La presión del grupo para moldear al individuo opera a
través de los castigos y de las recompensas. Aún
en los niños puede verse que las críticas son en
ocasiones crueles y mordaces. La jerarquía en el grupo
se establece en muchas ocasiones a la fuerza. Existen mecanismos
para degradar a algunos miembros; uno muy popular es el uso de
motes o sobrenombres. Esto es así y podemos observar que
los motes como el gordo, el flaco, el micho, pan de dulce y otros
pueden llevarse a cuestas hasta la vida adulta.
En
la adolescencia los cambios físicos
propios de la edad producen otros motes o sobre nombres.
Por ejemplo el acné severo puede haber producido
cambios tan importantes en la personalidad debido a que
generó el sobrenombre de cara de piña.
Sobra
decir que esto dio origen a tal frustración y
deseos de ser reconocido como alguien poderoso que todo
nuestro pueblo terminó pagando el pato. |
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Otro de los mecanismos de “formación” del
individuo dentro del grupo es el premio. La recompensa de acoplarse
a los estándares del grupo es principalmente la aceptación
como miembro de pleno derecho. En la infancia es la posibilidad
de entrar como socio en “la casita del árbol” o
como miembro del equipo para practicar un deporte. La identificación
con el grupo se gana en los grupos de adolescentes normales
al usar el peinado, la ropa, la música, la manera de
hablar o caminar de los otros integrantes del grupo. Pero muchas
veces la identificación se produce con la práctica
de fumar, consumir licor, drogas o sexo.
La
diferencia de cómo se comportará el grupo
se establece desde su origen pues en unos grupos se establece
una visión del grupo como un “espacio” o
una oportunidad para llegar a ser hábil en algo
como nadar o divertirse con alguna actividad como coleccionar
monedas o postales.
Establecida
la visión del grupo, se elabora, sobre ella, el
reglamento de conducta. Por ejemplo: “Los lunes
jugaremos béisbol en el cuadro de Barrio Belén
y el sábado nos reuniremos en la piscina de César.
Todos iremos con suéter verde”. También
se establecen las exclusiones del grupo como por ejemplo: “en
este equipo no se admiten niñas o niños
menores de cinco años”.
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El
problema surge cuando la visión del grupo consiste
en la dominación de un territorio, de otros grupos
o el dominio de un mercado para colocar algún
producto ilegal. Entonces surgen ideas tan peligrosas
como las que esgrimen los gobiernos cuando pretenden
defender la seguridad nacional, es decir, “todo
se vale para lograr el propósito”. |
Claro los mecanismos de identificación cambien acorde
a esto, se imponen el uso de tatuajes, marcas, argot para hablar,
el uso de un arma en particular.
Los grupos también se imponen exámenes de admisión.
En el caso de los grupos positivos puede exigirse demostrar
habilidad para practicar un deporte o por lo menos la buena
voluntad para aprenderlo. En los grupos negativos la iniciación
puede ser la comisión de un delito. Se dice que en algunas
pandillas de Suramérica se tiene que matar un policía
para ser admitido.
Maneras efectivas de manejar la presión de grupo
1. Reconozca el valor de cada persona.
2. Reconozca el valor de las diferencias entre las personas y
enseñe a sus hijos que la diversidad es un recurso poderoso
de la evolución de todas las especies incluso nuestra
especie.
3. Favorezca la integración de sus hijos en grupos positivos
que cuenten con una visión grupal ordenada, que propugne
por el desarrollo personal y colectivo.
4. No se duerma en sus laureles. Siempre que le sea posible supervise
que el grupo esté realmente apegado a la consecución
de la visión original y que las reglas del grupo favorecen
el crecimiento de una mentalidad más humana en los chicos.
5. Si no encuentra un buen grupo cerca de su residencia; fabrique
uno. Es mil veces mejor que sus hijos y vecinos se integren en
una modesta “birria” de barrio a que pertenezcan
a los big leaguers de la más temible y perversa pandilla.
6. Favorezca que otras personas se integren y enriquezcan el
grupo con sus habilidades y experiencias para que, de ser posible,
el grupo perdure y pueda acoger a las generaciones futuras. (Pues
si ahora te preocupan los hijos en unos años te preocuparan
igual los nietos)
No olvides que la presión de grupo también ejerce
sus efectos en los adultos y hasta en la tercera edad. Esta fuerza
social nos hace abandonar recomendaciones, tratamientos científicamente
comprobados y hasta las dietas.
Bien administrada puede impulsarnos
a realizar ejercicios y deportes para mejorar el nivel de salud.
Los grupos de lectura pueden inspirarnos a conocer las buenas
obras de la literatura, y quién sabe hasta a escribir
algún ensayo.
Es por eso que se integró la Escuela para Diabéticos, un grupo
muy positivo orientado a todas las edades, pues de esa forma muchas personas
intercambian sanas experiencias en el campo del cuidado de la salud.
Ahora sabes por qué el refrán dice: “Dime con quién
andas y te diré quién eres”.