ACTUALIDAD
  Reportaje especial
  Tecnología
  Bebés
  Salud
  Mascotas
  Psicología
  Hogar
  Psicología sexual
 
  ENTRETENIMIENTO
  Discos
  Cine
  Farándula
  Libros
 
  EL IMPRESO
  Hoy por hoy
  Panorama
  Nacionales
  Opinión
  Perspectiva
  Deportes
  Mundo
  Economía y Negocios
  Vivir +
  Reseña
   Sociales
   Horóscopo
 
  SUPLEMENTOS
  Ellas Virtual
  Martes Financiero
  Aprendo Web
  Reseña Empresarial
   Pulso de la Nación
 
  TIEMPO LIBRE
  Turismo
  De interés
  Cine
  De noche
 
  SERVICIOS
  Contáctenos
  ¿Quiénes somos?
 
 
 
Martes | 11.01.2005
 
LA ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR: ¿QUE ES Y COMO EVITARLA?
 
Por la doctora Julissa Rodríguez Dufau
Cirujana vascular periférica

E-mail: julyssar@cableonda.net
 
En nuestro país se presentan muertes propias de países desarrollados y una de sus causas es la enfermedad cardiovascular. La enfermedad cardiovascular es la afección de las arterias, tanto del corazón, del cuello y cabeza, como de las arterias periféricas, siendo las más afectadas las arterias de los miembros inferiores.
Fotos/KRT
 
 

 
¿EN QUE FORMA SE AFECTAN LAS ARTERIAS EN LA ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR?
 
Desde muy temprano, en la niñez, las arterias son puntos de formación de placas ateromatosas, es decir, placas de grasa. Sin embargo, en la medida que se siga una dieta adecuada se establece un equilibrio entre la formación y la remodelación de dichas placas.

Por lo general, cuando se habla de enfermedad cardiovascular se piensa en el infarto agudo de miocardio, muy temido por todos. El infarto agudo de miocardio no es más que el dolor torácico debido a la falta de irrigación del músculo cardíaco. Esta falta de irrigación se debe a la disminución del calibre de las arterias, debido a la presencia de placas ateromatosas. Estas placas pueden llegar a fracturarse (o romperse), creando un área de inflamación que aumenta más el problema de disminución de calibre. En un momento dado, la demanda de energía, suplida por la sangre que llega al músculo del corazón, no es suficiente y aparece entonces el dolor precordial asociado a enfermedad coronaria.

Del mismo modo que en una tubería de agua se van pegando los sedimentos de toda el agua que por ahí pasa, igualmente en nuestras arterias se van adhiriendo grasas que más tarde formarán las placas ateromatosas, responsables de la disminución del calibre del vaso y, por ende, la enfermedad del órgano afectado.

Así, vemos que no solo en el corazón se ve la afección por falta de la llegada de suficiente sangre, sino también en las piernas, y en el cerebro, dando como resultado la enfermedad aterosclerótica obliterante y la enfermedad cerebrovascular.
 

 
FACTORES DE RIESGO
 
Hay dos tipos de factores de riesgo: Los no modificables y los modificables.

No modificables

Edad: La enfermedad cardiovascular aumenta su aparición a partir de la cuarta década de la vida. Y a medida que se aumenta en edad, mayor riesgo hay de sufrir una enfermedad cardiovascular. Cuatro de cinco pacientes que mueren de enfermedad cardiovascular son mayores de 65 años de edad.

Herencia: El hecho de tener historia de enfermedad cardiovascular en la familia (padres, tíos, abuelos y hermanos), aumenta en alrededor de 50% las probabilidades de presentar un problema cardiovascular.

Sexo: Se ha relacionado la enfermedad cardiovascular con el sexo masculino, sobre todo en edades más tempranas de la vida. Realmente, a medida que se aumenta en edad, los casos hombre/mujer de enfermedad cardiovascular se van equiparando.

Modificable

Dieta: La dieta juega un papel importante en la aparición y el control de la enfermedad cardiovascular. Una dieta balanceada, con una adecuada ingesta de grasas, disminuirá la probabilidad de desarrollar algún tipo de problema cardiovascular.

Colesterol: Un estado de hipercolesterolemia, o colesterol elevado, es un factor de riesgo para presentar un infarto de miocardio o aumentar la probabilidad de padecer de aterosclerosis obliterante.

