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Viernes | 04.03.2005
 
PARA HABLAR DE SEXO
 
Por: Lourdes Berrocal de González
Terapeuta familiar y de pareja
 
Algunas mujeres tienen dificultades en cuanto a su respuesta sexual. Los orígenes de estas dificultades radican en las experiencias que acumulan a lo largo de su vida, estas experiencias influyen en sus sentimientos y actitudes con respecto al sexo y sus cuerpos.

Al momento de nacer empezamos a conocer el cuerpo de tal manera que al llegar a la edad adulta se ha aprendido a reconocer y controlar sus mensajes, como por ejemplo hambre, dolor, cansancio, pero sobre la sexualidad muchos adultos no manejan la información adecuada.
Fotos/KRT

Precisamente porque hablar sobre los genitales no era tema de conversación. De allí que por excluir esta parte de la anatomía se inició el proceso de aislamiento sexual del resto de las experiencias de cada persona.

Muchos sólo sabían a edades tempranas que “allá abajo” había algo diferente, ya que no se motivaba a explorar sus genitales y mucho menos a hablar sobre ello o a sentirse orgulloso por ellos.

En el caso de las mujeres las primeras experiencias sobre la menstruación han influido sobre los sentimientos acerca de su cuerpo y la sexualidad.

Se escucha hablar de la menstruación como si fuera algo sucio, una carga que toda mujer debe cargar o una maldición.

Ni siquiera se reconoce el inicio de la misma como una celebración, sino como “ahora puedes quedar encinta” y ese comentario es nada más y nada menos que la introducción a su sexualidad.
 

 
OTRAS INFLUENCIAS EN LA PERSPECTIVA DE LA SEXUALIDAD SON:
 
La actitud de los padres con respecto al sexo y la afectividad: Cómo fue nuestra primera cita, cómo han sido las experiencias sexuales, alguna ha sido atemorizante y cómo es la relación con el sexo opuesto.

Algunas maneras de iniciar ese conocimiento personal son revisar las influencias religiosas que han recibido, la manera en que los padres demostraban afecto, ya sea física o verbalmente, las experiencias con respecto a la masturbación, a tener citas, etc.

Deben evaluar también las creencias actuales con respecto a su actitud hacia el sexo:

Qué le gusta

Qué la (lo) inhibe

Qué le disgusta

Hay algo que la (lo) hace sentir culpable.

 
     
 
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