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| Fotos/KRT |
Las personas se comunican de diferentes maneras. Por ejemplo,
los bebés lloran para que se les preste atención
y se les satisfagan sus necesidades. Cuántas veces no
hemos visto a los ojos de una persona y su expresión facial,
y podemos entender cómo expresa sus sentimientos de gusto,
disgusto, rabia o sorpresa.
En la relación de pareja, la comunicación verbal
y no verbal es muy importante para su satisfacción sexual.
Poderle decir a la pareja en qué área del cuerpo
se siente placer o no es una manera de comunicarse abierta y
directamente sobre nuestra experiencia sexual.
Debemos recordar
que cada una de estas experiencias es única y además
espontánea. Si cada miembro de la pareja puede decirle
al otro u otra qué desea, será menos probable de
que se caiga en la monótona rutina. La rutina hace que
se pierda esa excitación que antecede al “plato
fuerte”.
Hay mucha presión puesta en hombres y mujeres si no son
expertos en cuanto al sexo se refiere, y en muchas ocasiones
se guarda silencio por temor a que reconozcan la ignorancia sobre
el tema o a herir los sentimientos de nuestra pareja, algo así como “los
buenos amantes lo saben todo sin necesidad de que se les digan
nada”. Mentira total. Esta situación realmente conlleva
a aumentar la preocupación, la tensión y el miedo
entre la pareja. Uno o ambos se convierten en espectadores en
vez de partícipes, esperando a ver qué señales
o pistas adivina.
Hay que recordar que no se le puede dar un orgasmo a la pareja.
Es el dar y recibir placer lo que significa el involucramiento
físico y emocional de ambos. Es una responsabilidad compartida
la búsqueda, durante el encuentro sexual, de la mayor
cantidad de satisfacción posible. Cada uno brinda sentimientos
de placer en un ambiente en donde hay calidez y cuidados especiales
que le permitirán a la pareja alcanzar un orgasmo. El
poder compartir con la pareja es una señal de comunicación
y confianza. La confianza nos permite comunicar de manera verbal
y no verbal lo que sentimos y lo que queremos hacer. La confianza
le da a la pareja la libertad de enfocarse en su propio placer.
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No es fácil comunicarse directamente la primera vez acerca
de las cosas que nos gustaría que sucedieran en la intimidad.
Si esta condición es compartida por ambos les ayudará a
apoyarse mutuamente al momento de hablar sobre el tema. “Me
cuesta hablar sobre el tema” o “me causa vergüenza”,
son comentarios que pueden ser complementados con “Si a
ti te apena, a mí también” o “cómo
me costo poder comentarte esta situación”, ayuda
a iniciar el intercambio abierto y directo del tema.
Decir lo que queremos tiene dos propósitos: pedir lo que
deseamos y a la vez decirle a la pareja que él o ella
puede aprender a darnos placer. Nuestro mensaje es lo único
que puede ayudar a nuestra pareja a comprendernos. Comunicar
nuestras necesidades es un ingrediente vital para renovar y expandir
nuestra sexualidad, ya que mantiene nuestra vida sexual interesante
y viva.
*(La autora es terapeuta familiar y de parejas)