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Martes | 06.04.2005
 

DIABETES MELLITUS

 
Por la doctora Julissa Rodríguez Dufau
Cirujana vascular periférica
E-mail:
julyssar@cableonda.net
 

Fotos/KRT
La diabetes mellitus es una enfermedad caracterizada por los altos niveles de azúcar en la sangre. Estos altos valores pueden ser secundarios a la deficiente producción de insulina (una hormona producida y secretada por el páncreas para regular el azúcar sanguíneo), la resistencia de los tejidos a la insulina o la combinación de ambas.

Para comprender la diabetes, es importante entender primero el proceso normal de metabolismo de los alimentos. Varios procesos suceden durante la digestión:

- La glucosa, un azúcar que es fuente de combustible para el cuerpo, entra en el torrente sanguíneo.

- El páncreas produce la insulina, cuya función es transportar la glucosa del torrente sanguíneo hasta los músculos, grasa y células hepáticas, donde puede utilizarse como combustible.

- Las personas con diabetes presentan altos niveles de glucosa, debido a que su páncreas no produce suficiente insulina o sus músculos, grasa y células hepáticas no responden de manera normal a la insulina, o ambos.

Hay tres grandes tipos de diabetes:

Diabetes tipo 1: Generalmente se diagnostica en la infancia. El cuerpo no produce o produce poca insulina y se necesitan inyecciones diarias de ésta para sobrevivir y, de no hacerse apropiadamente, se pueden presentar emergencias médicas.

Diabetes tipo 2: Es mucho más común que el tipo 1 y corresponde aproximadamente al 90% de todos los casos de diabetes y generalmente se presenta en la edad adulta. El páncreas no produce suficiente insulina para mantener los niveles normales de glucosa en la sangre, a menudo, debido a que el cuerpo no responde bien a la insulina. Muchas personas con este tipo de diabetes, incluso no saben que la tienen, a pesar de ser una condición grave. Este tipo de diabetes se está volviendo más común debido al creciente número de estadounidenses mayores, el aumento de la obesidad y la falta de ejercicio.

Diabetes gestacional: Consiste en la presencia de altos niveles de glucosa en la sangre que se desarrolla en cualquier momento durante el embarazo en una persona que no tiene diabetes.

Entre los muchos factores de riesgo para la aparición de la enfermedad se pueden mencionar los siguientes:

Antecedentes familiares de diabetes (uno de los padres o hermanos)

- Obesidad

- Edad superior a 45 años

- Ciertos grupos étnicos (particularmente afroamericanos e hispanoamericanos)

- Diabetes gestacional o parto de un bebé con un peso mayor a las nueve libras

- Presión sanguínea alta

- Niveles altos de triglicéridos en la sangre (un tipo de molécula grasa)

- Nivel alto de colesterol en la sangre

SÍNTOMAS

Los niveles altos de glucosa en la sangre pueden causar diversos problemas, incluyendo necesidad frecuente de orinar, sed excesiva, hambre, fatiga, pérdida de peso y visión borrosa; sin embargo, debido a que la diabetes tipo 2 se desarrolla lentamente, algunas personas con niveles altos de azúcar en la sangre son completamente asintomáticas.




Los síntomas de la diabetes tipo 1 son:

- Aumento de la sed

- Aumento de la micción

- Pérdida de peso a pesar de un aumento del apetito

- Fatiga

- Náuseas

- Vómitos

Los síntomas de la diabetes tipo 2 son:

- Aumento de la sed

- Aumento de la micción

- Aumento del apetito

- Fatiga

- Visión borrosa

- Infecciones que sanan lentamente

- Impotencia en los hombres

La diabetes no es curable. El objetivo inmediato del tratamiento es estabilizar el azúcar en la sangre y eliminar los síntomas producidos por el alto nivel de azúcar en la sangre. El objetivo, a largo plazo, es prolongar la vida, mejorar la calidad de vida, aliviar los síntomas y prevenir las complicaciones a largo plazo como la enfermedad cardíaca y la insuficiencia renal.

HABILIDADES

Las habilidades básicas para el manejo de la diabetes ayudarán a prevenir la necesidad de atención de emergencia y entre ellas se encuentran:

Cómo reconocer y tratar los niveles bajos (hipoglicemia) y altos (hiperglicemia) de azúcar en la sangre

- Qué comer y cuándo comer

- Cómo tomar la insulina o los medicamentos orales

- Cómo medir y registrar la glucosa en sangre

- Cómo probar las cetonas en la orina (únicamente para la diabetes tipo 1)

- Cómo ajustar la insulina y/o el consumo de alimentos o ambos según los cambios en los hábitos alimenticios y de ejercicio

- Cómo manejar el malestar

- Dónde comprar suministros para diabéticos y cómo almacenarlos


DIETA
El diabético debe trabajar estrechamente con su médico para aprender cuántas grasas, proteínas y carbohidratos necesita para su dieta.

