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Martes | 15.02.2005
 
HIPERHIDROSIS
 
Por la doctora Julissa Rodríguez Dufau
Cirujana vascular periférica

E-mail: julyssar@cableonda.net
 
La hiperhidrosis no es más que el nombre científico de la sudoración excesiva de las palmas de las manos, axilas, cara y/o planta de los pies, es un síndrome que puede producir importantes alteraciones psicológicas en quien la padece, dificultando la socialización e, incluso, el diario vivir del individuo.
Fotos/KRT
 
 

 
CAUSA
 
Su causa se desconoce, pero se sabe que se relaciona con una hiperactividad de las fibras simpáticas, agregado a un aumento de la respuesta periférica sudomotora. Puede verse la afección de varios miembros de una familia, con una incidencia en personas jóvenes de 0.1% a 0.3%.

La sudoración generalizada puede presentarse con aumentos de la temperatura (fiebre), o en enfermedades sistémicas como hipertiroidismo y algunas enfermedades del sistema nervioso central.

La sudoración localizada suele relacionarse con factores psicógenos.

La sudoración excesiva es debido a una sobreactividad de las glándulas productoras de sudor (sudoríparas). Esta afección puede ser generalizada o afectar áreas específicas, como la palma de las manos, la planta de los pies, axilas, pliegues inframamarios y/o la región inguinal.

Se pueden encontrar cambios de coloración (rosada o blanco-azulada) en las zonas afectadas. En los casos más graves, se pueden encontrar lesiones de la piel, como maceración, fisuras e, incluso, lesiones descamativas.

La bromhidrosis es el olor fétido desprendido por la piel que suda en exceso, y es debido a la descomposición del sudor y de los detritos celulares acumulados en dichas áreas por bacterias y levaduras presentes en la piel.
 

 
TRATAMIENTO
 
El cloruro de aluminio ha resultado ser el tratamiento para los pacientes con hiperhidrosis.

Se aplica en las regiones afectadas por la sudoración excesiva (palma, axilas, ingle, plantas) en la noche, antes de acostarse, y se cubre con una fina capa de polietileno. A la mañana siguiente se retira y se lava. A algunos pacientes pudiera producirle irritación; en esos casos, se recomienda el cloruro de aluminio sin cubrir.

El cloruro de aluminio se encuentra en la mayoría de los desodorantes, lo que permite continuidad de tratamiento. Su utilización en dos ocasiones seguidas, permite protección por una semana.

Si el tratamiento no funciona, existe la probabilidad de la escisión en bloque de las glándulas axilares.

El tratamiento psicológico puede jugar un papel importante en el tratamiento, ya que podría ayudar al individuo a reconocer los factores que producen nerviosismo y que pudieran estar relacionados con su aparición.

La inyección de toxina botulínica viene siendo utilizada ya desde hace algún tiempo, con resultados positivos para estos pacientes. Para obtener éxito con este tratamiento, se necesita la inyección tres veces al año, ya que cada inyección proporciona mejoría por un período de aproximadamente cuatro meses. Los resultados comienzan a notarse al tercer o cuarto día después de la inyección, y a la semana es completo el resultado. Es una opción frente a la cirugía.

La cirugía para tratamiento de la sudoración excesiva o hiperhidrosis se remonta a la tercera década del siglo pasado. Consiste en la sección parcial de la cadena simpática que se halla en la parte posterior de cada hemitórax. Antes era necesario abrir el pecho del paciente, por lo que su uso era muy poco aceptado, ya que se consideraba mucho riesgo quirúrgico para la solución de un problema benigno. Sin embargo, en la última década del siglo pasado, en 1992, se inició la videotoracoscopía, en la cual se realizan cirugías dentro del tórax sin abrir el mismo, a través de laparoscopía. Es una cirugía con mínimo riesgo quirúrgico, y el paciente no debe demorar más de 24 horas dentro del hospital.
 
 
     
 
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