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Fotos/KRT Direct |
La sexualidad no es un comportamiento que se inicia en la adolescencia y termina
en la adultez. Es un proceso que se inicia desde el vientre de la madre y se
desarrolla durante todo el ciclo vital de los seres humanos.
Es importante para los actuales y futuros padres aprendan más sobre este
tema, ya que ayudarán a sus hijos a desarrollar una sexualidad sana y
sin visos de malicia o temor. A los propios investigadores de esta área
se les ha dificultado recabar la información debido a los tabúes
que existen alrededor del tema.
Hay muchas distorsiones, exageraciones y omisiones al respecto ya que causa vergüenza
hablar de un tema normal. Iniciemos entonces con grabaciones de ultrasonido realizadas
a los bebés dentro del útero materno.
Algunas personas se sorprenderían al observar erecciones en etapas tan
tempranas del desarrollo, lo mismo que lubricaciones en las bebés dentro
de las primeras 24 horas de vida. Esta información nos permite hablar
de reflejos sexuales que se aprecian desde antes incluso del nacimiento.
La mayoría de estos reflejos se intensificarán por el manejo que
le den sus padres y cuidadores sin ningún ánimo erótico
o sexual.
El bonding inicial de padres es fundamental para el éxito de sus futuras
relaciones de intimidad con otras personas.
El bonding, al cual hice mención, incluye las actividades de alimentación,
bañar, vestir y otras actividades físicas típicas que se
dan entre padres y bebés (acariciar, poner a dormir, acurrucar y otros).
Es normal que un bebé tenga erecciones (del pene o clítoris) lo
cual es una advertencia para los padres, quienes pueden alarmarse y pensar que
es algo anormal y pervertido.
El cerebro interpreta como placer la estimulación neurológica de
las áreas en donde existen terminaciones nerviosas.
El bebé aún no es consciente de su reacción como si fuese
un despertar erótico sexual. Sin embargo, la respuesta que brinden los
padres y madres durante la infancia influirá en el aprendizaje sexual
del niño o niña.
Algunos padres reaccionan desaprobando el hecho, otros lo hacen de una manera
tranquila y envían un mensaje de aceptación con respecto al sexo.
Los bebés empiezan a explorar sus cuerpos y les agrada además.
Esto nos indica lo normal de la actividad. Hacia los dos años, edad en
la cual ya caminan y hablan, y además ya saben si son niños o niñas,
es usual que aparezca la curiosidad acerca de las partes de su cuerpo.
Jugar con los genitales es parte del proceso, “jugar al doctor” o “yo
te enseño lo que tengo allá abajo”. Hay niños y niñas
que incluso pueden frotarse juguetes, almohadas y frazadas sobre sus genitales.
En esta etapa también encontramos reacciones de los padres de aceptación
o rechazo al juego de los hijos e hijas (“Eso no está bien”, “eso
es malo”, “no te toques allá abajo” o le quitan la mano
del área.
Todos estos mensajes negativos pueden ser los causantes iniciales de disfunciones
sexuales futuras, ya que se asocia a los genitales con suciedad y maldad.
Hacia los cuatro años de edad los niños desean saber de dónde
vienen los niños. Esto produce cierta incomodidad en los padres, quienes
a veces se complican con detalles innecesarios o “salen huyendo” de
la situación.
Los niños reconocen qué temas incomodan a los padres y empiezan
a evitar las preguntas o a perseguirlos a ver quién da la respuesta esperada.
Muchos niños creen en la cigüeña, otras en la semilla que
puso papá en mamá, pero a los cuatro años no se requieren
de explicaciones más allá de lo concreto y sencillo.
Cuando los niños empiezan a ir al maternal empiezan a explorar en otros
niños las diferencias corporales, particularmente las relacionadas con
evacuación y los términos con los cuales las llamamos.
Por supuesto que aparecen las “palabras sucias” asociadas, lo cual
es toda una diversión para ellos y una pesadilla para las maestras y los
padres y madres.
Al entrar al preescolar los juegos sexuales disminuyen y el aprendizaje de los
términos relacionados a las partes sexuales aumenta.
Por lo tanto, los chistes y comentarios sobre el tema aumentarán también.
Lamentablemente como se prohíben de maneras tan puntuales se empieza a
asociar el sexo con algo malo.
Las actitudes de los padres también influirán en las ideas que
el niño o la niña tengan sobre el sexo.
Los niños que observan a sus padres manifestándose afecto con abrazos
y besos tienen una mejor impresión que aquéllos que observan a
sus padres enfrascados en peleas y que se dicen “no me toques”.
Próximas semanas: La sexualidad del niño y niña en edad
escolar y tips para hablar sobre el tema con nuestros hijos.