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A medida que van creciendo
los bebés nos quedamos asombrados de las cosas que logran hacer. Y decimos "mi
hijo va ser muy inteligente, mira todo lo que hace". Como se explicó en
el artículo anterior, el libro es el mejor amigo que le podemos ofrecer
a nuestro bebé para desarrollar su capacidad mental.
Cuando crecen, la televisión, computadora y juegos electrónicos
se han convertido en los amigos de los niños remplazando a los libros.
La batalla se torna difícil ya que el avance tecnológico tiene
muchas ventajas; sin embargo, éste no debe ser sustituto del libro.
Todo en exceso es malo, ver mucha televisión, jugar muchos juegos electrónicos
y estar sentados por horas frente a una computadora no es bueno para el desarrollo.
El ver la televisión, según la doctora Stoppard (1991) impide (entre
otras cosas):
-Que practique y desarrolle las habilidades para escribir
-Que explore y utilice la creatividad
-Que ejercite la iniciativa y capacitad de resolver problemas
-Que use la imaginación y habilidades de comunicación
A diferencia de los juegos electrónicos, leer libros siempre le hará mejor.
Inicie esta noble tradición y se convencerá de los beneficios.
En relación al tiempo que se pasan los niños frente al televisor,
la Asociación Americana de Pediatría recomienda que para niños
menores de dos años, el tiempo limitado debe ser de una a dos horas por
día de programas educativos (por ejemplo, Barney y sus amigos, Plaza
Sésamo,
El Mundo de Elmo, Dora La Exploradora, Las
Pistas de Blue, Encontremos a Boo y Los Save
on, entre
otros).
Los bebés absorben la información del medio ambiente por medio
de los sentidos. Hay bebés que desde muy pequeños van desarrollando
con más ahínco el sentido de la vista, otros el sentido auditivo
y el resto la parte motora.
Pero el mejor juguete que puede tener un bebé es el poder jugar con su
madre y su padre. Aunque sean dos horas al día o que la madre esté todo
el día con el bebé, la seguridad y la sensación de sentirse
importante y especial hace que el bebé responda a los estímulos
del medio ambiente.
Para que el bebé se beneficie del tiempo que pasa con sus padres tengamos
presente la siguiente guía: (Bradway &Albers Hill, 1993)
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-Que el bebé esté cómodo. Si ya comió,
descansó y
se cambió, hay más probabilidades que aproveche al máximo
su compañía.
-Que el bebé lo pueda ver a los ojos y que esté cerca de usted.
Póngalo en una mesa a distancia de sus ojos para que logre enfocarse directamente
en su cara.
-Háblele despacio y con oraciones simples para que escuche el contenido
con claridad.
-Trate de ocuparse 100% al bebé en el momento que escoja para jugar con él.
Eso significa que modifique la rutina sacando al perro de la casa, dejando a
los hermanitos más grandes ocupados, asignando a alguien que conteste
el teléfono de la casa y aléjese de la televisión para evitar
distracciones.
-Trate de ofrecerle una variedad de juegos para ir estimulando todas las áreas
(el cual será parte del tema de la próxima semana).
-Y por último, sepa cuándo terminar de jugar. El bebé le
hará saber cuando ha perdido interés en el juego que estaban jugando.
Preferiblemente termine antes de que empiece a llorar y lo podrá hacer “leyendo” las
señales que su cara y cuerpo muestren.
Si empezamos a jugar con nuestros bebés con calidad de tiempo les estaremos
dejando un tesoro como la base del aprendizaje del mañana.
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