Empezaremos
por definir la palabra dieta. Dieta (del griego díaita,
régimen de vida) se define como el empleo metódico
de lo necesario para conservar la vida. También se define
como la alimentación ordinaria, líquida y sólida.
Otra definición es el empleo razonado de determinadas
sustancias alimenticias en el sujeto sano y en el enfermo. Como
vemos, lejos de lo que se tiene acostumbrado, la palabra dieta
se refiere a todo lo que ingerimos para alimentarnos, sean estos
alimentos considerados sanos o no. Sin embargo, el término
ha sido utilizado para denotar la necesidad de pérdida
de peso y de la restricción alimentaria para alcanzar
este fin.
Si
bien es cierto que la obesidad y el sobrepeso (como solía
ser en tiempos pasados) no se relaciona con salud, no
implica tampoco que la persona con una contextura alejada
del prototipo delgado, establecido en las últimas
décadas como lo socialmente aceptado, sea sinónimo
de enfermedad.
Es importante recordar que cada individuo
tiene, por herencia genética, una contextura predeterminada.
Por consiguiente, cada sujeto pertenecerá a uno
de los tres tipos existentes: Ectomorfos, mesomorfos,
endomorfos.
|
|
El ectomorfo es aquel sujeto que presenta
una contextura fina, frágil, delgada.
El endomorfo es el sujeto que presenta una contextura robusta,
siempre luce rellenito, aún se encuentre delgado.
El mesomorfo es el término medio, ni muy frágil
(físicamente) ni muy robusto. Basándonos en esto,
podemos estar seguros que, por más peso que pierda una
persona endomorfa, no podrá lucir fino o frágil
como una persona ectomórfica.
Este es uno de los primeros
mitos que nos venden: usas mis pastillas y te verás justo
como la chica del frasco; o usas mi máquina maravillosa
solo 5 minutos por día, y en 15 días obtendrás
un escultural cuerpo como los modelos presentados en la propaganda.
Gran falacia en la que cae mucha gente.
La dieta, definitivamente, debe ser una palabra que tengamos
presente en todo momento. Pero no relacionada con pérdida
de peso, estableciendo un régimen de hambre que no soportaría
ni el propio Gandhi.
 |
La dieta de todo individuo
debe ser balanceada, y es en esta palabra en la que reposa
el gran secreto de mantenernos saludables. Una dieta
balanceada, en
la que se incluyan todos los elementos básicos de la alimentación
(carbohidratos, proteínas y grasas) es justamente lo que se necesita
para mantenernos saludables. |
Lejos de beneficiarnos siguiendo dietas bajas (extremadamente)
en calorías que eliminan totalmente las grasas o basadas
en la ingesta indiscriminada de proteínas y grasas, con
la eliminación de los carbohidratos, estamos creándonos
un serio problema de salud.
El organismo de todo individuo tiene lo que se conoce como metabolismo
basal, que no es más que la cantidad de energía
que requiere el cuerpo en reposo para llevar a cabo las funciones
básicas de la vida como respirar, hacer circular la sangre,
mantener la temperatura corporal, etc.
El metabolismo basal depende de varios factores: edad, talla,
sexo, la actividad física desarrollada y el tipo corporal
del individuo. Así, vemos que una persona sedentaria presentará un
metabolismo basal menor que una persona físicamente activa
o que se ejercite.
Al final, la ingesta de un chocolate en la primera podría
significar mayor cantidad de grasa acumulada que en la segunda
persona, que requiere más energía para sus funciones
vitales en estado basal. Por esto, se considera necesario el
ejercicio físico, pues activa y eleva el metabolismo basal,
además de mantener nuestro sistema cardiovascular en condiciones óptimas.
Una
vez nos concienciemos de las necesidades que tenemos con respecto
a la alimentación, debemos establecer un plan de alimentación,
permanente, que será la base de una vida sana, saludable.
Craso
error el de seguir planes o dietas de diversas clases
para perder peso de manera rápida, que a la larga nos harán
caer en la famosa dieta del “yoyo”, en la que bajamos
peso, pero lo recuperamos con creces una vez dejamos el plan
de alimentación con el que conseguimos bajar esas libras.
Y a la larga, el desequilibrio metabólico que creamos
es funesto para nuestro organismo. |
|
¿Para qué matarnos comiendo una rebanada de pan
integral tostado y una taza de café sin crema ni azúcar
en el desayuno, dos granos de arroz, con una onza de pollo en
el almuerzo, y una manzana con una taza de té en la cena
por dos semanas, si en dos meses, cuando veamos la pérdida
de peso (que realmente fue por inanición) la ingesta de
alimentos con grasa o carbohidratos, como premio por nuestro
esfuerzo, serán el detonante para iniciar el descenso
de lo logrado? Lo más sano y recomendable sería
establecer un plan de alimentación, que a la larga será costumbre,
en la que se incluyan todos los grupos básicos de manera
balanceada que, asociado con ejercicios, sean la base de una
vida sana permanente.
Puede seguir toda clase de dietas para perder peso, someterse
a las cirugías que quieras, tomar las pastillas que sean;
en fin, utilizar el método que más le llame la
atención como posible para perder peso de manera rápida.
Sin embargo, ninguno de estos métodos funcionará o
le ofrecerá resultados permanentes si no se acompaña
por una adecuación de la ingesta de alimentos y el establecimiento
de un plan de ejercicios.
 |
Realice
una liposucción hoy y luzca
un bello cuerpo por un par de meses, que es todo lo que
le durará la magia si no lo acompaña de ejercicios
y dieta sana para mantenerlo. Mátese de hambre por
dos o tres meses y baje lo que engordó en estas
fiestas de Navidad; pero si no establece una alimentación
variada y permanente, que cubra las necesidades de todos
los grupos básicos, en seis meses pesará igual
o más de lo que pesó el 3 de enero, luego
de las fiestas de fin de año. Como ya dije, es cuestión
de acostumbrarse. Acostumbrarse a comer de todo, pero
en las cantidades adecuadas y sin excesos. |
Los alimentos que ingerimos son la fuente de energía de
nuestro organismo.
El organismo toma de los alimentos la “gasolina” para
funcionar. El resto o lo que no se utilizó, se guarda
o acumula en forma de grasa. Claro está, mientras más
comamos, mayor cantidad de grasa acumulada podríamos tener.
He aquí otra razón por la cual debemos elegir correctamente
los alimentos que ingerimos.
Quiere decir esto que no podemos comer pizza, pastas, y tantas
cosas ricas que, por lo general, contienen gran cantidad de grasa
y carbohidratos? No.
Podemos comer de todo, pero de manera balanceada. Debemos balancear
los ingredientes de la pizza con el resto de los alimentos que
comamos.