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Existen perros que se caracterizan por sus intrépidos saltos, parecidos muchas veces a los que vemos en las novelas y películas.
Pueden correr a gran velocidad cuando regresan sus amos al hogar, cuando quieren salir a pasear o cuando están esperando su alimento.
Pero, ¿qué pasa cuando tienen dificultades para hacerlo?
Uno de los problemas que con mayor frecuencia se asocian a estos casos es la cojera, padecimiento que afecta más de lo que muchas personas piensan, explica el médico Manuel Miranda, del Complejo Veterinario Super Pet.
Diversas causas
Las causas que conducen a esta afección son múltiples. Desde problemas de nacimiento hasta traumatismos y golpes pueden ocasionar que “los consentidos del hogar” tengan problemas para caminar, sin predisposiciones de raza o edad.
Durante su etapa de desarrollo se dan casos en que las articulaciones no se forman como es debido, lo que a la larga les causa dificultades como ésta.
Este mal también se encuentra asociado con la vejez, periodo cuando enfermedades como la artritis degenerativa atacan, explica por su parte el médico veterinario César Rodríguez.
Soluciones y alternativas
A diario vemos accidentes como las caídas de una mesa o los atropellos vehiculares que pueden producir una cojera en los perros. Estas eventualidades “constituyen las causantes de lesiones en los tendones o la ruptura de los ligamentos”, dice Miranda.
Dependiendo de lo grave del caso, existe la posibilidad que el animal sea intervenido quirúrgicamente.
En estas operaciones se les pueden colocar implantes metálicos, clavos y alambres de acero.
Pero hay otras opciones, el especialista también menciona los tornillos y placas de compresión de huesos.
Luego de realizar estas operaciones es recomendable dar inicio a sesiones de caminata, hidroterapias, mesoterapias y masajes, enfatiza.
Consejos
Miranda cuenta que siempre pide a los dueños de las mascotas que sean “pacientes” ya que este, al igual que otros males, “necesita tiempo para una total recuperación”.
Otro consejo dado por el especialista fue que no hay que medicar al perro afectado con las medicinas que los amos utilizan para combatir cualquier dolor del cuerpo.
“Este es uno de los primeros errores que se cometen pues puede causarles intoxicación.
Los tratamientos, que incluyen antibióticos y desinflamatorios, tienen que ser recetados por el médico que lo está tratando, concluye. |