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Una de las principales advertencias que dan los médicos veterinarios al momento de adquirir un canino es conocer de antemano las características de la raza, su comportamiento, hábitos de alimentación, entre otros.
Esto — según señala el veterinario Hugo Acosta— contribuye a evitar ciertos conflictos en el futuro como la pérdida de atención, mal cuidado o, accidentes. Algunos de estos accidentes a los que se refiere el especialista es a las mordeduras de los perros.
“Yo lo viví”
Carlos Jaramillo, de 24 años, fue víctima de la mordedura de un perro cerca de su casa.
Cuenta el joven que el incidente se dio hace un año cuando iba a la tienda que está ubicada a dos calles de donde vive. “De repente vi que dos perros estaban peleando por la acera donde yo debía pasar y en segundos me percaté que tenía los colmillos de uno de ellos en mis piernas”, recuerda.
Las personas que estaban por el lugar corrieron a auxiliarlo y a lanzarle piedras a los perros para que se fueran, continúa. “Luego regresé de prisa a mi casa para lavarme con bastante jabón y posteriormente dirigirme al médico”, indica.
Evite la confrontación
Al respecto, el médico veterinario Manuel Jaén comentó que ante este tipo de situaciones lo más conveniente es esquivar lo más que se pueda la confrontación con un perro luego de detectar en él una conducta agresiva.
Sin embargo, de darse el caso de que el canino no se vaya del sitio, lo mejor es que la persona se quite la blusa o camisa que tenga puesta o agarrar un palo que encuentre por ahí “para que el perro muerda eso y no su mano o una pierna”, agregó.
Jaén, aunque aclaró que la rabia canina en la región urbana no se ha registrado en los últimos 30 años, enfatizó que cuando se trata de animales desconocidos lo mejor será que los afectados denuncien esta situación ante las autoridades de salud de la comunidad.
Presentada la denuncia ante las instancias correspondientes, le tocará a ellas certificar que el perro no tenga rabia, mediante la observación del animal por 10 días, manifestó.
¿Qué hacer?
En el caso de que una persona vaya a auxiliar a alguien que sea mordido se debe “comprimir la herida”, explica Acosta. Pero ¡ojo!, esto debe hacerse siempre y cuando sea abundante el sangrado.
Luego se debe limpiar el área con mucha agua y jabón. Sin embargo, como debe y se trata de un accidente, el siguiente paso será transportar a la víctima a una clínica de urgencias para su rápida atención médica.
Acuda al doctor
En los centros médicos, los especialistas efectuarán una limpieza más profunda debido al alto riesgo de infecciones que toda mordida canina produce.
Lo importante de recibir rápida atención médica radica en el hecho de que los doctores podrán determinar en este proceso la magnitud de la mordida y si no ha afectado otras partes como los huesos, por ejemplo. “Entre más rápido se acuda al centro médico, menores serán las infecciones y repercusiones”, agrega.
Enfatiza en que las complicaciones más severas requerirán de intervenciones quirúrgicas por lesiones profundas en articulaciones o músculos. Para estos casos, los tratamientos incluyen antibióticos, antiinflamatorios y las vacunas anti tetánicas, dice Jaén.
No subestime las mordidas
En base a su experiencia, Acosta señala que hay quienes son mordidos por perros pero que al ver que no sangran o tienen algún efecto, “simplemente no hacen nada por ello, desconociendo el peligro que esto conlleva”.
Sus consecuencias
Aparte de las físicas, existe otro tipo de consecuencias de las mordidas como lo es el daño psicológico.
Aquí, los miedos, temores y traumas invadirán a las personas, al no asimilar el hecho de que fueron mordidos por perros, explica Acosta.
Que si nunca se recuperarán o que las marcas no se quitarán, son algunas de las interrogantes de las personas víctimas, dice.
Por ello, es que es importante que los familiares colaboren en este sentido, brindándole apoyo y asegurándose de que el tratamiento y los medicamentos sean seguidos e ingeridos a tiempo.
Este apoyo se necesitará aún más cuando producto de los efectos, la persona “sienta pánico al tener un canino cerca por miedo a que le haga daño nuevamente”.
De esta misma manera, las personas afectadas deben respetar los tratamientos que le han recetado los especialistas, pues de lo contrario pueden darse complicaciones bacterianas.
“Prevenir es mejor que lamentar”
Como dueños y responsables de las mascotas, es preciso que estos lleven un control de las vacunas, medicamentos y visitas de revisión a los especialistas.
Acosta recomendó además a los padres que vigilen el comportamiento que tienen sus hijos frente a otros caninos, ya que es necesario que opten por tener una actitud serena. “Hay que hacerles saber que no está bien jugar con el primer perro que se encuentre en la calle, concluye”. |