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FOTOS/KRT Direct |
Ya el bebé está creciendo. Se sienta, da vueltas en el
suelo, se levanta y se desploma en el colchón de su cuna. Hace unas semanas
inició la destreza de desplazarse y quedó asombrado de que pudo
gatear.
Al poder moverse, es divertido ahora agarrar los objetos que le interesan. Es
la primera expresión de independencia: "me muevo para donde yo deseo".
Es importante que podamos ayudar a que esa experiencia sea fructífera
cuando le ofrecemos la oportunidad de practicar en un ambiente seguro. De esa
manera el bebé va tomando confianza en sus propias destrezas de desarrollo.
Al pasar de los días empieza a levantarse sosteniéndose de los
muebles y da sus primeros pasitos caminando siempre y cuando tenga un apoyo físico.
Falta poco para que camine por sí solo.
Algunos bebés inician esta etapa de desarrollo a la temprana edad de nueve
meses, sin embargo, es totalmente normal si los bebés no caminan para
cuando cumplan los 12 meses. Es importante tener una evaluación por parte
del pediatra si para los 18 meses el bebé no ha caminado, para descartar
cualquier condición existente.
Cuándo el bebé empiece a caminar estará relacionado a su
composición genética. Si los padres caminaron a temprana edad, él
así lo hará y si hubo retraso en el desarrollo de los padres, muy
probable será para el bebé. Hay otras razones como el peso, la
alimentación, alguna caída no placentera, el estar restringido
en un "corral" o estar sentado en un coche por largo rato y el apuro
de los padres de practicar "la caminata" son razones que influyen en
no poder caminar. Muchas veces el bebé que ha sido forzado a practicar,
por rebeldía se retaca y no lo hace hasta cuando sea en sus propios términos
y a su manera.
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Si le damos un ambiente seguro como lo es acolchonar las esquinas de las mesas,
colocar los plásticos en los enchufes de electricidad, quitar los adornos
en un área específica donde el bebé pueda practicar con
supervisión pero sin restricciones es la clave del éxito para que
pueda ejecutar sus prácticas. No olvide que el área debe ser a "prueba
de bebé", que usted no tenga que estar pendiente de cada movimiento
porque sabe que va a estar seguro. Una superficie con alfombra le puede quitar
el estrés, pero con el polvo que hay en la ciudad y las alergias que conllevan
preferiblemente que el bebé practique en una superficie limpia y descalzo.
Cuando el bebé se caiga, evalúe el golpe. Si gritamos cada vez
que se cae podemos asustarlo y le transmitiremos la inseguridad y el miedo que
tenemos. De una manera calmada, lo consuela, le canta y le dice que lo estaba
haciendo muy bien. Refuerce positivamente el gran esfuerzo que está haciendo
para desplazarse.
De repente una mañana sin imaginárselo, el bebé lo sorprenderá dando
sus primeros pasitos: "uno, dos y tres y allá voy mamá" y
por favor... tenga la cámara lista.
¡Muchas felicidades, su bebé empezó a caminar!
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