Viernes | 09.06.2006
Adolescentes que juegan a ser adultos
Por Lourdes Berrocal de González
Terapeuta familiar y de pareja
Especial para prensa.com
La Prensa / Archivo |
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De más está decir que hemos escuchado o leído noticias referentes a niños, niñas y adolescentes involucrados en eventos que nos han dejado perplejos.
Como este no es un espacio para culpar a nadie, ya de sobra tenemos con la vida diaria, quiero enfatizar que el sistema educativo ni las propias escuelas son los responsables número uno en formar a nuestros hijos e hijas sobre el tema.
Por más temor, vergüenza y moralidad que se pueda tener, el educar afectivamente es responsabilidad de las madres y padres.
Después de ahí, lo demás solo reforzará los valores y enseñará a cuestionar los antivalores.
Quiero hacer hincapié sobre la educación afectiva de los adolescentes y no de sexualidad adolescente, ya que la vida afectiva no es solo sexo.
En el libro Su Primer Beso, de Denis Sonet, se reta a las madres y padres a aceptar que la educación sexual no es nada fácil, pero sí es una educación posible.
Indica el autor que solo si se confunde sexualidad y genitalidad estamos dejando de lado el aspecto afectivo, el cual es el establecimiento de una relación de calidad con otro.
“La sexualidad es una realidad carnal, pero también psicológica, con unas determinadas exigencias éticas para que contribuya a la plenitud de la persona”, señala Sonet.
De acuerdo a su perspectiva de una educación para el amor, existen varias dimensiones del mismo:
1.Dimensión carnal:
Al hablar sobre este tema con nuestros hijos e hijas no podemos dejar de reflexionar sobre la belleza del cuerpo, la importancia de los órganos genitales, el acto sexual y del placer.
Considero que no debemos dejar por fuera que un cuerpo debe ser cuidado para evitar las enfermedades de transmisión sexual.
2.Dimensión relacional:
La relación es la función esencial de la sexualidad y exige no solo el deseo, sino también la acogida, la apertura y la atención al o la otra.
Se habla de la ternura, la comunicación y la duración.
3.Dimensión procreadora:
Lo que en el animal es la finalidad esencial de la sexualidad -la supervivencia de la especie-, es en el ser humano una finalidad importante y la más arcaica.
4.Dimensión social:
Si la sexualidad se expresa con ritos, en el marco de instituciones como el matrimonio, es que tiene su importancia en toda vida social.
La nueva pareja asegura la continuidad de la sociedad.
5.Dimensión Espiritual:
El amor es más que amor. Si hace cantar los corazones de los poetas, es que tiene una función mística.
Si usted es una madre o padre preocupado de cómo abordar este tema con sus hijos, es mejor que le preste atención a estas recomendaciones de Sonet.
| Foto/ KRT Direct |
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No parecen tan difíciles de seguir y no abordan el acto sexual como tal, sino como parte de una relación de amor y basada en valores.
¡Atrévase a hablar con sus hijos, no espere que sea otro el que se lo enseñe a su manera y en el lugar menos apropiado!
Próxima semana: ¿Y cuándo mis hijos creen saber más del tema que yo?
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