Viernes | 14.07.2006
Compartiendo las fantasías con mi pareja
Por Lourdes Berrocal de González
Terapeuta Familiar y de Parejas
Especial para prensa.com
A pesar de que muchas personas prefieren mantener sus fantasías sexuales en el terreno de lo privado, se ha encontrado en los últimos años que compartirlas con la pareja fomenta la intimidad y el entendimiento.
Aquellos que creen en compartirlas, luego de estar en una relación por un tiempo prolongado, se dan cuenta de que las fantasías de ambos poseían los mismos contenidos o muy parecidos.
Otras parejas que no las comparten lo dejan de hacer por vergüenza a lo que el o la otra pensará, quizá porque creen que la otra persona puede sentirse ofendido o que quizá no se atreva a llevar la fantasía al plano de lo real.
Mucha gente que no comparte sus fantasías puede reflejar inmadurez y creer en el secreto por razones inadecuadas. De por sí creen que tener fantasías es una señal de inmadurez, lo cual es incorrecto, además piensan que la comunicación entre la pareja debe incluir hablar sobre todo lo apropiado (mientras no se incluyan las fantasías).
Ante todo tener fantasías no es una señal de inmadurez; todos tenemos derecho a tener pensamientos y sentimientos privados. Algunas veces el contenido de una fantasía puede distorsionar la idea que tenemos de la pareja y se debe tener claro que, por ejemplo, fantasear en robar un banco no nos convierte en criminales. Hay que tener cuidado al compartir una fantasía, porque quien la escucha puede pensar que la otra parte no se encuentra satisfecha en la relación. Tampoco significa que la otra persona quiera actuar su fantasía.
En ocasiones compartir la fantasía puede aumentar la estimulación erótica, en otros casos puede ser un desastre porque pueden producir culpa, miedo y conflictos internos que llegan a matar toda la pasión. Algunas fantasías incluyen actividades sadomasoquistas, arrestos policíacos, depravación sexual y otras, que más que excitar, puede llevar a la evitación de la actividad sexual y hasta disfunciones sexuales.
Ante todo debemos recordar que las fantasías sexuales pueden ser un antídoto al aburrimiento, aumentan la autoestima (particularmente porque físicamente todo es perfecto en la fantasía) y la pareja dentro de la misma siempre satisface nuestras necesidades.
Las fantasías nos permiten en un ambiente protegido dejarnos llevar por la imaginación y probar nuestros sentimientos sexuales. Nadie la va a descubrir y ante todo cumplen una función psicológica, ya que se alivian las tensiones sin herir a nadie.
Próxima semana: ¿Son normales mis fantasías? |