Se incrementa el ritmo cardíaco
Se incrementa el ritmo respiratorio
Liberamos adrenalina
Es importante tomarnos un momento para identificar la forma
como nuestro organismo se manifiesta cuando tenemos tensión.
Esto nos ayudará a poder controlar nuestro comportamiento
o reacción ante ciertas situaciones.
Cuando el estrés se prolonga por varios días
nos drena la energía y es posible que nos enfermemos.
En ocasiones nos hace vulnerable a ciertas enfermedades y al
envejecimiento prematuro.
Debemos analizar nuestros sentimientos y reconocerlos. No somos
menos ni malas personas por tener miedo, culpabilidad, desesperación.
El sentir no necesariamente tiene que llevarnos a la acción;
identificando lo que sentimos nos ayudará a actuar de
manera controlada y asertiva para nuestro propio beneficio.
El estrés puede provenir
de distintas fuentes:
Factores ambientales: Cambio de trabajo, de escuela y eventos
significativos en nuestra vida.
Nuestras creencias y acciones: Pesimismo, deshonestidad e
intolerancia.
Nuestro cuerpo: Cuando dormimos poco, fumar y cambios biológicos
y enfermedades.
Lo que daña tu cuerpo: Nicotina, alcohol y cafeína.
¿QUE PODEMOS HACER PARA MANEJAR Y CONTROLAR
EL ESTRES?
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Quizá la pregunta deba ser ¿qué estamos
dispuestos a hacer para manejar y controlar el estrés?
Lo primero es modificar nuestro estilo de vida. Sí, ya que en muchos casos
es nuestro estilo de vida el que nos causa el estrés y debemos modificarlo.
En la mayoría de los casos las modificaciones son muy pocas. Solo con
un pequeño esfuerzo de nuestra parte podemos lograr que nuestra forma
de vida mejore. |
Podemos hacer lo siguiente:
1- Aprender a respirar mejor: esto nos ayuda para llegar a calmarnos,
en la concentración y mejor control de nosotros mismos.
Cuando estamos estresados, usualmente tendemos a una respiración
entrecortada, lo que nos ocasiona mayor tensión. Para
respirar bien debemos colocar una mano a la altura del pecho
y otra en el estómago. Mientras se inhala y exhala la única
mano que debe moverse es la del estómago.
2- Relajarse con música que nos tranquilice, relajar
los músculos.
3- Buena alimentación. Esto es básico para todo
organismo. El exceso de grasas, sal, etc. no nos favorece. Comamos
más frutas y vegetales y tomemos más agua.
4- Hacer ejercicio es el mejor regalo que podemos hacernos y
no tenemos que pagar un gimnasio para ello. Podemos caminar,
nadar, etc. Sabemos porque lo hemos escuchado durante nuestra
vida, que el ejercicio mejora nuestra salud. Pero nos hemos quedado
en eso, no lo llevamos a la práctica.
5- Saber tener paciencia y esperar. Hay momentos en nuestra
vida que solo podemos esperar, pero se nos presenta la incertidumbre.
Cuando tenemos que esperar y comenzarnos a preguntarnos cómo
será esto, lo que podré llevar a cabo.
Es mejor
realizar otras actividades para mantener nuestra mente ocupada,
investigar sobre lo que nos tiene preocupados y adelantarnos
a los hechos cuando sea posible.
6- Tomar decisiones. Vea primero los pro y contra del problema
y luego tome una decisión considerando todas las posibles
soluciones. En algunas ocasiones, puede que nuestras decisiones
no sean las correctas, pero no somos perfectos. Tomando decisiones,
la experiencia le ayudará a desarrollar mejor su juicio
y valoración.
7- Hágalo ahora, lo que tiene que hacer, trate de llevarlo
acabo ahora. Nos llenamos de tensión cuando sabemos que
tenemos que hacer un trabajo o un proyecto y lo vamos aplazando.
La proximidad de la entrega del trabajo nos producirá mucha
tensión, ya que se nos puede acumular trabajo y no lo
tendremos listo a tiempo.
Como ve, es posible que usted pueda controlar su tensión
o estrés. Lo importante aquí es: ¿Está usted
dispuesto hacerlo? Hacer los ajustes necesarios para mejorar
nuestra calidad de vida debe ser un compromiso de todos. Aquí debemos
incluir a nuestros hijos para ayudarlos en su proceso de manejo
del estrés. Seamos los modelos a seguir.