 |
FOTOS/KRT
Direct |
Ayer, domingo 11 de septiembre se celebró el
Día de los Abuelos. Felicidades a todos los abuelos y abuelas. ¡Qué ocasión
más especial para agradecer todo lo que hacen por amor a los nietos! Si
un abuelo no tuvo la oportunidad de darle una “mamadera” a uno de
sus hijos, cuando es abuelo queda “encantado” de tener el bebé en
los brazos.
Imagínese este escenario: Mamá y papá están invitados
a una boda de la cual no pueden faltar por razones personales.
Le piden a los abuelitos si pueden cuidar al bebé. Probablemente se queden
en la fiesta hasta altas horas de la noche, así que los padres deciden
llevar al bebé a casa de los abuelos.
Los padres llegan temprano a casa de los abuelos para poder tener tiempo de alistarse
antes de la fiesta. La mamá lleva una lista detallada de todas las instrucciones
que los abuelos deben seguir en su ausencia. Papá se despide, mamá llora.
Los abuelos aseguran que todo va a salir bien, que no se preocupen y que se diviertan. ¡Chao!
La despedida es eterna, hasta que por fin se van. Abuela está feliz, coge
la cámara y toma muchas fotos.
Luego de gozar al nieto, abuela se va a la cocina y deja a abuelo encargado de
la tarea de sostener al bebé.
El bebé está de lo más cómodo en los brazos del abuelo
que está sentado en su silla reclinable. La abuela está calentando
la “mamadera”, asegurándose de que todas las instrucciones
sean cumplidas al pie de la letra.
Abuelo quiere darle la leche, nunca se le ha otorgado tal honor. Abuela lo deja.
Abuelo queda impresionado de ver cómo el nieto ya sostiene su propia “mamadera”.
En este preciso momento abuelo y nieto comparten un apego muy especial. La mirada
tierna del bebé provoca que abuelo lo llene de mimos, canciones e historias
de cuando su mamá estaba bebé. Abuelo aprovecha ese momento, momento
tan especial en donde le está transmitiendo seguridad, confianza, paz
y tranquilidad.
 |
Los bebés son como esponjas, ellos perciben cuando
sus propios padres
están alterados por las diversas obligaciones. Pero, con abuelito y abuelita
es diferente. Para ellos el tiempo pasa con calma y no hay apuro. Gozan el 100%
la tarea de ser abuelos.
Llega la hora de dormir, el bebé se acuesta en su cuna, en el cuarto que
ha decorado la abuela para cuando vienen los nietos a “visitarlos”.
A pesar del cansancio, han disfrutado cada minuto. Ya hablaron con los preocupados
padres que no han parado de llamar por teléfono.
Los abuelos se quedan un momento en la habitación admirando al nieto que
se ve como un angelito mientras duerme.
Al día siguiente... “Gracias mamá” por cuidar a mi
hijo, dice la hija. “Soy yo la que te doy las gracias por permitirnos gozar
a nuestro nieto”, dice la abuela.
Abuelo, abuela han hecho una tarea maravillosa. Tomen nota de algunas de las
normas que el Dr. Berry Brazelton (1992), famoso pediatra reconocido a nivel
mundial, recomienda:
“Hagan de sus encuentros con los nietos un ritual... conviértanse
en punto central de reuniones familiares regulares y acontecimientos durante
las festividades...
hagan uso del teléfono para saludar y felicitar a los nietos por sus progresos
y pequeños triunfos...”.
Es increíble el poder de esa relación tan noble. Mi sobrinito escucha
el silbido de mi papá detrás de la puerta y empieza a aplaudir
de alegría al saber que viene ese ser tan querido.
Por supuesto, el orgulloso abuelo no cabe de felicidad. O cuando llega abuela
y el bebé se tira en sus brazos para llenarla de besitos.
En su día, aprovechamos para condecorarlos como estupendos abuelos y abuelas.
Gracias por toda la ayuda, el tiempo y la paciencia brindados.
¡Feliz Día de los Abuelos! |