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Fotos/KRT
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La mama (ordinariamente llamada teta y mal llamada seno por la mayoría
de la población) es uno de los órganos femeninos que — además
de ser tremendamente admirada por los hombres— cumple la función
de alimentar al individuo durante sus primeros meses de vida.
La mama está formada por una serie de glándulas (lóbulos
y lobulillos) en donde se produce leche, y que se conectan entre sí a
través de los conductos mamarios, que convergen hacia el pezón,
y que tras el parto son la vía de salida de la leche.
Estos lóbulos y conductos inmersos en tejido adiposo, junto a conductos
linfáticos son los componentes de la mama.Es importante aclarar que un
tumor no necesariamente es un cáncer. Los tumores son crecimientos anormales,
acelerados y descontrolados de las células de un órgano y pueden
ser clasificados como benignos y malignos.
Un tumor benigno es un tumor que, más allá de su aparición,
no produce daño a distancia, y la sola extirpación (eliminación)
es el tratamiento curativo.
Sin embargo, un tumor maligno es el crecimiento anormal y descontrolado de las
células de un tejido, que no sólo implica cambios locales, ya que
puede migrar o viajar a otras partes del cuerpo, creciendo de igual forma y afectando
dichas áreas (metástasis).
Afortunadamente, la mayoría de los tumores de la mama son benignos, no
cancerosos, y son debido a formaciones fibroquísticas.
Los tumores benignos están relacionados en su mayoría con factores
genéticos. Los síntomas que producen son dolor e inflamación
pero ni se diseminan al resto del organismo ni son peligrosos. Dentro de los
tumores malignos, existen varios tipos en función del lugar de la mama
donde se produzca el crecimiento anormal de las células y según
su estadio.
El cáncer de mama, al igual que en otros órganos del cuerpo, se
refiere al crecimiento anormal y desordenado de sus células, y es una
enfermedad maligna, debido a la posibilidad de metástasis y muerte con
la que se asocia.
FACTORES DE RIESGO
Un factor de riesgo es toda aquella situación que se asocia con un aumento
de la probabilidad de que ocurra un evento. En el caso del cáncer de mama,
hay una larga lista de factores de riesgo:
•
Sexo: Se ha visto que la mayoría de los casos se dan en pacientes mujeres.
Sin embargo, contrario a lo que muchos piensan, es una enfermedad que puede presentarse
en pacientes varones, aunque las probabilidades son menores.
•
Edad: Es una enfermedad que aumenta su aparición a medida que aumenta
la edad del individuo. Se ha visto que el 60% de las pacientes son mayores de
60 años, y el porcentaje aumenta más en pacientes mayores de 75
años. Se han visto casos en pacientes tan jóvenes como 20 años.
•
Genes: Existe la relación de cáncer de mama y la presencia de al
menos dos genes con mutación, los cuales han sido llamados BRCA1 y BRCA2.
Las probabilidades de desarrollar cáncer de mama en mujeres que han heredado
estos genes con mutación ya establecida es mayor.
•
Herencia: La presencia de cáncer de mama en parientes de primer grado
de consanguinidad (madre, hermana, hija) duplica el riesgo de que una paciente
presente el cáncer. La presencia de la enfermedad en parientes menos cercanas
(abuela, tía, prima) si bien aumenta el riesgo, no lo duplica.
•
Antecedentes personales: el haber presentado algún tipo de enfermedad
benigna de la mama (enfermedad fibroquística de la mama) aumenta la posibilidad
de desarrollar cáncer posteriormente.
•
Raza: Las mujeres caucásicas o blancas tienen mayor probabilidad de padecer
cáncer de mama que las de raza negra; sin embargo, estas últimas
presentan mayor mortalidad, probablemente por ser detectadas en estadíos
más avanzados. Las asiáticas e hispanas presentan menor riesgo.
•
Períodos menstruales: una menarquia temprana (primera menstruación
antes de los 12 años) aumenta de 2 a 4 veces el riesgo de padecer la enfermedad,
al igual que una menopausia tardía (pérdida de la menstruación
después de los 55 años).
También se ha asociado a mayor riesgo los embarazos tardíos (pacientes
con su primer embarazo después de los 30 años), aunque estos factores
son de poca incidencia.
•
Otros factores relacionados al estilo de vida como la terapia hormonal sustitutiva,
consumo de alcohol y la obesidad se han relacionado con el aumento en el riesgo
de padecer la enfermedad.
SÍNTOMAS
En los estadíos iniciales de la enfermedad, generalmente no se presentan
síntomas. En el 10% de las mujeres se presenta el dolor, sin que haya
bultos o tumoraciones palpables asociadas.
El primer síntoma suele ser la aparición de un bulto o tumoración,
generalmente de bordes irregulares, fija, que no necesariamente duele al
tocarla.
Puede haber retracción de la piel, o cambios de la misma como inflamación
o aumento de la porosidad, dando el aspecto de piel de naranja. Sin embargo,
la presencia de una tumoración suave, lisa y móvil no es garantía
de benignidad.
En las etapas más avanzadas, la tumoración puede adherirse
a la pared torácica, producir retracción del pezón y
afectar los ganglios linfáticos de la axila.
Otros signos que pueden presentarse son:
•Dolor en la mama, aún sin tocarla.
•
Inflamación de una parte de la mama.
