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Fotos/KRT DIRECT |
Muchas cosas en nuestra vida cotidiana pueden hacer que las joyas pierdan
su lustre, incluidas lociones, el aire contaminado, los perfumes y los cosméticos.
Aunque usted puede comprar limpiadores y equipos especiales para mantener las
piedras y metales preciosos brillantes, puede conseguir los mismos resultados
con productos suaves que posiblemente ya tenga en su casa. Lo que vaya a usar
depende del tipo de joya que quiera limpiar.
Muchas gemas pueden limpiarse sin riesgos con agua enjabonada y un viejo cepillo
de dientes de cerdas suaves. Agite una barra de jabón suave en varias
tazas de agua tibia hasta que se vuelva espumosa, sumerja la piedra durante unos
pocos segundos, frote suavemente con el cepillo de dientes, enjuáguela
y déjela reposar en una toalla limpia hasta que se seque.
Este método funciona muy bien con la mayoría de las joyas, pero
hay una pocas excepciones. La blandura y la porosidad varían entre las
piedras preciosas y afectan el modo en que deben ser limpiadas.
Para determinar la dureza, busque la clasificación de la escala Mohs,
una medida estándar desarrollada en el siglo XIX. Los diamantes son los
más duros, con una clasificación de 10, y el talco el más
blando, con una clasificación de 1.
(El libro Gem Care, por Fred Ward, es una buena referencia para este tipo de
información; su joyero también podría aconsejarla).
Cuanto más dura sea su piedra preciosa, más podrá resistir
los lavados y los químicos. Gemas duras, no porosas y cristalinas pueden
limpiarse con amoniaco para un brillo extra; simplemente agregue una cucharada
a la solución de jabón y agua, pero las joyas mas blandas, tales
como el ópalo y el ámbar, podrían quedar arruinadas con
ese producto químico.
Las gemas que entran en la clasificación más baja de la escala
Mohs se rayaran fácilmente y deben ser limpiadas con una tela de gamuza
y no con un cepillo de dientes. Hay un par de advertencias más. Los diamantes
atraen la grasa y son opacados por el residuo del jabón. Deben ser remojados
en una solución de una parte de agua tibia y una parte de un limpiador
en base a amoniaco.
Otro método para conseguir un diamante particularmente luminoso consiste
en remojarlo por unos pocos minutos en un vaso de vodka, frotarlo con un cepillo
y enjuagarlo.
Las perlas, que son blandas y porosas, nunca deben ponerse en agua. Límpielas
con un trapo suave, húmedo. Recuerde que muchas joyas son más fuertes
que los metales en los que están incrustadas, generalmente oro, plata
o platino, así que los metales tienen que ser manejados con especial cuidado.
Algunas piezas deberían llevarse siempre al joyero para que las limpie:
una piedra preciosa muy blanda como la tanzanite (una gema púrpura-azul
intenso) puede ser dañada con cualquier clase de tratamiento casero. También
lleve a un profesional las joyas antiguas: incluso si las gemas son duras, el
engarce puede ser débil y la acumulación de manchas y suciedad
sera difícil de remover sin riesgos.