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Martes | 28.03.2005
 
INSUFICIENCIA VENOSA DE MIEMBROS INFERIORES
 
Por la doctora Julissa Rodríguez Dufau
Cirujana vascular periférica

E-mail: julyssar@cableonda.net
 

Fotos/KRT
La insuficiencia venosa crónica es el cuadro clínico ocasionado por la dificultad del retorno venoso de las extremidades inferiores, es decir, las piernas. El retorno venoso es el nombre con el que se conoce el regreso de la sangre, que ha llegado hasta un órgano determinado, hacia el corazón.

La circulación sanguínea, gracias a las arterias, asegura la llegada de la sangre oxigenada a los diferentes órganos del cuerpo, y gracias a las venas, esa sangre retorna al corazón para iniciar un nuevo ciclo. En el caso específico de los miembros inferiores, la sangre necesita de varios mecanismos que ayudarán a vencer la gravedad para completar su retorno. Uno de estos mecanismos es la propia presión arterial, es decir, la sangre que llega por las arterias, pasa parte de su presión y “empuja” (por decirlo así) la sangre. La respiración también cumple un papel en el regreso de la sangre al corazón. Sin embargo hay un mecanismo, el más importante en el retorno venoso: la bomba muscular. La bomba muscular no es más que el trabajo de contracción de los músculos de la pantorrilla que propulsan el regreso de la sangre al corazón.

Cuando los mecanismos que apoyan el retorno venoso fallan, la sangre se estanca, produciendo síntomas y signos de la insuficiencia venosa.

La insuficiencia venosa es una afección estrechamente relacionada con el ortostatismo (estación de pie, actitud erecta del cuerpo), por lo que cualquiera puede padecer esta enfermedad. Sin embargo, es una patología que se encuentra con mayor frecuencia en mujeres. Igualmente, la obesidad, el sedentarismo y las labores que impliquen estar de pie y/o sentados por largos períodos de tiempo presentan mayor relación con su aparición.


SÍNTOMAS

El cuadro clínico es variado. Encontramos el paciente asintomático, cuya única preocupación es la parte estética, por la presencia de telangectasias o vénulas (pequeñas venas de color rojizo o violáceo, con aspecto de telarañas), venas dilatadas o várices; y por el otro lado tenemos al paciente con la sintomatología característica, consistente en piernas pesadas, dolor, edema, calambres y sensación de cansancio permanente que mejora con el reposo, la elevación de la extremidad y el frío y empeora con la bipedestación y el calor. La presencia de síntomas no necesariamente se acompaña de presencia de várices. En estadios más avanzados pueden llegar a producirse cambios en la coloración de la piel e incluso úlceras.


DIÁGNOSTICO

El diagnóstico de insuficiencia venosa se realiza basado en la historia clínica y el examen físico. En algunos casos, pudieran ser necesarios estudios complementarios como Doppler dúplex, estudios venosos no invasivos y/o flebografía (estudio invasivo) para confirmar el diagnóstico y su causa.

Estos estudios serán solicitados a consideración del médico tratante.


TRATAMIENTO

Actualmente no existe un tratamiento definitivo que permita recuperar totalmente el daño producido en el sistema venoso. No obstante se dispone de un amplio arsenal terapéutico con el que se puede conseguir la prevención y el control evolutivo de la insuficiencia venosa crónica y sus complicaciones.

La utilización de medias de compresión es quizá la parte más importante del tratamiento puesto que, en cierto modo, ejercen la función de retorno que las venas enfermas no pueden llevar a cabo.

La cirugía de las varices es aceptada como el método terapéutico más eficaz y de mejor pronóstico, aunque no siempre está indicada y puede no ser suficiente. Las técnicas quirúrgicas van desde la safenectomía (extirpación de las venas superficiales enfermas) hasta reconstrucciones complejas de venas del sistema venoso profundo pasando por la flebectomía ambulatoria que permite extirpar venas varicosas bajo anestesia local y sin necesidad de ingreso hospitalario.

Algunos pacientes presentan várices que les hacen candidatos para un tratamiento esclerosante y/o de terapéutica con láser.

Existen además algunas medidas dietéticas y posturales de cuyo cumplimiento depende tanto el control de la enfermedad como también el resultado y la evolución posterior de cualquiera de las técnicas mencionadas. Algunas de estas medidas son:

- Evitar el sobrepeso
- Practicar un deporte adecuado (paseo, natación).
- Evitar las fuentes de calor.
- Refrescar las piernas con baños de agua fría.
- Evitar el estreñimiento.
- Evitar el uso de ropa demasiado ceñida.
-Utilizar calzado con un tacón de 3-4 centímetros; evitar tacón alto y zapato plano.
- Elevar ligeramente los pies de la cama.
- Masajes en las piernas.
- Evitar la toma de anticonceptivos orales.

Por último, existen en el mercado una amplia variedad de fármacos venotónicos que mejoran el funcionamiento del sistema venoso y alivian eficazmente los síntomas.


PRONÓSTICO

El pronóstico dependerá de cada caso en particular. Como le digo a mis pacientes, la predisposición a sufrir de insuficiencia venosa crónica no es más que un defecto de fábrica con el que algunos venimos, y con el que, al igual que otras patologías, debemos vivir. No hay un tratamiento definitivo para la insuficiencia venosa; sin embargo, el cuidado que cada paciente tenga, como el uso de medias de compresión elástica, la realización de ejercicios cardiovasculares, en donde se active la bomba muscular, y en general, el cumplimiento de las medidas mencionadas, serán el pilar para un adecuado control de la enfermedad y es la única forma de luchar contra la aparición de nuevas várices, incluso después de la aplicación de cualquiera de los tratamientos mencionados.

 
     
 
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