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La llegada de un perro de la raza dálmata a la casa de Celina Fernández ha traído muchas alegrías, pero también varios tormentos ya que no ha podido enseñarle a “Pigy” dónde hacer sus necesidades fisiológicas. “Cada vez encuentra otros lugares diferentes de la casa para hacer sus trampas”, confesó.
Su primera lección
De acuerdo con el médico veterinario César Rodríguez esta es una de las más importantes tareas a las que deben encargarse los dueños desde el primer momento en que el nuevo miembro llega al hogar. Esto evitará que en el futuro esta situación vaya a provocar malestares fuera de casa, como por ejemplo con los vecinos, destacó.
¿Qué hacer?
La veterinaria Itzel Mitre dice que lo más recomendable es que el primer día al perro se le permita orinar sin que se le diga algo. Explicó que el dueño posteriormente deberá limpiar el lugar donde hizo su mascota “la travesura”, con el uso de un papel periódico.
La persona luego debe colocar sobre la orina el papel para que así se seque y luego desinfectar el área para que tanto los miembros de la familia como el perro no vuelvan a sentir el olor cuando pasen por ahí. “Pasa que ellos vuelven a orinar en el mismo lugar donde lo habían hecho con anterioridad”, comenta.
Mitre agrega que el periódico impregnado con el olor deberá ser colocado “en el lugar donde se quiere que éste haga sus necesidades fisiológicas”. “De esta forma identificará el olor del papel con el lugar donde tendrá que orinar”, señala.
¡Asústelo!
Otro mecanismo para educar al canino sobre el lugar donde debe hacer su necesidad fisiológica es “ir corriendo tras él y asustarlo cuando se le sorprenda intentando hacerlo en el sitio no indicado”. “Con el rollo de un periódico, se le puede pegar al piso y regañarlo para recordarle que eso no está bien”, manifestó la especialista.
Usando palabras cortas y regañadientes como “allí”, “ahí” o “aquí”, el dueño debe conducirlo al sitio donde tiene que hacer sus necesidades. Para educar al canino sobre este tema, los dueños tienen que tener mucha paciencia.
Pero cuando ya haya aprendido la lección, es importante que el animal se sienta que lo ha hecho bien. “Cariños, abrazos o comida servirán para motivarlos aún más”, resaltó.
Use un tono de autoridad
Mitre enfatiza en el hecho de que el perro es un animal de memoria corta. Por lo tanto, es necesario que de hacer algo mal se le deberá llamar la atención desde ese mismo momento para que entienda lo que sucede.
Dicho llamado de atención debe hacerse mediante el uso de palabras o vocablos cortos, asegura.
Más recomendaciones
Rodríguez explica que la costumbre de algunos perros de orinar dentro del hogar generalmente puede obedecer a la necesidad de marcar su territorio.
Aunque esto no es excusa, el especialista recomienda que el dueño al acompañarlo al lugar donde quiere que haga sus necesidades, es bueno que lo anime para que allí pueda hacerlo.
Dijo también que cuando los dueños sepan que el canino tiene tiempo ya desde la última vez que hizo sus necesidades “lo mejor es que lo lleven al sitio donde debe hacerlo para así evitar que no aguante más y lo haga dentro de la casa”. |