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Foto/KRT DIRECT |
En estas fechas en las cuales nos volcamos todos a la búsqueda de regalos
para nuestros seres queridos, nos olvidamos del obsequio más grande que
tenemos: la vida.
Gozamos de un nuevo amanecer; nos levantamos todas las mañanas y sin darnos
cuenta iniciamos una rutina que nos lleva a lo que llamamos nuestros quehaceres
diarios.
A veces no nos damos cuenta de que “pasamos por la vida”, sin darnos
la oportunidad de vivirla.
Estamos rodeados de momentos que se van dando a lo largo de todas las acciones
diarias, las cuales nos llenan de satisfacción, alegría, dudas,
miedos, etc.
Sin embargo, éstas también nos ayudan a madurar y a crecer emocionalmente.
Son todas estas vivencias diarias las que a veces pasamos desapercibidas debido
a que no les damos la mayor importancia.
Sería de mucho provecho detenernos unos instantes cada día para
meditar acerca de nuestros logros y fallas porque sólo así podemos
aprender y mejorar nuestra calidad de personas en todos los aspectos de la vida.
Pero siempre encontramos excusas para no hacerlo. Nos preguntamos por qué estamos
gordos, pero comemos todo lo que encontramos y no hacemos ejercicios. ¡Cómo
adelgazamos entonces! Desde pequeños nos enseñan la pirámide
de la alimentación, pero ninguno la sigue.
De esa misma manera hacemos con el resto de nosotros. Queremos ser mejores, pero
no nos detenemos a pensar en las cosas que debemos mejorar. Pero el querer algo
sólo adquiere sentido cuando somos capaces de transformarlo en acción.
El desear hacer algo es lo inicial, pero debemos llevarlo a cabo. Es importante
ser más conscientes de nuestros deseos para poder llevarlos a cabo con
acciones que nos permitan lograrlo.
Me imagino que algunas de las respuestas inmediatas serán: “no tengo
tiempo para eso”.
Bueno, sería importante entonces valorar qué es lo importante para
cada uno de nosotros. La vida es importante, lo mismo que el convivir en armonía
con el resto de las personas a nuestro alrededor. Querer ser mejor de lo que
somos debería ser importante para hacer de nuestras familias un grupo
de amor y de apoyo para esta sociedad en la cual crecen y crecerán nuestros
hijos y nietos.
Entonces, démosle la importancia que se merece nuestra vida y la de quienes
nos rodean, recordando que no sabemos hasta cuándo la tendremos.