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Los ‘berrinches’
 
Lunes | 27.03.2006
 
Por: Mgter. Ariadna Espanó de Ponce
 
KRT Direct
Es interesante ver cómo un bebé tan tranquilo y tierno se convierte en una pequeña persona en busca de aventuras y travesuras. 

Cuando no se le da lo que quiere se pone a llorar de tal modo que la gente pensaría que algo terrible ha ocurrido. 

Si estamos en un lugar público, probablemente se tire al piso, patalee y grite.

En ese momento podemos perder el control por pena de “lo que dirán” y con ese cuadro de tragedia accedemos a darle lo que quiere con tal de no escuchar ese estruendoso llanto.

El inicio de la era de los berrinches ha empezado, por lo general, al final del primer año y muchas veces se extiende hasta el cuarto año de vida. 

Según la Enciclopedia Salvat, “berrinche” es un coraje y enojo grande. 

Precisamente, es parte del desarrollo que su conducta sea de esta manera a esta edad.

Los logros de desarrollo van incrementando rápidamente y a su vez los cambios de conductas, dependiendo de su carácter y personalidad. 

Eso no significa que aceptemos el berrinche y no hagamos nada al respecto y darle el objeto que quería como una galleta a la hora no indicada. 

Ni mucho menos, “corregir” al niño y golpearlo para detener el berrinche no deseado. 

Cuando un niño pequeño tiene un berrinche, hasta él mismo se asusta de percatarse de su propia reacción. El susto y el hecho de estar “fuera de control” es aterrador para él. 

Si añadimos a esta descarga emocional una reacción tan negativa por parte de los padres como pegarle, el niño se asustará aún más. 

En este sentido vale la pena recordar que vivimos en una sociedad que por muchísimos años consideró y que todavía considera el castigo corporal como la solución de los “problemas”. 

Por ello, tenemos que entender las causas de este fenómeno de desarrollo.

Según Eisenberg, Murkoff & Hathaway, las causas de un berrinche  son parte normal de crecer por la necesidad de:

1. Liberar sus frustraciones
2. Expresar sus sentimientos
3. Comunicar que “yo” soy importante
4. Por la falta de control de sus emociones
5. Por hambre, cansancio, sobre estimulación o aburrimiento
6. Por la cantidad de opciones, o muy pocos límites y viceversa.

La próxima semana continuaremos con la “lloradera”.
 
 
 

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