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Fotos/KRT DIRECT |
Vivir solo parece ser todo un sueño, pero más bien es un
gran reto. Cuando una persona decide vivir sola, está comprometida en encargarse
de las responsabilidades que esto conlleva, como las cuentas y limpieza, por ejemplo.
En algunos casos la condición se torna un tanto difícil cuando la
rutina diaria en el trabajo obliga a las personas a quedarse por más tiempo
en las oficinas o si se toman cursos y más aún cuando se asiste
a la universidad.
Varios solteros compartieron con prensa.com sus secretos culinarios de sobrevivencia.
CUESTIÓN DE TIEMPO
Son tantas cosas que se le envidian a los solteros que viven solos, pero una de
las situaciones más críticas para ellos es su alimentación,
aunque parezca mentira.
Si no lo cree, fíjese en el caso de Sofía Vargas, una joven de
23 años que desde hace dos vive en la ciudad capital. Ella trabaja en un
banco todo el día y en la noche asiste a la universidad.
A la hora de la comida, su alimentación es “variada y totalmente
impredecible”.
“En ocasiones llego de vuelta a casa y tengo fuerzas para preparar un arroz
con miniestras como cena que también llevo para el almuerzo del día
siguiente en la oficina”, dice.
A este menú, Sofía le agrega una tuna o salchichas que prepara antes
de salir al trabajo.
Otros días en los que no está “de buenos ánimos”,
se levanta temprano para preparar una porción de ensalada de lechuga con
tomates que no demora mucho y “sirve para la dieta”.
SIN COMPLICACIONES
Karla Vásquez vive con un grupo de amigas, pero a diferencia del caso anterior,
no va a la universidad.
“Llego aproximadamente del trabajo a las 7:00 de la noche, lo que me da
tiempo para ver la televisión y al mismo tiempo hacer algo de cena”,
señala.
Karla indica que no está acostumbrada a comer ‘fuerte’ en la
noche así que opta por un emparedado de jamón, queso o huevo.
“Mientras aprovecho también para acomodar el cuarto, estoy al pendiente
de la hora de almuerzo”, expresa.
Ella realiza una pequeña compra semanal en el supermercado, lo básico
para subsistir por ese tiempo.
“Mi canasta básica consiste en arroz, jugos, yogur, pollo, pan, jamón,
queso”, agrega.
Karla aprendió la lección, pues ahora compra lo menos que se pueda,
ya que antes compraba mucho más de lo que consumía y dejaba perder
la comida.
COMIDA RÁPIDA
A diferencia de Karla y Sofía, Jaime Flores opta por una alternativa más
moderna: la comida rápida, pero ojo, la más dañina.
Desde hace un año dejó el nido familiar y como no aprendió
de cocina le ha tocado también acostumbrarse a la comida de fuera.
Las papas fritas congeladas, salchicha, pan con mortadela y mucho cereal son algunos
de los alimentos que forman parte de su menú, o de camino a casa compra
una hamburguesa.
“Todo lo que implique instantaneidad y rapidez”, afirma entre risas.
Jaime, quien para su almuerzo compra comida en la oficina, admite que su estilo
de vida seguirá de esta forma “hasta que me dediqué a aprender
sobre las artes culinarias”.
LO INSTANTÁNEO ES MEJOR
Lorena Ríos tiene ya tres años de vivir sola y admite ser una amante
de las sopas instantáneas.
En la semana el estrés y los horarios dificultan que se prepare un menú
muy complicado.
“Los patacones y salchichas fritas son unos de mis platos predilectos”,
señala Lorena.
LAS RECETAS DE UNA ESPECIALISTA
La nutricionsita Laura Turner recomendó que para aquellas personas que
viven solas y no cuentan con mucho tiempo, lo ideal son los emparedados de queso
o atún.
El pan, que proporciona al cuerpo humano carbohidratos, puede ser acompañado
con vegetales y frutas con lo que se tendría una cena ligera y a la vez
completa.
Si se trata de preparar el almuerzo para el día siguiente, los vegetales
hervidos (papas, zanahorias, plátanos y habichuelas) son opciones sanas
y fáciles, aconseja.
Para la hora del almuerzo en la oficina también son recomendables las pastas,
cuyo tiempo máximo de cocción va de ocho a once minutos.
Las recetas brindadas, asegura la especialista, son más saludables que
las frituras o las porciones diarias de comidas enlatadas que tienden a consumir
aquellos que viven solos.
Comenta que quienes acostumbran a comer alimentos rápidos no ven los riesgos
que esto implica a corto plazo.
“En el futuro es que se detectan los problemas con la presión arterial,
por ejemplo”, añade.