Ningún suceso iguala
en tristeza a la muerte de un niño. Cada vez que
esto ocurre estamos volteando la línea del tiempo
y dejando atrás lo que debió ser el futuro
de la raza humana.
Cada año morían cinco millones de niños en todo el mundo
debido a la deshidratación y solamente la utilización de las sales
de rehidratación oral ha disminuido las víctimas a 1.3 millones
en el mundo entero. Esta cifra aún es horrorosa, es casi el equivalente
a la mitad de la población de Panamá. Solo en el continente americano
mueren anualmente cerca de 40 mil niños menores de cinco años de
edad.
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La
deshidratación es una condición caracterizada
por la pérdida del agua corporal y de las
sales que nuestro cuerpo necesita para mantener su
correcto funcionamiento. Existen varios tipos de
deshidratación cuya clasificación es
de utilidad para el médico tratante pero,
para la mayoría de las situaciones, no representan
diferencias significativas que tengamos que considerar
para salvar vidas en el ámbito casero.
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Fotos/KRT
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Los síntomas suelen
variar según la edad de la
víctima deshidratada, los niños suelen manifestar
sed, mientras que los ancianos, a menudo, no la sienten. Los
niños pueden estar irritables y con llanto fácil
en las primeras etapas para luego estar hipoactivos y lloran
sin exteriorizar lágrimas pues ya no les queda líquido
para producirlas. Tampoco pueden producir una cantidad grande
de orina y por tanto dejan de orinar con frecuencia. Además
la escasa orina que evacuan es de color oscuro. Si la deshidratación
fue el producto de la diarrea, como es muy frecuente, a medida
que el déficit de líquido crece, hasta el volumen
de las heces disminuye.
Otra característica es que se pierde la turgencia de la
piel y se presenta un signo llamado "trapo húmedo".
Cuando pinzas con dos dedos la piel del vientre de la criatura
el pliegue de piel que se forma se mantiene durante mucho más
tiempo de lo habitual. Adicionalmente notaremos que la lengua,
los labios y hasta el interior de los párpados no presentan
su aspecto húmedo habitual, es decir, están secos.
Esta condición es tan grave que la deshidratación
secundaria a la diarrea se encuentra entre las cinco primeras
causas de muerte en niños menores de cinco años
de edad desde hace décadas.
CAUSAS DE DESHIDRATACIÓN
La
mayoría de las veces en que los infantes se
deshidratan es de manera secundaria a gastroenteritis
o sea combinaciones de diarrea y vómitos.
La pérdida de los líquidos y sales
corporales trastorna el funcionamiento de forma mortal.
No lo tomes livianamente. La diarrea mata.
Otras causas son enfermedades que cursan con fiebre
y por tanto aumentan la pérdida de líquido,
en ocasiones las enfermedades respiratorias agravan
la falta de líquido al favorecer la pérdida
como vapor de agua en el aire expirado. Este déficit
hídrico empeora pues como parte de la enfermedad
se agrega la falta de apetito y la hipoactividad
del infante que le impide solicitar líquidos.
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Una
influencia desfavorable es la que ejercen muchos mitos populares
que insisten en no suministrarle líquidos o comidas
a los niños con diarrea o vómitos. Tampoco
es correcto abrigar a los niños para hacerlos “sudar
la fiebre”. Otro error es ofrecerles gaseosas o sodas
que por su contenido de gas producen distensión súbita
del estómago y el intestino y como respuesta se producen
más vómitos, diarrea y cólicos intestinales.
Además el contenido de cafeína de estas bebidas
aumenta la diarrea profusamente. Existen preparados comerciales
de fórmulas de rehidratación, pero en la mayoría
de los casos lo más importante es poder contar con
una mezcla que pueda restablecer el balance de agua y sales
al niño de forma rápida, barata y con ingredientes
que están presentes en todos los hogares, aún
los más humildes. Es mucho más fácil
de entender la importancia de la fórmula casera si
tenemos en cuenta que en muchos lugares donde la diarrea
ocasiona más víctimas la población está hasta
90% dispersa en el lejano medio rural y en mucha ocasiones
no ha sido alfabetizada. Los niños prematuros y de
bajo peso tienen mayor riesgo de presentar diarrea y neumonías
con deshidratación mortal.
UNA FÓRMULA DE REHIDRATACIÓN
1. Medir un litro de agua, puede usarse un recipiente de
soda o leche.
2. Añadir ocho cucharaditas de azúcar, miel
o melaza o jugo de caña (guarapo)
3. Añadir media cucharadita rasa de sal de cocina.
4. Añadir el jugo de un limón a la mezcla.
(podría usarse un tomate o un guineo exprimidos o
majados)
CÓMO UTILIZAR LA FÓRMULA
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1.
Ofrecer sorbitos de la fórmula de manera continua, puede ser mejor
hacerlo con una cucharita para no cansar al bebé con
el biberón si está muy debilitado.
2. Inicie el uso de la fórmula tempranamente. No espere a que la deshidratación
empeore.
3. Si el niño vomita, espere unos pocos minutos y vuélvale
a ofrecer sorbitos de la fórmula. |
4. No interrumpir la alimentación
al seno materno.
5. No interrumpir alimentos. El niño necesita “combustible” para
mantenerse luchando contra la enfermedad.
6. Si tiene fiebre, báñelo con frecuencia con agua
a temperatura cercana a la corporal. recuerde entre más
intensa la fiebre mayor será la deshidratación,
ofrézcale la fórmula de rehidratación
con mayor frecuencia y volumen.
7. El volumen escaso de la orina y el color oscuro o concentrado
indica que aún persiste un grado intenso de deshidratación
manténgalo tomando la fórmula con la mayor frecuencia
posible.
8. Difunde este conocimiento a la mayor escala que te sea posible
y de seguro estarás salvando a muchos niños que
son nuestro futuro.
La correcta
utilización de las sales de rehidratación
oral salva a 3.8 millones de niños de morir por deshidratación
cada año.
El 7 de abril de 2005 se conmemora
el Día Mundial de
la Salud y este año el énfasis se hace en el
cuidado de la salud de las madres y niños.
Un niño menor de cinco meses tiene de
5 a 7 veces más
probabilidades de morir de diarrea o neumonía si no
es alimentado del seno materno.