 |
Foto/KRT DIRECT |
Los trastornos de la personalidad son manifestaciones de patrones de funcionamiento
más o menos consistentes y duraderos que son inflexibles y persistentes
provocando sufrimiento a la persona que lo padece al tornarse desadaptativos;
afectan a familiares y personas cercanas de quien lo padece.
Estos patrones se van a manifestar en la forma de pensar e interpretar las diferentes
situaciones; en el estado de ánimo ya sea por su intensidad de respuesta
emocional; su comportamiento puede manifestar reacciones inadecuadas o exageradas
y se ven afectadas las relaciones con los demás.
Los trastornos de la personalidad pueden iniciarse en la infancia tardía
o en la adolescencia, pero a veces no es sino en la edad adulta donde se logran
detectar por estar ya formada completamente la personalidad.
Afecta por igual tanto a los hombres como a las mujeres y en algunos casos se
ha observado antecedentes psiquiátricos en las familias de las personas
que lo padecen.
Las personas experimentan periodos de estabilidad y adaptación social;
pero si no son atendidos a tiempo, pueden recaer.
Según las investigaciones que se llevan a cabo, no existe una causa única
que pueda explicar el origen de estos trastornos y se asume que existen factores
biológicos, psicológicos y sociales.
Desde el punto de vista psicológico se investigan las experiencias significativas
que el individuo ha experimentado en edades muy tempranas y en los factores socio-ambientales
como educación y modelos parentales que influyen en nuestra forma de entendimiento
y reacción de nuestro mundo que nos rodea.
Existe una clasificación internacional para los trastornos de la personalidad
en donde encontramos: paranoides, esquizoides, narcisistas, obsesivos, etc. |