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Fotos/KRT
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La coordinación a escala mundial y el compromiso de todos los países
de establecer planes de actuación son medidas imprescindibles para evitar
que la posible pandemia de gripe aviar haga estragos entre la población,
según el editorial que la revista médica
The Lancet
publica en el número de esta semana.
El mes pasado la ONU nombró a David Navarro, un experto en salud pública
que ya había trabajado en la Organización Mundial de la Salud (OMS),
encargado de dirigir la respuesta de Naciones Unidas en caso de declararse una
pandemia. Sin embargo,
The Lancet advierte de que las acciones
de la ONU no serán suficientes sin una “fuerte implicación
de los gobiernos en el ámbito nacional y regional”.
Para la prestigiosa publicación, lo más urgente ahora es que todos
los países sean completamente transparentes en lo que a la vigilancia del
virus se refiere y que preparen planes de prevención, “incluida China”,
señala de manera especial la revista. La ONU sería la encargada
de coordinar estos planes.
Otro de los puntos que habría que potenciar, en opinión de
The
Lancet, sería el de la investigación médica. La
publicación indica que se deben renovar esfuerzos para encontrar mejores
métodos de prevención y tratamiento para la gripe aviar.
Si no se toman todas estas medidas, “la pandemia de gripe podría
ser tan letal como la que se sufrió en 1918”, sentencia el editorial
de la revista.
The Lancet se refiere a la pandemia de gripe que
de 1918 a 1919 acabó con la vida de entre 20 y 50 millones de personas
en todo el mundo.
Estas cifras estarían muy lejos de los 2 a 7.5 millones de fallecimientos
que la OMS estima que provocaría esta pandemia.
El virus que causó la pandemia de 1918, conocido como gripe española,
ha sido reconstruido en un laboratorio de Estados Unidos y el estudio de su genoma
ha revelado que tenía un origen aviar.
El hecho de que fuera tan virulento se debió a que el sistema inmunológico
de las personas que vivían en la época no estaba preparado para
hacer frente a ese nuevo tipo de gripe.
Los científicos que lo han reconstruido esperan que su estudio pueda ayudar
a encontrar una vacuna contra la gripe de manera rápida y desarrollar así
antivirales eficaces, tal y como pide la revista
The Lancet.
El virus está guardado bajo máxima seguridad en un laboratorio del
Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos, en Atlanta, por miedo a que
pueda ser utilizado por bioterroristas.
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| EFE |
Se calcula que se podría preparar una vacuna contra un nuevo tipo de
gripe en unos cuatro meses. Durante ese tiempo se tendrían que utilizar
los antivirales que ya están en el mercado. Pero cuatro meses son suficientes
para que la enfermedad se propague entre un gran número de personas. Además,
puede que los antivirales que existen hoy en día no sean eficaces contra
un nuevo tipo de gripe.
El gran problema es la facilidad con la que el virus de la gripe muta. Sus ocho
genes pueden cambiar la estructura del virus, por eso cada año aparecen
tipos de gripe diferentes y se tienen que crear vacunas nuevas.
Las variaciones pueden ser de mayor o menor intensidad, pero el sistema inmunológico
de las personas no reconoce estos nuevos virus y no puede luchar contra ellos
de manera eficaz. La OMS está alerta ante la posibilidad de que el virus
de la gripe que se da entre la aves mute y se transmita con más facilidad
a las personas.
La OMS tiene previsto reunirse del 7 al 9 de noviembre en Ginebra con diferentes
entidades para examinar los planes de actuación nacionales destinados a
hacer frente a la gripe aviar. Dicha reunión se centrará, sobre
todo, en los países donde ya se han dado casos del virus, como los del
sudeste asiático o, más recientemente, Turquía y Rumanía,
y en aquellos que tengan más riesgo de contagio.
Los principales objetivos de la reunión, según la OMS, serán
dar apoyo a los planes nacionales de prevención de la enfermedad y concretar
una estrategia para combatir una posible pandemia a nivel global con el acuerdo
de todos los gobiernos.