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Para algunas personas constituye la alerta de un posible peligro.
Para otros puede significar un sonido detestable. ¿A qué nos estamos refiriendo?, a los ladridos caninos.
Existen perros que lo hacen con más frecuencia que otros, pero al final de cuentas, tal como señala el médico Manuel Jaén, de la clínica veterinaria Sao Paulo, “constituye su único medio de comunicación”.
¿Qué los motiva?
Como su forma de comunicarse, pueden ser muy diversos
los motivos que pueden provocar los ladridos en los
perros. Además de tener un órgano para
producirlos, estas especies vienen haciéndolo
desde sus antecesores, los lobos, hace miles de años,
comenta Mario Chang Durán, entrenador de Servicios
Integrales Caninos.
Ya sea que quieran salir a pasear o que quieran comer,
ellos siempre lo van a hacer, agrega el especialista.
Es más, esta acción representa un vínculo
con su dueño, ya que será su amo el
único que podrá interpretar el origen
de su ladrido.
Los ladridos también son identificados como
señales de alerta ante un posible o eventual
peligro (por ruidos o presencia de personas poco familiares).
Uno de los motivos por los que se han caracterizado
los ladridos es el llamado de alerta ante agentes
extraños, explica el médico Samuel Harari,
de la clínica veterinaria Muppets.
Con este comportamiento el animal pretende cuidar
tanto a sus amos como el entorno que lo rodea. La
ansiedad por separación constituye una razón
más por las cuales los perros ladran, “tanto
en cachorros, ante la separación de su madre
y hermanos, como en adultos, cuando están muy
consentidos”.
Otra de las causas por las cuales los perros ladran es para marcar territorialidad, cuando por ejemplo llegan más animales al hogar.
‘Algunas más, otras menos’
Existen razas que se caracterizan por ladrar más que otras.
Harari explicó que los rotweiller, schnauzers, cocker y bulldog lo hacen poco, a diferencia de los french poodle, chihuahua, que son muy nerviosos e hiperactivos.
Por esta razón es que aspectos como éste también deben ser tomados en consideración para quienes desean tener mascotas, pero que no toleran mucho ruido, recalca el especialista.
Cuando surgen las molestias
Eliécer Cedeño tiene como mascota a
“Conny”, una perra de la raza chihuahua.
Ha sido su adoración desde que llegó
a su familia hace tres años. No obstante, de
un tiempo para acá “Conny” le ha
causado ciertas controversias con los vecinos.
Al principio, no decían nada, pero luego empezaron a quejarse indirectamente
por los constantes ladridos de su mascota.
“Su conducta se debía a que en el día
Conny se quedaba sola en casa, lo que hacía
que ladrara y ladrara sin parar”.
Situaciones como la de Cedeño son constantes, pues a muchas razas no les gusta sentirse solas y expresan su sentimiento a través de esta forma.
Como no se puede dejar de trabajar para acompañar a los perros durante el día, sí se pueden poner en práctica algunas técnicas para lidiar con esta situación.
Comportamientos dramáticos
Durán explicó que se dan muchos casos
de dueños que hacen de las despedidas y retornos
a casa todo un drama. Las palabras de tristeza y los
rostros afligidos de las personas dan a entender al
animal que algo está mal, y cual niño,
expresará su sentimiento a través de
incesantes ladridos.
“Hay que hacer todo lo posible porque estas
expresiones sean menos traumáticas y dolorosas”,
enfatiza. Es necesario también un proceso de
reambientación o readaptabilidad. Pero, ¿qué
quiere decir esto?
El entrenador dice que las personas pueden contribuir
en esta labor “dejando un ambiente recreado
cuando los perros se vayan a quedar solos en casa”.
Esto incluye la luz de una lámpara encendida,
una música suave o el dejar la ropa de sus
dueños para que éstos sientan su olor.
Alternativas como las mencionadas ayudarán
a que el animal espere a sus dueños “pacientemente”.
Se les puede decir a los vecinos más cercanos
que vayan a ver a sus animalitos cuando tengan un
tiempo libre, amplía Durán.
“Eso sí, con las mismas indicaciones dadas a los dueños sobre los saludos traumáticos”, indica.
Ignorarlos cuando estén ladrando sin razón aparente, y solo acudir donde ellos cuando hayan hecho silencio es otra técnica casera recomendada por Durán.
“De esta forma podrán entender que pueden obtener toda la atención que se merecen sin necesidad de tanta bulla”, concluye. |