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“Mi
gato me tiene el apartamento arruinado”,
asegura Mary de Alvarado, ama de casa que
se considera víctima de su gato Tigger,
y siente que el felino ha hecho de su apartamento
un “campo de batalla”. Lo cierto
es que “los gatos necesitan arañar
para afilar sus uñas, es parte de
su instinto”, explica Claudia Roquer,
veterinaria de Animal’s & Pets. |
Fotos/KRT |
El cuidado de las uñas del animal es más
importante de lo que usted piensa, y “comenzará al
primer mes de edad, todo dependiendo del tipo de
piso donde viva el animal, ya que si es en un apartamento
las uñas se gastarán menos porque no
hay terreno en donde gastarlas y las mismas crecen
sin medida”, afirma Roquer.
Por su parte, Xavier Paredes, médico de la
Clínica Veterinaria Benji, explica que “el
peso, la raza y el tipo de actividad son algunos
factores que van a influir en las uñas de
nuestras mascotas”.
LOS GATOS Y LA
EXTRACCION DE UÑAS
Muchas
personas consideran extraerle las uñas
permanentemente al gato para que no haga
desastres en la casa. Sin embargo, antes
de pensarlo, es necesario saber la importancia
de sus garras: les sirven para defenderse
y para trepar árboles. Dentro de la
casa también tienen su utilidad, puede
que el gato quiera subirse a algún
lado y se caiga al no tener uñas.
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Claudia Roquer, de Animal’s & Pets, dice
que el procedimiento de extracción se denomina
oniquectomía, y en él se saca la última
falange (articulación de cada uña del
animal).
“Es un procedimiento por el cual se extraen
las uñas
de manera permanente, y que se realiza con el animal
bajo anestesia general, para que no sufra durante
la intervención. Luego de esto el animal debe
quedarse en la clínica hasta el día
siguiente y queda con un vendaje en las patas”,
agrega, al tiempo que recomienda este proceso solo
para gatos que vivan dentro de la casa.
La operación, según la doctora es muy
sencilla, “es más traumático
para el dueño que para el animal en sí,
ya que la recuperación es rápida”,
sostiene. Después de la oniquectomía
los veterinarios recomiendan el uso de analgésicos
por unos días, para aliviar cualquier molestia,
y el gato no debe usar su caja de arena —para
evitar que la arena se adhiera a la herida, causando
dolor—. “Para esto el dueño debe
ofrecerle un sustrato con tiras de periódico
para que haga sus necesidades”, añade
Roquer.
OTRAS ALTERNATIVAS
Si no quiere someter al gato a esta cirugía,
otra alternativa quirúrgica es la tendectomía.
La misma consiste en cortar el tendón flexor
por debajo de cada dedo, y con esto el animal no
podrá sacar a voluntad sus uñas. “La
cirugía es menos dolorosa”, explica
Roquer, pero “involucra un compromiso por parte
del dueño”. Este deberá cortarle
las uñas periódicamente, pues seguirán
creciendo y el animal no podrá desgastarlas,
lo que puede llevar a que la uña se incruste
en el cojinete (parte blanda debajo de la pata).
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Si
no quiere someter al gato a ningún tipo de intervención
quirúrgica, pero sigue sufriendo por
sus muebles, todavía tiene la opción
de comprarle juguetes especiales para que el
felino afile sus uñas. También
puede obtener un “afiladero de uñas”,
que no es más que un pedacito de tronco
de madera o de cartón para que el felino
pueda arañar todo lo que quiera sin
necesidad de “atacar” los muebles. |
Como último recurso, existen uñas postizas
para gatos, aunque en Panamá no hay a la venta
todavía. Están cubiertas de plástico
y se fijan con pegamento, tienen la punta totalmente
redondeada para que el gato no pueda dañar
los muebles al afilarse las uñas. Ahora bien,
deben cambiarse cada cierto tiempo, por el desgaste
que sufren y porque se van despegando cuando le crece
la uña a la mascota.
Según Roquer, “el dueño siempre
decidirá con qué opción quiere
quedarse, uno solo puede orientar y decirle los pros
y los contras de cada procedimiento”.
LAS
UÑAS DE LOS PERROS
Xavier Paredes, médico de la Clínica
Veterinaria Benji, recomienda que periódicamente
limpiemos las uñas del perro y se las cortemos,
pues si crecen demasiado podrían impedirles
caminar.
“Cortarles las uñas es un procedimiento muy delicado que requiere
experiencia”, dice Paredes. Recomienda que para no lastimar a la mascota
la lleven al veterinario, ya que cuenta con el equipo necesario para caninos.
El peligro fundamental “es que le corte, junto con la cáscara de
células muertas que recubre la uña, la cutícula que es carne
viva con capilares sanguíneos y terminación de nervios”,
agrega. |
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Explica el veterinario que existen perros de uñas
negras y uñas blancas. Si el perro es de uñas
blancas, es más fácil distinguir la
cutícula, pues a través de la cáscara
blanca se ve el tono rosado que le corresponde, y
así se sabe hasta donde se puede cortar sin
lastimar a nuestro fiel compañero. Pero si
tiene las uñas negras no se puede saber con
precisión donde se encuentra la cutícula.
Otro punto importante que señala Paredes es
que “los perros son muy nerviosos, y no se
dejarán cortar las uñas fácilmente
de cualquier persona”. Lo que sí puede
hacer sin supervisión médica, es examinar
bien las patas del perro, entre los dedos para ver
si existen astillas, nudos o heridas que no hayamos
notado anteriormente y así mantener al perro
aseado.