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Fotos/KRT |
La insuficiencia venosa crónica
es el cuadro clínico ocasionado por la dificultad
del retorno venoso de las extremidades inferiores, es decir,
las piernas. El retorno venoso es el nombre con el que se
conoce el regreso de la sangre, que ha llegado hasta un órgano
determinado, hacia el corazón.
La circulación sanguínea, gracias a las arterias,
asegura la llegada de la sangre oxigenada a los diferentes órganos
del cuerpo, y gracias a las venas, esa sangre retorna al corazón
para iniciar un nuevo ciclo. En el caso específico de
los miembros inferiores, la sangre necesita de varios mecanismos
que ayudarán a vencer la gravedad para completar su
retorno. Uno de estos mecanismos es la propia presión
arterial, es decir, la sangre que llega por las arterias, pasa
parte de su presión y “empuja” (por decirlo
así) la sangre. La respiración también
cumple un papel en el regreso de la sangre al corazón.
Sin embargo hay un mecanismo, el más importante en el
retorno venoso: la bomba muscular. La bomba muscular no es
más que el trabajo de contracción de los músculos
de la pantorrilla que propulsan el regreso de la sangre al
corazón.
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Cuando los mecanismos que apoyan
el retorno venoso fallan, la sangre se estanca, produciendo síntomas
y signos de la insuficiencia venosa.
La insuficiencia venosa es una afección estrechamente
relacionada con el ortostatismo (estación de pie, actitud
erecta del cuerpo), por lo que cualquiera puede padecer esta
enfermedad. Sin embargo, es una patología que se encuentra
con mayor frecuencia en mujeres. Igualmente, la obesidad, el
sedentarismo y las labores que impliquen estar de pie y/o sentados
por largos períodos de tiempo presentan mayor relación
con su aparición.
SÍNTOMAS
El
cuadro clínico es variado. Encontramos el paciente
asintomático, cuya única preocupación
es la parte estética, por la presencia de telangectasias
o vénulas (pequeñas venas de color rojizo
o violáceo, con aspecto de telarañas), venas
dilatadas o várices; y por el otro lado tenemos
al paciente con la sintomatología característica,
consistente en piernas pesadas, dolor, edema, calambres
y sensación de cansancio permanente que mejora con
el reposo, la elevación de la extremidad y el frío
y empeora con la bipedestación y el calor. La presencia
de síntomas no necesariamente se acompaña
de presencia de várices. En estadios más
avanzados pueden llegar a producirse cambios en la coloración
de la piel e incluso úlceras.
DIÁGNOSTICO
El diagnóstico de insuficiencia
venosa se realiza basado en la historia clínica
y el examen físico. En algunos casos, pudieran ser
necesarios estudios complementarios como Doppler dúplex,
estudios venosos no invasivos y/o flebografía (estudio
invasivo) para confirmar el diagnóstico y su causa.
Estos estudios serán solicitados a consideración
del médico tratante.
TRATAMIENTO
Actualmente no existe un tratamiento definitivo
que permita recuperar totalmente el daño producido en el sistema venoso. No
obstante se dispone de un amplio arsenal terapéutico con
el que se puede conseguir la prevención y el control evolutivo
de la insuficiencia venosa crónica y sus complicaciones.
La utilización de medias de compresión es quizá la
parte más importante del tratamiento puesto que, en cierto
modo, ejercen la función de retorno que las venas enfermas
no pueden llevar a cabo.
La cirugía de las varices es aceptada como el método
terapéutico más eficaz y de mejor pronóstico,
aunque no siempre está indicada y puede no ser suficiente.
Las técnicas quirúrgicas van desde la safenectomía
(extirpación de las venas superficiales enfermas) hasta
reconstrucciones complejas de venas del sistema venoso profundo
pasando por la flebectomía ambulatoria que permite extirpar
venas varicosas bajo anestesia local y sin necesidad de ingreso
hospitalario.
Algunos pacientes presentan várices que les hacen candidatos
para un tratamiento esclerosante y/o de terapéutica con
láser.
Existen además algunas medidas dietéticas y posturales
de cuyo cumplimiento depende tanto el control de la enfermedad
como también el resultado y la evolución posterior
de cualquiera de las técnicas mencionadas. Algunas de
estas medidas son:
- Evitar el sobrepeso
- Practicar un deporte adecuado (paseo, natación).
- Evitar las fuentes de calor.
- Refrescar las piernas con baños de agua fría.
- Evitar el estreñimiento.
- Evitar el uso de ropa demasiado ceñida.
-Utilizar calzado con un tacón de 3-4 centímetros;
evitar tacón alto y zapato plano.
- Elevar ligeramente los pies de la cama.
- Masajes en las piernas.
- Evitar la toma de anticonceptivos orales.
Por último, existen en el mercado una amplia variedad
de fármacos venotónicos que mejoran el funcionamiento
del sistema venoso y alivian eficazmente los síntomas.
PRONÓSTICO
El pronóstico dependerá de cada caso en particular.
Como le digo a mis pacientes, la predisposición a sufrir
de insuficiencia venosa crónica no es más que un
defecto de fábrica con el que algunos venimos, y con el
que, al igual que otras patologías, debemos vivir. No
hay un tratamiento definitivo para la insuficiencia venosa; sin
embargo, el cuidado que cada paciente tenga, como el uso de medias
de compresión elástica, la realización de
ejercicios cardiovasculares, en donde se active la bomba muscular,
y en general, el cumplimiento de las medidas mencionadas, serán
el pilar para un adecuado control de la enfermedad y es la única
forma de luchar contra la aparición de nuevas várices,
incluso después de la aplicación de cualquiera
de los tratamientos mencionados.