•
Irritación o grietas en la piel de la mama.
•
Enrojecimiento o descamación de la piel del pezón.
•
Secreción por el pezón, que no es leche materna.
DIAGNÓSTICO
En general, la lucha contra el cáncer es una batalla que se puede ganar
mientras más temprano sea realizado el diagnóstico. Es por ello
que se insiste en la prevención. En el caso del cáncer de mama,
podemos mencionar la autoevaluación o el autoexamen de mamas, el ultrasonido
y la mamografía.
AUTOEVALUACIÓN
Es la evaluación de las mamas. Se recomienda hacerla mensualmente por
la misma paciente, en un mismo período del ciclo menstrual (por ejemplo,
todos los meses al cuarto día de la finalización de la menstruación)
o en una misma fecha mensual.
En el caso de las pacientes que ya han pasado la menopausia. De esta manera,
cualquier cambio podrá ser detectado.
¿CÓMO SE REALIZA UN AUTOEXAMEN?
La manera de evaluar la mama es variable. Algunas personas prefieren realizarla
en el baño o ducha, mientras otras prefieren autoexaminarse al acostarse.
A continuación las recomendaciones para una evaluación de sus
mamas:
•
Parada frente a un espejo, sin ropa en la parte superior del cuerpo, coloque
sus manos en la cintura.
•
Observe la simetría de sus mamas, es decir, que ambas luzcan lo más
parecidas posibles, sin cambios o retracciones del pezón o del resto
de la piel.
•
Anote todo bulto, irritación o enrojecimiento, o cambio de aspecto anormal
(piel que asemeja a una naranja) de las mismas. Inclínese hacia delante,
y observe la manera en la que ambas mamas se desplazan.
•
No debe haber retracción. El movimiento pendular debe ser libre sin
retracciones. Una vez terminado este procedimiento, realice lo mismo pero esta
vez con los brazos elevados.
•
Se recomienda que la siguiente etapa de la evaluación sea realizada
tanto en posición de pie como acostada. La exploración por palpación
de la mama puede hacerse de varias formas:
1. Realizando movimientos en espiral, desde afuera hacia el pezón, con
los tres dedos mediales de la mano contraria a la mama que se evalúa.
2. Realizando movimientos radiales del pezón hacia la periferia de la
mama, siguiendo un orden que pudiera ser a favor del movimiento del reloj.
Los dedos deben llegar hasta el borde de la mama, incluyendo el área
axilar.
3. Realizando movimientos tipo ese, de un lado al otro de la mama.
Esta evaluación puede realizarse en la ducha, con la piel enjabonada,
o acostada. La mama izquierda se evalúa con la mano derecha, y la derecha
se evalúa con la mano izquierda.
El pezón debe ser evaluado: que no haya retracción, inversión,
irritación o descamación. Finalmente se realiza una compresión;
en el caso de secreciones, diferentes a la leche materna en mujeres lactantes,
se debe acudir al médico.
No se termina el examen sin antes evaluar ambas axilas, en busca de bultos
o tumoraciones. El examen debe incluir ambas mamas.
MAMOGRAFÍA:
Es un estudio radiográfico de las mamas, que se recomienda a partir
de los cuarenta años, de manera anual en pacientes con factores de
riesgo, y cada dos años en pacientes sin factores de riesgo.
Este estudio permite detectar lesiones mamarias pequeñas que no son
detectadas con la evaluación clínica, permitiendo una detección
precoz de la patología.
ECOGRAFÍA:
Es un estudio secundario en el diagnóstico del cáncer de mama.
Utiliza ondas ultrasonográficas convertidas en imágenes, que
permiten detectar tumoraciones y masas mamarias, y orienta en cuanto a si
la formación es líquida (quistes) o sólida.
Las masas líquidas o quistes, por lo general, no precisan de tratamiento
invasivo, a diferencia de las masas sólidas, que precisan ser biopsiadas.
La tomografía, la resonancia magnética y la termografía
son estudios radiológicos que, si bien son estudios secundarios y
ayudan más al estadiaje basados en la metástasis que a la detección
del tumor en sí, son de gran ayuda en el diagnóstico y pronóstico
de la enfermedad.
TRATAMIENTO
El tratamiento del cáncer de mama dependerá de la etapa en
la que se encuentre la enfermedad. Incluye la cirugía, la radioterapia
y la quimioterapia.
La radioterapia y la quimioterapia pueden ser aplicadas antes o después
de la cirugía, y esto lo determinará el tipo de tumor y el
estadío en el que se encuentre.
La terapia hormonal, si el tumor o el cáncer es hormonodependiente,
es decir, se aplica a pacientes que tienen receptores hormonales positivos.
También debe darse terapia psicológica a estos pacientes, por
la afectación que la enfermedad produce en la vida de la persona que
lo padece.
El cáncer de mama, al igual que el cáncer de otros órganos,
es una de las principales causas de muerte de nuestros tiempos, después
de las enfermedades cardiovasculares y los traumas.
Del diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado dependerá la
curación del paciente.La sobrevida a cinco años de los pacientes
en los que se detectó cáncer de mama en etapas tempranas es
de hasta 97%, por lo que realmente vale la pena tomarse unos minutos de cada
mes y dedicárselos a nuestros hijos, esposos, padres y amigos como
un regalo de vida.