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Fotos: KRT Direct |
Continuamos esta semana con más mitos sobre la violencia familiar de acuerdo a Jorge Corsi (1997):
Mito No.5. Si hay violencia, no puede haber amor en una familia.
Realidad: Los episodios de violencia dentro del hogar no ocurren de forma permanente, sino por ciclos. En los momentos en los que la familia no está atravesando por la fase más violenta del ciclo (el ciclo de la violencia se expondrá por este medio próximamente), existen interacciones afectuosas, aunque el riesgo de que en cualquier momento se vuelva a la situación de violencia siempre está flotando en el aire. El amor coexiste con la violencia; de lo contrario, no existiría el ciclo. Generalmente, es un tipo de amor adictivo, dependiente, posesivo, basado en la inseguridad.
Mito No.6. Las mujeres que son maltratadas por sus compañeros les debe gustar, de lo contrario no se quedarían
Realidad: Los acuerdos masoquistas no entran dentro de la definición de violencia doméstica. En la mayoría de los casos las mujeres que sufren situaciones crónicas de abuso no pueden salir de ellas por una cantidad de razones de índole emocional, social, económica, etc. Además, una mujer víctima de maltrato experimenta sentimientos de culpa y vergüenza por lo que le ocurre, y eso le impide muchas veces pedir ayuda. Pero en ningún caso experimentan placer en la situación de abuso; los sentimientos más comunes son el miedo, la impotencia y la debilidad.
Mito No.7. Las víctimas de maltrato a veces se lo buscan: "hacen algo para provocarlo".
Realidad: Es posible que su conducta provoque enojo, pero la conducta violenta es absoluta responsabilidad de quien la ejerce.
No hay "provocación" que justifica una trompada, un golpe en la cabeza o una patada. Los hombres que ejercen violencia en su hogar intentan permanentemente justificar su conducta en las "provocaciones" y eso les permite eludir su responsabilidad.
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Fotos: KRT Direct |
Una variedad de este mito es el que dice que una víctima de agresión sexual o de violación algo ha hecho para provocarlo. Estos mitos tienden a culpabilizar a la víctima en lugar de al victimario, y se traducen en ciertas preguntas que policías, médicos, abogados y otros profesionales hacen a las víctimas de abuso (sean mujeres o niños), transformándolas en "sospechosas".
Mito No.8. El abuso y las violaciones ocurren en lugares peligrosos y oscuros, y el atacante es un desconocido.
Realidad: En el 85% de los casos, el abuso sexual ocurre en lugares conocidos o en la propia casa, y el abusador es alguien de la familia o un conocido (tanto en el caso del abuso sexual de niños como de mujeres).
Mito No.9. El maltrato emocional no es tan grave como la violencia física.
Realidad: El abuso emocional continuado, aun sin violencia física, provoca consecuencias muy graves desde el punto de vista del equilibrio emocional. Muchos psiquiatras llegan a diagnosticar cuadros psicóticos en personas que, en realidad, están sufriendo las secuelas del maltrato psicológico crónico.
Mito No.10. La conducta violenta es algo innato, que pertenece a la "esencia" del ser humano.
Realidad: La violencia es una conducta aprendida a partir de modelos familiares y sociales que la define como un recurso válido para resolver conflictos. Se aprende a utilizar la violencia en la familia, en la escuela, en el deporte, en los medios de comunicación. De la misma manera sería posible aprender a resolver las situaciones conflictivas de manera no violenta.
Próxima semana:
La violencia conyugal