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Fotos/KRT
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"No somos hipócritas en nuestros sueños". William Hazlitt
(1778-1830) "The Plain Speaker, On Dreams" (1826).
El sueño no es una etapa de desactivación del organismo, sus funciones
reparadoras quedan en evidencia por los trastornos que se originan en la falta
de sueño de calidad. Entre estos se cuentan cambios de ánimo hacia
la agresividad o la depresión, la somnolencia, la lentitud para respuestas
motrices y reflejos, así como lentitud de pensamiento.
Con frecuencia aparecen irregularidades del latido cardiaco y de la presión
arterial. La falta de sueño de calidad entorpece las relaciones interpersonales
y disminuye la productividad laboral. En la niñez parece relacionarse
con retraso de crecimiento y desarrollo y bajo rendimiento escolar.
¿Cuantos accidentes se deben a que alguien no durmió bien? La respuesta
es incalculable; se incluyen desde las simples caídas, hasta imprudencias
del peatón, distracciones de los conductores y "fallas" de los
pilotos navales y aéreos.
Los trastornos del sueño son múltiples y todas las personas en
alguna ocasión han experimentado uno u otro. El insomnio, los despertares
múltiples, las pesadillas, el sonambulismo, la somnolencia diurna, la "modorra
matutina de los niños en días de clase", el sueño atrasado
y los sueños maratónicos del domingo son conocidos universalmente.
Algunos son la consecuencia de la ruptura de la rutina acostumbrada de descanso
como cuando "nos vamos de juerga y tiramos la canita al aire" o cuando
el horario de vida se trastorna por la diferencia horaria de los vuelos intercontinentales "jet
lag", el largo sueño dominical quizás dificulte el sueño
del lunes, para otros el trastorno se origina en los cambios de turnos de trabajo.
Esto claro son explicaciones obvias y casi siempre de fácil arreglo.
Para otras personas la causa está en enfermedades como la depresión
donde el 90% de los pacientes experimenta trastornos del sueño; los síndromes
de ansiedad, que con lo cara que está la gasolina y la vida en general,
casi todos experimentamos, son causas patológicas para dañarnos
el sueño. En términos generales el estrés, la gran epidemia
de nuestra época origina mal sueño.
En el sueño nuestra mente parece abocarse a un proceso de reorganización,
los recuerdos importantes son procesados y parece que se produce un almacenamiento
más perdurable de las memorias.
Cuando a las personas no se les concede un sueño reparador olvidan con
frecuencia las vivencias recientes, eso es conocido de los estudiantes que dejaron
de dormir los últimos tres días antes del examen para poder "cubrir" todo
el material pendiente y cuando llegan al examen descubren que no recuerdan adecuadamente
algo que están seguros leyeron en las noches anteriores.
Paradójico es también, el que se fuma un cigarrillo para "relajarse
y conciliar el sueño" y luego se encuentra con "ojos pelaos
de lechuza" desde las 2:00 de la mañana hasta la hora de levantarse
para ir a trabajar y justo entonces le dan las más terribles ganas de
dormir.