| La mamá le pide algo a Ana y esta le contesta un rotundo “no”.
Le piden que vaya a comer y nuevamente dice que “no”.
Llega la hora
del baño y la respuesta es “no”. Sin embargo,
Ana prefiere seguir jugando en el patio.
La era del “no” es
una temporada algo temible por los padres ya que es difícil lograr la
cooperación del pequeño niño
por su negativa constante.
En realidad, es ésta una de las primeras
palabras de su vocabulario que aprende y constituye un modo de declarar su independencia,
probar su autoridad y formar su identidad.
Es una fase de desarrollo totalmente normal y no significa
que los padres estén fallando en su labor.
Sin embargo, es preciso comprender que el
bebé ha escuchado la palabra “no” en
numerosas ocasiones y es más fácil que decir que sí.
Hasta
propagandas de televisión han demostrado esta etapa con humor
de una pequeña niña que todo lo que hace, recibe como respuesta
un “no”, “no”, “no” con tonalidades
musicales.
“No toques el adorno”
“No corras que te vas a caer”.
“No tires la pelota en la casa”.
“No te subas en la mesa”.
“No tires las galletas al suelo”.
Reforzamos la palabra “no” desde una corta edad ya que fue lo
que aprendimos cuando éramos niños.
De tal modo que los niños utilizan la palabra “no” rápidamente
para contradecir lo que pedimos o realmente lo que no quiere que se le pida en
ese momento.
Lo que tenemos que entender es que el niño hace lo que hace con el
fin de satisfacer sus curiosidades, de sacar las cosas de donde están,
de experimentar su contextura, de probar lo que tiene en sus dedos, de jugar
con la pelota de colores que rebota cuando la tira.
Lo que usualmente hacemos
es pegar el grito ”no toques eso” y
de una vez reprimimos la acción en la manito para hacerle saber que eso
no se hace.
Pero lo que ocurre es que en la próxima ocasión que vea que
no hay nadie a su alrededor tratará de tocar el adorno para investigar de
qué se trata.
Cuando se comprende la naturaleza innata de todo niño pequeño
de explorar en esta edad, lo más positivo sería dar la oportunidad
de utilizar ese momento para el aprendizaje dándole respuesta a sus curiosidades.
Por
ejemplo, nos percatamos que Ana está tocando el adorno.
Lo correcto sería confrontarla de una manera calmada diciéndole: “Ana,
ese es un adorno muy frágil, hay que sostenerlo con mucho cuidado” (dejándole
que sostenga el adorno y colocando nuestra mano por debajo para la seguridad
del objeto).
Continuamos diciendo: “el caballo (llamar al adorno por su nombre)
es de vidrio y el vidrio corta si se cae” (hacemos ademanes de dolor haciendo
ver lo que pasaría).
Cuando nos comunicamos con un niño pequeño,
hablemos con claridad y en lenguaje completo.
Evite asumir que el niño
no va entender ya que no es cierto.
A la larga el niño aprende y exterioriza
el significado de peligro.
Y lo más importante es que pudo tocarlo con su autorización
y muy probablemente no lo volverá a hacer.
Tratemos que la palabra “no” sea utilizada para emergencia y
en determinadas ocasiones. Tampoco de uso diario y como rutina.
Podemos
decir entonces: “Cuando corremos con medias puestas nos podemos resbalar
y tener un accidente” (y le quitamos las medias y caminamos ).
“La pelota es para jugar en la terraza, quieres jugar conmigo” (
jugamos afuera un rato).
“La mesa es para poner la comida cuando comemos”( y lo sentamos en
la mesa y pretendemos comer).
“Las galletas son para comer, no para tirar en el piso” (y hacemos
el gesto de comer las galletas). En las próximas semanas continuaremos
con la disciplina y los berrinches. |