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No tenemos control alguno cuando confrontamos una
situación tan crítica como lo es la muerte de un bebé. La
muerte de un bebé forma parte de un plan divino, del cual no tenemos control.
Sin embargo, es confortante saber que hay acciones que se pueden hacer en ese
momento de dolor.
Según Eisenberg, Murkoff & Hathaway, hay pasos para que tome en cuenta
cuando la muerte del bebé ha sido manifestada.
*Recién enterados de la noticia, vea a su bebé. Llámelo
por su nombre y tanto la madre como el padre deben pasar un tiempo considerado
cargándole, acurrucándole, cantándole, acariciándole
y hablándole. Los expertos aconsejan que es un paso a la recuperación
del duelo el estar presente, aun si el bebé tiene malformaciones. Es importante
que lo vean y pasen ese momento especial con el bebé.
Participar en los arreglos funerales es otra oportunidad de despedirse del bebé.
Escoja lo que le va poner de ropa (las medias, la camisita, el lacito, el sombrerito),
la sábana con que lo envolverá y pida ayuda a sus allegados más
queridos que los ayuden en ese momento de dolor.
*Hable de los detalles de la muerte con el doctor. Recién dado el parto
y bajo el impacto de la noticia, probablemente esos factores hayan impedido que
se entendieran los detalles de la muerte.
Pida no ser medicada para no perder la oportunidad de pasar el duelo junto con
su pareja, ya que estando bajo el efecto de los medicamentos la persona puede
que olvide la recolección de los datos y de la realidad de lo ocurrido.
*Tómele una foto para tener de recuerdo. Enfóquese en los ojos
lindos que tenía, la nariz, el parecido a la abuela, los dedos largos,
la boca, la cantidad de cabello que tenía.
*Pídale a sus familiares que no quiten las preparaciones que tenían
para cuando el bebé regresara a casa. Usted las quitará cuando
esté lista para hacerlo.
*Llore todo lo que pueda, es parte del proceso de estar en duelo. Recurra a su
fe y a su religión como fuente de apoyo emocional y espiritual. Se avecinarán
momentos muy difíciles y sentimientos que usted dirá que nunca
se apartarán de su corazón.
*Recuerde que los esposos manejan el duelo de una manera distinta. Cuando la
madre es quien lleva en su útero por nueve meses al bebé hay un
mayor apego. Los esposos tratan de embotellar los sentimientos para estar fuertes
para su esposa y tarde o temprano la carga emocional explota, ya sea por el temperamento,
falta de interés en la vida o irresponsabilidad.
*Trate de que la noticia sea informada en el trabajo, en la iglesia y a los amigos.
Pídale a una amiga o familiar que la acompañe en los primeros días
cuando se enfrenta al día a día para no tener que estar dando tantas
explicaciones.
*Reconozca que la culpa puede acentuar el duelo y hacer que la pérdida
sea más difícil. Si la madre no estaba segura de desear el bebé,
se sentirá que la muerte fue un castigo. Si la mamá no se estaba
alimentando correctamente y el bebé tampoco lo estaba, sentirá que
ella fue la causa de la muerte.
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Puede que la madre se sienta fracasada por no llevar a término
su labor. Busque asistencia profesional para que le ayuden a entender que sus
sentimientos
no fueron los responsables de su pérdida.
Hay etapas que terapéuticamente son necesarias para que el proceso de
aceptación de la pérdida del ser querido sea posible. Según
Elizabeth Kubler-Ross existen cinco etapas.
Primera etapa: La negación. "No puede ser, no es cierto". Como
la noticia es tan fuerte es natural que no la aceptemos.
Segunda etapa: El enojo y hostilidad. "¿Porqué se tenía
que morir?". Las personas en duelo cuestionan el porqué de lo ocurrido.
Tercera etapa: El trato. "Prometo cambiar si regresas a mi bebé".
Por lo general, la negociación se hace con Dios pidiéndole el bebé de
vuelta.
Cuarta etapa: La depresión. "No quiero saber de nada ni de nadie".
La persona deja de dormir, no come y está muy triste la mayor parte del
tiempo.
Quinta etapa: La aceptación. "Fue la voluntad de Dios que mi bebé estuviera
en el cielo". Ya se acepta el hecho de que el bebé no está y
se habla al respecto con más naturalidad.
Pida ayuda terapéutica. La Fundación Piero Rafael Martínez
De la Hoz tiene como fin “apoyar emocionalmente a personas individuales
y familias en el proceso de enfrentar la pérdida física de un ser
querido”. 227-7498 y 227-0718 / www.duelo.org |