Alcohol y tabaquismo: La ingesta de alcohol y tabaco están relacionadas al desarrollo de placas ateromatosas. Las personas que fuman tienen de dos a cuatro veces más riesgos de desarrollar un infarto agudo de miocardio que el no fumador, así como una mayor probabilidad de muerte súbita en la primera hora del evento que el paciente no fumador. Igualmente, el individuo que ingiere alcohol indiscriminadamente aumenta hasta cuatro veces su riesgo de desarrollar un infarto de miocardio.

Obesidad: La obesidad es un factor que básicamente, por la relación que tiene con los factores anteriormente anotados y el mayor esfuerzo que implica para el corazón, aumenta drásticamente la probabilidad de sufrir un infarto de miocardio o padecer de una enfermedad arterial importante, comparado a un individuo no obeso.

Diabetes e hipertensión arterial: Estas dos patologías, de no ser adecuadamente controladas, pueden aumentar la probabilidad y velocidad de desarrollar una enfermedad cardiovascular.

Estrés: Es sabido que hay una estrecha vinculación entre la enfermedad cardiovascular y el estrés, sobre todo la interrelación entre este factor y el resto.

En síntesis, el mayor riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular se presenta en:

· Hombres

· Personas de edad avanzada

· Mujeres que han superado la menopausia

· Personas con una historia familiar de enfermedad cardiovascular

· Afroamericanos y mexicano-americanos

El dicho “somos lo que comemos” es totalmente cierto. Y mientras no nos adecuemos a un estilo de vida sano, que disminuya al máximo los factores de riesgo, estamos expuestos a un infarto agudo de miocardio o a cualquier otra enfermedad cardiovascular, con efectos igualmente funestos para el individuo.

 

 
¿QUE PODEMOS HACER PARA CONTROLAR Y PREVENIR AL MAXIMO LA APARICION DE UNA ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR?
 
Definitivamente, hay factores de riesgo que no podemos modificar, es decir, los “no modificables”, con los cuales tenemos que vivir y solo podemos controlar los factores de riesgo modificables. Así, nuestra lista de recomendaciones para prevenir o disminuir un episodio de enfermedad cardiovascular son las siguientes:

Dejar de fumar: No disminuir la cantidad de cigarrillos, que definitivamente sería un buen comienzo. Se debe eliminar totalmente el tabaquismo, tanto el activo como el pasivo, que no solo implica la probabilidad aumentada de enfermedad cardiovascular, sino también la probabilidad de otras enfermedades, sobre todo de tipo pulmonar.

Dieta balanceada: Una dieta balanceada, con las cantidades adecuadas de carbohidratos, proteínas y grasas, es la mejor arma contra la aparición de la enfermedad cardiovascular.

Igualmente, una dieta controlada para mantener un peso adecuado es un factor favorable para prevenir la enfermedad cardiovascular y combatir la obesidad.

Actividad física: El ejercicio físico cardiovascular, como caminar, trotar, nadar, montar bicicleta, etc., es de gran ayuda en la prevención de la enfermedad cardiovascular. Con una rutina de cuatro a seis horas semanales se podría considerar aceptable. Es una manera de aumentar los valores de HDL o el mejor conocido colesterol bueno, el cual debe permanecer por encima de 35 mg/dl, y de disminuir los valores de LDL, o colesterol malo, que debe mantenerse por debajo de 130 mg/dl.

Mejora de factores psicosociales desfavorables: Los factores psicosociales pueden acompañar y/o agravar la situación de otros factores de riesgo, y ser causa desencadenante de eventos coronarios o cerebrovasculares. Es importante tratar de modificar los efectos desfavorables que provocan los factores psicosociales nocivos. Las respuestas a los ambientes que provocan estrés incluyen hostilidad y depresión, y llevan a estilos de vida desfavorables que pueden incluir tabaquismo, alimentación inadecuada y falta de actividad física.

Control adecuado de hipertensión arterial y diabetes: El mal control de estas enfermedades aceleran la aparición de la enfermedad cardiovascular. La ingesta de los medicamentos adecuados y de forma adecuada ayudarán a disminuir la probabilidad de aparición de esta patología.

El seguir las recomendaciones arriba anotadas que son básicamente las universales, no garantiza que usted no va a sufrir un ataque agudo de miocardio (o del corazón), pero le garantizan una vida sana, con una calidad de vida óptima y disminuye la probabilidad de presentar la enfermedad en comparación con quien no siga estas recomendaciones.

 
     
 
¡ESCRÍBENOS TUS COMENTARIOS AQUÍ!
     
 
 
PUBLICIDAD
 
 
Corporación La Prensa. Todos los derechos reservados.