en conseguir algún elemento diferenciador y original que permita al escritor dejar su propia huella. Hay que “jugar con las palabras hasta que suenen nuevas”.
Además, está el diálogo. “Una manera importante de mostrar cómo se relaciona un personaje con otro”, aunque también a veces es durante la acción cuando realmente nos hacemos una imagen sobre cómo es el personaje. En todo diálogo se deberán de evitar los adverbios y las onomatopeyas, expresiones estas últimas que Larumba y Serra tildan de “pueriles e infantiles. Utiliza las palabras y muestra las acciones en lugar de describir”.
Definir el personaje es esencial. “Es importante que gusten a los lectores”, hecho que no quiere decir que sean “santos”. El personaje deberá de desarrollarse a medida que el lector vaya avanzando en la lectura. La heroína o el héroe deben “mostrar voluntad por el cambio”.
PUBLICAR LA NOVELA.
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Escrita la novela el siguiente paso será publicarla. Los autores de “Cómo escribir novelas de amor”, Larumba y Serra, inciden en la figura del editor. Un profesional que ayudará al escritor a sacar el mejor producto al mercado. En el trasfondo, la importancia de corregir las páginas escritas. Ante la falta de un editor, siempre se puede ofrecer el texto a alguien cercano para que sea crítico con nuestro trabajo.
“Escribir es corregir”. Hecho el trabajo solo queda comprobar la fórmula del éxito. |