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Foto/KRT DIRECT |
Hoy en día se hace más notoria la importancia de la familia como
influencia en la vida de sus miembros. Es la fortaleza, los valores y las tradiciones
que se transmiten de una generación a otra, en la vida familiar, lo que
crea los lazos entre cada uno de los que componen esa familia.
La familia extendida, entiéndase abuelos, tíos, primos, consolida
las relaciones familiares y las complementa. En algunos casos, los que son hijos únicos
tienen la posibilidad de entablar una relación de hermanos con sus primos.
Si por alguna razón a la familia nuclear le falta un miembro (padre o
madre), de alguna manera la familia extendida provee de alguna de estas figuras
a los otros miembros del grupo familiar.
Pero lo más importante de todo es que debemos considerar que las experiencias
y fortalezas o debilidades, carácter y valores se forjan en la familia
y son las que perduran en la vida adulta de cada miembro.
Esto es importante resaltarlo en la medida de que deseamos ser adultos equilibrados,
sanos y con buenas relaciones interpersonales.
Cuando un individuo nace, su familia lo provee no solo de los cuidados primarios
como alimento y casa, sino de amor, atención y respeto. De esta manera
se va forjando al futuro adulto de nuestras sociedades.
Es importante que, en estas épocas de recogimiento espiritual, ante las
fiestas que se avecinan pensemos en un futuro mejor para nuestra sociedad y hagamos
votos por poner nuestro granito de arena para nuestra familia y hacer de cada
uno de sus miembros personas íntegras.
No perdamos la oportunidad de abrazar a nuestros hijos, a nuestros padres y demostrar
lo que los queremos. Pero ojo, no son los costosos regalos los que demuestran
cuánto queremos a las personas que nos rodean (aunque siempre son bienvenidos).
Es en el afecto, la comprensión, la compañía y el respeto;
es en la aceptación de cada individuo por lo que es y representa en esa
familia, por lo que debemos brindar cada año de nuestras vidas.
Las situaciones externas; es decir lo que envuelve al mundo en tanta tragedia
y dolor está allí y no podemos controlarlo para cambiarlo de manera
inmediata; pero sí podemos brindar a nuestros seres queridos amor entendido
como el sentimiento más noble y desprendido que debe ser.
Podemos brindar una mano amiga a alguien sumido en la tragedia. Cuando tenemos
el valor de ser desprendidos con el prójimo es cuando forjamos mejores
personas.
Pensemos entonces en el significado real de la Natividad y en el regalo desprendido
que Dios nos dio.