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Viernes | 21.01.2005
 
VICTIMA DEL EXITO
 
Por el doctor Edgardo Gaitán
 
Felipe siempre fue una persona modelo, sin embargo, hoy lloré en su sepelio.

De niño era el orgullo de su madre, quien siempre hablaba de sus buenas calificaciones, inmejorable conducta y buenos sentimientos. Hasta en la secundaria fue destacado estudiante; de hecho fue tan bueno que se ganó una beca a Bélgica para estudiar ingeniería y aún allá ganó honores.
Fotos/KRT
 


A los 24 años se casó con una chica maravillosa llamada Argentina y al año nació su primer hijo, Edmundo. Claro, con las nuevas responsabilidades solicitó y obtuvo rápidamente un ascenso en su trabajo y al poco tiempo, dada su gran capacidad laboral, se volvió “el alma” de su empresa y llegaron otros ascensos. Total, a los cinco años de trabajo había incrementado tanto los éxitos de su empresa que le solicitaron que se convirtiera en socio. “¡Oh!, esto es la gloria”, decía Felipe.

Pero como todas las glorias tienen su contrapeso con algún infierno, Felipe salía de casa antes del amanecer y volvía después de avanzada la noche. Argentina le solía decir en tono de broma y en serio que se sentía como la novia de Batman, pues solo le veía por las noches. Por supuesto, su hijo estaba dormido cuando Felipe salía de casa y ya se había vuelto a dormir cuando regresaba.

El humor de Felipe cambió y se hizo un hombre de pensamiento rígido y de duro trato a sus compañeros y al final hasta a su familia. Esto se reflejó en su propio cuerpo, que se rebelaba ante el maltrato que se infringía a sí mismo. Pronto el dolor del cuello y la parte trasera de la cabeza se volvieron cotidianos y con estos también se volvió peor su mal humor.

Esta es la historia de Felipe, pero es también la historia de miles de hombres y mujeres que terminan perdiendo su salud debido a la mala distribución de los roles y papeles que componen nuestra vida. Todos tenemos diferentes roles: hijo, padre, esposo, compañero de trabajo, etc. Pero el problema comienza cuando la atención de uno de estos roles acapara todo nuestro tiempo y esfuerzo. Al no atender a los demás roles se deterioran como planta sin riego.

Podemos rastrear el origen del conflicto y llegar a que no construimos una definición personal de éxito al que podamos adherirnos en el tiempo de máxima tensión.

Por tanto, si no sabemos, o mejor dicho, no hemos esclarecido que la preservación de nuestro matrimonio, el tiempo compartido con nuestros hijos es parte valiosa de eso que llamamos éxito personal, no los cuidaremos y aplazaremos la atención que estas relaciones personales requieren.

Por supuesto, todos decimos que trabajamos para nuestras familias, pero en la práctica trabajamos sin ver a nuestra familia. Muchas personas se convierten en adictos al trabajo y visualizan el éxito únicamente como el ascenso en la estructura profesional de la empresa o negocio.

De vuelta con la historia de Felipe, te cuento que unos pocos años después le encontraron que tenía alta la presión arterial y que eso había afectado su corazón. Aun así continuó su frenética carrera sin hacer ni el más pequeño alto para encontrar un momento de reposo. Bueno, sí encontró reposo y hasta paz a su alma, pues hace dos días una arteria de su brillante cerebro se rompió y el derrame de sangre terminó con su vida.

De sobra está decir que su ex esposa (el matrimonio terminó hace tres años) estaba en el funeral y aunque se veía triste se podía observar que ya no lucía tensa y amargada como en los años finales del matrimonio, donde la soledad la marchitaba. Edmundo, su hijo aun pequeño, preguntaba cada cierto tiempo: ¿Cuándo volverá mi papá? ¿Volverá en la noche? Creo que eso fue lo que me hizo llorar en el funeral.

Recomendaciones para evitar ser víctima del éxito.

1. Tome un tiempo para imaginar con lujo de detalles lo que es el éxito para usted.

2. Imagine cómo afectará ese éxito a cada una de las personas que usted ama.

3. Imagine cuánto valdría para usted ese éxito si esas personas ya no estuvieran a su lado.

4. Imagine cómo sería su relación con esas personas si ese éxito no llegara nunca.

5. Escriba esta visión personal del éxito y guárdela en un lugar seguro.

6. En cada fecha importante para usted, su empresa y su familia, vuelva a leer esta visión personal y úsela para comparar si el momento actual que está viviendo corresponde al camino correcto para llegar a realizar su visión personal del éxito.

7. Haga los correctivos necesarios para preservar los valores y personas más queridas por usted.

 
 
     
 
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