 |
| Fotos/KRT |
La infidelidad es la experiencia más devastadora que puede vivir una pareja. Es la causa más aceptada para iniciar un divorcio; además de ser la comidilla de todos los chismes.
Sin embargo, la infidelidad está basada en muchos mitos que al aceptarlos como realidades hacen que la infidelidad deba ser aceptada como algo correcto en la relación de pareja.
A lo largo de las próximas semanas estaremos hablando sobre los mitos de la infidelidad. Sus comentarios son bienvenidos, aunque sabemos que este tema dará mucho de qué hablar.
De acuerdo con el autor Frank Pittman existen algunos mitos sobre el tema, puede que existan más.
LOS MITOS
Todo el mundo es infiel, es normal y es un comportamiento aceptado.
Las infidelidades son buenas, una infidelidad puede darle nueva vida a un matrimonio aburrido.
El o la infiel no debe enamorarse de la o el amante.
El/la amante debe ser más atractivo (a) que el/la esposo (a).
La culpa de la infidelidad es del otro o la otra; de allí la necesidad de buscarse un (a) amante porque la pareja falló en algo.
La mejor manera de manejar una infidelidad es hacerse de la vista gorda. En otras palabras “aquí no pasa nada” y se evita una crisis.
Si una infidelidad ocurre, el matrimonio debe terminar en divorcio.
Algunos de estos mitos son reales en ocasiones. Algunas personas son infieles, algunas veces un matrimonio mejora después de que se detecta una infidelidad u otras crisis. También se encuentra que quien no está “enamorado/a” de su pareja corre un riesgo mayor de ser infiel. En otras ocasiones solo se busca sexo en una relación infiel. Pero a pesar de todo lo anterior, aunque sean razones reales no necesariamente son correctas.
*(La autora es terapeuta familiar y de parejas)