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Martes | 15.11.2005
 
“FÍJATE CON QUIÉN DUERMES Y VIVIRÁS MEJOR”
 
Dr. Edgardo Gaitán
Diabetes Effective Care Group
ESCUELA PARA DIABÉTICOS
Consultorios América
 
Fotos/KRT
Aun los durmientes son trabajadores y colaboradores de lo que pasa en el universo.” Heráclito (filósofo griego, 535-475 A. C.)

Los problemas del sueño hacen mínima la calidad de vida, como puede atestiguar cualquiera después de perder una o dos noches de sueño. Aunque las preocupaciones o estrés son la causa más común de pérdidas transitorias de la calidad del sueño, algunas enfermedades pueden también participar en este trastorno. Sin embargo, con frecuencia los medicamentos pueden tener responsabilidad en el daño a nuestros momentos de mayor tranquilidad.

Aún los medicamentos que te hayan sido recetados por un especialista pueden producir mal sueño, ni qué decir de aquellos que se venden sin receta y aquellos de esos que se denominan “naturales”.

Algunos ejemplos son los anticonvulsivantes, los antidepresivos, los antialérgicos, los ansiolíticos, el licor, el café, el té, la nicotina del tabaco y otras.

No siempre el efecto es el insomnio. A veces puede haber somnolencia, pesadillas, despertares múltiples o apnea del sueño, o combinaciones de estos, lo que deteriora el sueño y por tanto la calidad de vida.

Los ejemplos de lo que los fármacos pueden hacer son incontables, así que solo trataré los más frecuentes:

1. Estimulantes: xantinas (café, refrescos de cola, té, chocolate), anfetaminas y cocaína, producen una sensación de estar más despierto que nunca, sin cansancio ni sueño y se reduce la cantidad de horas de sueño necesarias. La teofilina puede producir insomnio pero a los asmáticos y enfisematosos les facilita dormir pues le alivia los problemas pulmonares.

La cocaína te quita el sueño pero a la larga te destruye la capacidad intelectual y te “vuelve de piedra”. Las anfetaminas quitan el sueño pero pueden inducir mejores patrones de sueño en los niños que son hiperactivos.

2. Licores: habitualmente se acostumbra decir que “un trago te ayuda a dormir”, pero al pasar las horas, este es un sueño fragmentado por múltiples “casi despertares” y sueño no reparador. Los bebedores crónicos presentan insomnio en los periodos de abstinencia.
3. Antihipertensivos: propanolol y en menor grado el atenolol pueden provocar pesadillas, fragmentación del sueño, terror o alucinaciones nocturnas especialmente en los ancianos. Otros antiguos como la reserpina incluso provocaban depresión.

4. Antipsicóticos y anticonvulsivantes: estas sustancias pueden provocar somnolencia excesiva aunque mejoren los síntomas para lo cual se indicaron.

5. Nicotina: una de las drogas más consumidas del mundo, pero pocos conocen que existe una relación directa entre la cantidad de cigarrillos consumidos y dificultad para iniciar el dormir, así como con mala calidad del sueño, o sea, un sueño no reparador. Cuando se abandona el cigarrillo se produce mayor somnolencia diurna, lo que induce a recaer en el fumar.

6. Antidepresivos: especialmente los llamados tricíclicos mejoran la continuidad del sueño además de incrementar sus horas. Pueden producir somnolencia excesiva en ancianos. Los llamados inhibidores de la monoaminooxidasa prolongan el tiempo de sueño pero empeoran la apnea del sueño, lo que los hace peligrosos en los obesos.

7. Antihistamínicos: son antialérgicos y están en algunos remedios de venta libre para los malestares del resfriado común; producen somnolencia, retardo de los reflejos y a veces lentitud de pensamiento. Esto en ocasiones queda oculto al combinarlos con algunos descongestionantes que provocan hiperexcitación.

8. Opiáceos: Inducen retraso psicomotriz, analgesia y somnolencia. A pesar de ser objeto de abuso, deben prescribirse para lograr disminuir el dolor y permitir un mejor sueño a pacientes con dolor crónico o intenso (cánceres, amputaciones, etc.)

9. Sedantes-hipnóticos: barbitúricos, benzodiazepinas, pueden inducir el sueño rápidamente. Su efecto es algo parecido al alcohol. Pueden generar tolerancia, adicción y sobredosis involuntarias.

Si con el consejo de su médico y a pesar de modificar los medicamentos o sus dosis no encuentra alivio a su problemas de sueño, es tiempo de pensar en acudir a un “Laboratorio del sueño”, donde se estudiará sus patrones de sueño y características.

Por último, quisiera compartir una frase del filósofo danés Søren Kierkegaard (1813-55).

“Yo divido mi vida de esta manera: la mitad del tiempo duermo; la otra mitad sueño.”.

A lo que solo puedo agregar “Duerme bien; para que ya despierto, hagas realidad tus mejores sueños.”
 
     
 
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