 |
Foto/LA PRENSA / ARCHIVO |
Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española,
se define diversión como: recreo, esparcimiento, pasatiempo, solaz; es
alguna afición que le distrae de sus ocupaciones diarias.
Estoy segura que para cada uno de nosotros existe un significado muy particular
que define la palabra "diversión" y a veces podremos o no coincidir
con otros. Aquí lo importante es considerar que la diversión debe
ser en beneficio de nuestro cuerpo y nuestra mente. Que nos brinde la oportunidad
de compartir, vivir experiencias que vayan de acuerdo con nuestra manera de sentir
y de pensar.
La diversión debe permitirnos disfrutar lo que nos gusta sin que
ello cause perjuicio a los que nos rodean y a nosotros mismos. Es considerar
los valores inculcados a partir de nuestra niñez y que nuestros padres
y maestros han cultivado a lo largo de nuestro crecimiento. La diversión
no debe causarnos arrepentimientos posteriores ni mucho menos vergüenza.
Muy por el contrario, debe producir alegría y relajación después
de pasar el momento.
Cuando estamos agobiados por los problemas o las tareas o los trabajos pendientes,
debemos poder contar con algo que nos causa satisfacción como individuos
y nos produce esparcimiento para luego iniciar nuevamente nuestras labores. En
ocasiones decimos que necesitamos "despejar nuestras mentes"; incluso para tomar
ciertas decisiones pensamos que es bueno detenerse un momento para sopesar los
pro y los contra. De esta misma manera, debemos hacer un alto cuando a lo que
llamamos diversión nos produce todo lo contrario que dice
nuestra definición.
La diversión debe coincidir con nuestros valores; recordemos que
los adultos tenemos un rol clave como orientadores y facilitadores para las generaciones
futuras. Esta capacidad de saber qué hacer con nuestro tiempo libre debe
desarrollarse a lo largo de la vida de nuestros jóvenes. Recordemos que
de alguna manera somos ejemplo para los que nos rodean, que pueden ser nuestros
propios hijos, sobrinos, hermanos.
En estas fiestas que se acercan no deje usted de enfocarse en un sano
esparcimiento para los suyos, en donde los valores sembrados en nuestros hogares
rindan los frutos adecuados. Que no encontremos a nuestros hijos pasados de copas,
o en situaciones cuyo resultado pudimos haber cambiado. |