La relación entre el amor y el sexo en nuestra sociedad es algo complicada.
Tradicionalmente a las mujeres se les enseña que el amor es un requisito
para el sexo, mientras que a los varones se les urge a que adquieran experiencias
sexuales con o sin amor presente.
Actualmente y aún cuando el sexo prematrimonial es cada vez más
aceptado, las parejas requieren de algún tipo de declaración de
amor para poderse sentir moralmente cómodos y mantener relaciones sexuales.
Recordemos que existe el sexo casual y el sexo relacional. Hay personas que no
se quieren pero mantienen una relación fuerte; hay parejas que se aman
y tienen sexo casual y no se preocupan en lo absoluto por la comunicación
interpersonal. El sexo en ambos casos puede ser mecánico, impersonal y
apresurado se quieran o no ambas partes.
Algunas personas critican y se oponen al sexo impersonal aun cuando haya sido
consentido por ambas partes. Otras personas disfrutan mucho más de una
relación sexual personal e íntima esperanzadas de que se convierta
en amor.
No hay ninguna garantía de que esto ocurra, y muchas personas salen heridas,
lastimadas y decepcionadas de haberse ido a la cama buscando que el amor mágicamente
brotara. Es mejor que quien se lanza al sexo casual lo vea como tal una experiencia
placentera, si no se espera nada a cambio la decepción será menor.
Pero definitivamente que si hay amor, aunque las cosas no anden bien hay más
protección contra el ser usados sexualmente. Recordemos lo que he mencionado
en artículos recientes, el amor se preocupa por el otro y respeta al otro
de allí que involucrarse sexualmente ocurre de manera natural. El sexo
casual se presta a malos entendidos e involucra un mayor riesgo de ser usado por
la otra persona, quien no tomará en cuenta ni los sentimientos ni las necesidades
de quien cree se entregó por amor.
Hay muchas relaciones de amor que no involucran sexo: relaciones entre madres/padres
e hijos, entre hermanos, los amores platónicos. Hay amores románticos
y de sólo compañía que no van más allá de esto,
del amor.
Incluso hay parejas que deciden no incluir el sexo en la relación por motivos
que van desde lo religioso, falta de interés en el sexo, hasta los que
esperan hasta llegar al matrimonio. Hay condiciones tales como enfermedades o
la distancia física que mantiene a la relación sin el ingrediente
sexual.
Cada individuo decide desde su marco de valores, creencias y experiencias el involucrarse
sexualmente con otra. No debe ser una decisión tomada por la culpa, la
ignorancia o un impulso. Tómese su tiempo, no deje que pase y nada más,
involúcrese en tomar su propia decisión y que no sea otro quien
le empuje a hacer lo que no quiere o para lo cual no se siente listo.