Los planes específicos de comida deben estar adaptados a sus hábitos y preferencias. Las personas con diabetes tipo I deben comer alrededor de la misma hora todos los días y tratar de ser consistentes con el tipo de alimentos que eligen. Esto ayuda a prevenir que los niveles de azúcar se eleven o caigan demasiado. Los diabéticos tipo III deben seguir una dieta bien balanceada y baja en grasas.

Un dietista certificado puede ayudar en la planificación de las necesidades en la dieta.

El manejo del peso y la dieta balanceada es importante para lograr el control de la diabetes. Algunas personas con diabetes tipo 2 pueden suspender los medicamentos después de la pérdida de peso intencional, aunque la diabetes aún esté presente.

ACTIVIDAD FÍSICA
El ejercicio regular es particularmente importante para las personas diabéticas, porque ayuda a controlar la cantidad de azúcar en la sangre, a perder peso y controlar la presión sanguínea alta. Los diabéticos que hacen ejercicio tienen menos probabilidades de experimentar un ataque cardíaco o una apoplejía que los que no lo hacen regularmente. Antes de iniciar un programa de ejercicios, el diabético debe ser evaluado por un médico.

Algunas consideraciones acerca del ejercicio son:

- Escoger una actividad física que el paciente pueda disfrutar y que sea apropiada para su nivel de salud actual

- Ejercitarse en lo posible todos los días y a la misma hora

- Llevar alimentos que contengan un carbohidrato de acción rápida en caso de que el paciente se ponga hipoglicémico durante o después del ejercicio

- Portar una tarjeta de identificación como diabético y un teléfono portátil o monedas para hacer una llamada en caso de emergencia

- Beber líquidos adicionales que no contengan azúcar antes, durante y después del ejercicio

Los cambios en la intensidad y duración del ejercicio pueden exigir modificaciones en la dieta o en los medicamentos para mantener los niveles de glucosa en sangre dentro de un rango apropiado.


CUIDADO DE LOS PIES
Las personas con diabetes están en riesgo de sufrir lesiones en los pies debido a la probabilidad de daño a los vasos sanguíneos y a los nervios, y a la disminución de la capacidad para combatir la enfermedad.

Los problemas con el flujo sanguíneo y el daño a los nervios pueden hacer que no se perciba una lesión en los pies hasta cuando se desarrolle infección. Puede presentarse muerte de la piel y otro tejido.

Si no se trata, es posible que sea necesario amputar el pie afectado. La diabetes es la condición más común que lleva a amputaciones.

Para prevenir las lesiones en los pies, los diabéticos deben adoptar una rutina diaria de revisión y cuidado de los pies, de la siguiente manera:

- Revisarse los pies cada día e informar de cualquier úlcera, cambio o signo de infección.

- Lavarse los pies todos los días con agua tibia y un jabón suave y luego secarlos muy bien.


- Suavizar la piel seca con una loción o con vaselina.

- Protegerse los pies con zapatos cómodos, que no sean ajustados.

- Ejercitarse a diario para promover una buena circulación.

- Visitar a un podiatra para que identifique problemas en los pies o para que extirpe callos o protuberancias en los mismos.

- Quitarse los zapatos y las medias durante la visita al médico para recordarle que los examine.

- Dejar de fumar, pues el consumo de tabaco empeora el flujo de sangre a los pies.


Se debe ir a la sala de emergencias si se presentan los síntomas:


- Aumento de la sed y la micción

- Náuseas

- Respiración rápida y profunda

- Dolor abdominal

- Aliento con olor dulce

- Pérdida del conocimiento

Se debe trasladar a la sala de emergencias si se presentan los síntomas de una reacción a la insulina o un coma hipoglicémico:

- Debilidad

- Adormecimiento

- Dolor de cabeza

- Confusión

- Mareos

- Visión doble

- Falta de coordinación

- Convulsiones o pérdida del conocimiento

En estos casos, la maniobra rápida que puede salvar la vida del paciente es la introducción de un terrón de azúcar o un caramelo en la boca, con el cuidado de que no vaya a causar obstrucción de las vías respiratorias.

 
     
 
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