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Martes |
01.02.2005 |
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SALUD
Y CARNAVAL: ¿PUEDEN CONVIVIR JUNTOS? |
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Por
la doctora Julissa Rodríguez Dufau
Cirujana vascular periférica
E-mail: julyssar@cableonda.net |
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El Carnaval es una de las fiestas
más esperadas por casi el 70% de los panameños.
Ni la Navidad ni la Semana Santa son tan esperadas
como esta fiesta. ¿Por qué? Porque
su solo nombre se relaciona con diversión
en total desinhibición. Es una fiesta que,
como dice Pedro Altamiranda, se ve atestada de “guaro” (alcohol), “guiales” (mujeres)
y “campana” (música, fiesta, bullicio).
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Fotos/KRT |
Pero, ¿qué significa realmente esta fiesta
y cómo puede afectar la salud de quien la disfruta?
Durante los carnavales se ingiere gran cantidad de licor
por la mayoría de quienes viajan a diferentes puntos
del interior para “disfrutar” de estas fiestas.
Y es que es con esta idea con que se relaciona a las fiestas
del dios Momo.
El alcohol, como droga desinhibidora del ser humano, produce
en quien la consume en demasía un estado de labilidad
total, en el que los ánimos pueden variar de manera
impredecible. Esto produce, probablemente, la aparición
de estados de violencia contra los demás, frente
a situaciones comunes en las festividades, pero que no
son vistas así por el individuo.
Las armas blancas y de fuego, muy comunes en nuestros tiempos,
se ven por doquier. En el lugar menos esperado podemos
encontrar a alguien con un arma de fuego (revólver
o pistola, por ejemplo), utilizada, en el mejor de los
casos, como factor intimidador. Las armas blancas —toda
cosa inanimada que puede provocar lesión cortante
o penetrante— se encuentran por cualquier lado. Desde
la botella de soda o cerveza hasta las armas blancas per
se, como cuchillos o cuchillas, llevadas por sus dueños
como mecanismos de defensa.
Los diferentes tipos de drogas que se utilizan de manera
ilegal son otro de los acompañantes de algunos para
estas fiestas. Sin embargo, alguien que no la consume puede
ser víctima de quien sí lo hace, ya sea por
la violencia que genera su consumo o por la probabilidad
de que se produzca su consumo con o sin acuerdo de la víctima,
pudiendo llegar a ser mortal para esta.
Los autos, medio de transporte utilizado desde hace más
de 100 años, se han convertido en un arma potencialmente
mortal. Y digo esto porque no hace falta haber tomado alcohol
o haber utilizado drogas ilícitas antes de tomar
el volante para ser protagonistas de un hecho lamentable,
ya que la sola imprudencia de la que muchos gozan es suficiente
para hacer del automóvil una de las armas más
temibles de nuestros tiempos.
La ingesta de comidas populares, algunas de dudosa procedencia,
puede ser un dolor de cabeza que termine con la diversión
de las fiestas. Si bien es cierto que nadie quiere cocinar
en estos cuatro días, procure comer en lugares que
se vean limpios, donde la comida esté recién
hecha y, preferiblemente, en lugares con buena reputación.
Y,
por último, el sexo frenético
y sin protección practicado por muchos, dejando
en casa la monogamia y la fidelidad, como si de una
camiseta se tratara, que conlleva resultados negativos
que van desde embarazos no deseados hasta la adquisición
de enfermedades de transmisión sexual, las
cuales también pueden tener finales fatales.
Hay quienes han tenido relaciones sexuales con personas
que no conocían y a quien no vuelven a ver
más, lo que implica que no conocen ni el pasado
ni saben qué pasará en el futuro
con esa persona. |
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QUE
HACER: |
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Dentro
de su equipaje, además de pantaloncitos y camisetas
para la mojadera, empaque un montón de responsabilidad
y utilícela durante los cuatro días de
Carnaval.
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Nunca
ingiera bebidas alcohólicas y maneje, pues no
solo pone en peligro
su vida, sino también la de quienes le acompañan y, aún
peor, de otras personas que pudieran estar en el lugar y tiempo equivocados,
si llegara usted a tener un accidente. Usted puede beber, pero entonces no debe
conducir. Escoja, entre el grupo con el que viaja, un conductor designado cada
vez que sea necesario moverse en auto, de manera que ese individuo no tome licor.
Así, estarán actuando de manera responsable. |
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Los lugares en donde se
celebran estas fiestas se encuentran en el mismo lugar
que el año pasado. No desespere en llegar y evite
las imprudencias del manejo —velocidad excesiva,
pase de autos en lugares no permitidos— que pudieran
costarle caro.
Evite el contacto con grupos o personas sospechosas y desconocidas,
para evitarse un mal momento en lo que atracos y problemas se
refiere.
Frente a problemas con personas desconocidas, más si se
encuentran bajo los efectos del alcohol, saque su bandera de
tonto y no protagonice discusiones infructuosas. No sabe quién
pudiera tener un arma y utilizarla contra usted por el solo
hecho de no coincidir con su forma de pensar.
Si van a beber durante la mojadera, procuren utilizar vasos
y botellas de plástico, de manera que disminuyan los
accidentes con vidrios.
No tome tragos o vasos de otras personas o que no haya visto
cómo se prepararon. Esta es una manera muy fácil
de introducir drogas que podrían resultar fatales.
Lleve consigo un protector estomacal o antiácido y, en
general, un botiquín que permita dar a su grupo los primeros
auxilios en caso de intoxicación alimentaria o lesiones
corporales. Medicamentos para el dolor, vendas, alcohol no
deben faltar en su bolsa.
No olvide empacar su protector solar. El color de cuatro días
de Carnaval, en algunos individuos, es envidiable. Sin embargo,
además de envejecer prematuramente nuestra piel, nos exponemos
a rayos que eventualmente pudieran ser precursores de enfermedades
de la piel, como el cáncer.
No mantenga contacto sexual con personas desconocidas.
Lleve siempre consigo condones o preservativos de manera que
evite lamentos posteriores. No tenga contactos sexuales sin
protección.
No permita que personas de su grupo o conocidos entren a la
playa, ríos o a los balnearios si han estado bebiendo
en exceso.
No pierda de vista a los niños en ningún momento.
Todo en exceso es malo. Usted puede disfrutar de los carnavales,
pero con responsabilidad. Recuerde que en su casa le esperan
de vuelta. No haga nada de lo que después pudiera arrepentirse.
¡Que tengan unos carnavales fenomenales!
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