Los grandes amores de la ficción y la poesía están basados
en el amor romántico; aquel cargado de emociones que van de la pasión
a los celos y a la angustia. El amor romántico como ningún otro
sumerge a uno completamente en el otro. Cuando Chaucer dijo que "el amor
es ciego" se refería a que la intensidad del amor romántico
distorsiona nuestra objetividad.
En nuestra necesidad por el otro dejamos de ver sus faltas o errores, maximizamos
sus fortalezas y perdemos todo sentido de la proporción.Como se deben
imaginar los psicólogos no nos podemos poner de acuerdo en una definición única
del amor romántico, por lo cual mencionaré algunos puntos de vista
sobre su definición.
Algunos incluyen sólo el amor erótico, otros excluyen la parte
sexual, otros se refieren sólo al mismo dentro de una relación
heterosexual, y así nos vamos a la definición de Dorothy Tennos
quien dice que el amor romántico es el que nos tiene como golpeados por
un rayo, alelados, en pocas palabras.
Este amor es aquel que nos mantiene perennemente preocupados por la otra persona,
con la creencia de que ella es la única que puede satisfacer nuestras
necesidades. Este amor depende totalmente de lo que la otra persona haga o diga;
en otras palabras, es como si la otra persona nos da el permiso o no de hacer
algo con tal de recibir su aceptación, de lo contrario su rechazo sería
considerado como la muerte.
Este tipo de amor mantiene a quienes lo experimentan entre la tristeza y la felicidad
constantemente ya que está fuera del control racional. El amor romántico
consume emocionalmente a los enamorados, es un sube y baja emocional que llega
a interferir con otras relaciones y actividades, reduce la capacidad de trabajar
o estudiar, se inmiscuye hasta con nuestra paz mental. No todo el mundo pasa
por este estadío aunque ¿quién no ha experimentado aunque
sea una vez un episodio de esta experiencia?
El sociólogo John Allan Lee ha encontrado seis tipos de amor romántico.
A manera de ilustración mencionaré estos:
1. Eros: la atracción física, intensidad y magnetismo sexual. Empieza
y termina rápido, de acuerdo a Lee. Rara vez pasa a una relación
más profunda y duradera.
2. Ludus: Hay poco nivel de compromiso. Salen con varias personas pero procuran
no desarrollar la dependencia del o la enamorada. Es francamente diversión,
cero compromiso.
3. Storge: es cálido y apasionado. Emerge de la amistad pero no hay indeterminado
punto fijo de inicio. Es un amor sólido, estable y llega a sobrevivir
las crisis pero no contiene la pasión dramática.
4. Mania: es tormentoso, alocado y produce agitación. Quien lo experimenta
necesita la atención y el afecto del otro u otra de manera insaciable.
El amor maníaco es como subirse a la montaña rusa.
5. Pragma: es un amor más práctico, quien lo experimenta busca
la pareja adecuada con las características adecuadas. Una vez se encuentra
a esa persona y si existe acuerdo se empiezan a desarrollar sentimientos más
intensos entre las partes interesadas.
6. Ágape: es el amor paciente, que no exige, tierno y siempre presente.
Es un amor ideal más que real.
¿Cual sería la combinación perfecta? Pues encontrarse con
alguien
experimentando el mismo tipo de amor romántico que la otra persona, así no
se sufre tanto; aunque realmente el amor emerge de nuestra personalidad, necesidades
y experiencias previas de enamoramientos.
De cualquier forma se asume que aprendemos de nuestros errores y no caeremos
dos veces en el mismo hueco.
Bueno, en el amor todo puede pasar. ¡Feliz día de San Valentín!