 |
|
Fotos/KRT
|
El síndrome del edifico enfermo afecta aproximadamente a 30% de las personas
que labora o vive en espacios confinados. Los espacios confinados son casi todas
las edificaciones modernas que cuentan con aire acondicionado y/o calefacción.
Estos modernos edificios tienen ventanas que nunca se abren y que en ocasiones
no dejan penetrar ni la luz del sol. Los materiales como aislantes, alfombras,
cortinas, ductos de aire acondicionado y calefacción sirven como productores
de materiales alergénicos y en ocasiones como lugares de multiplicación
de gérmenes nocivos.
Los síntomas comúnmente asociados a la existencia de un edificio
enfermo suelen ser erupciones cutáneas, conjuntivitis, picazón
ocular, dolor de cabeza, estornudos, dificultad respiratoria similar en alguna
forma al asma, taquicardias, ronquera, resfriados frecuentes. En algunos estudios
se han reportado en alrededor del 10% de los habitantes de algunos edificios
de oficinas o fábricas.
Lo más curioso de estos síntomas es que se curan o alivian en
vacaciones, y esto genera sospechas de simulación entre los jefes y
compañeros de trabajo de la víctima. Claro, pues, al alejarse
del o los agentes nocivos, las molestias mejoran, incluso a veces en períodos
tan cortos como un fin de semana lejos de la oficina.
El síndrome se ha reportado desde los 70, se sabe que existen muchos
factores que pueden contribuir a la aparición de los síntomas,
los materiales de aislamientos, fibras de vidrio, asbestos, pinturas.
Adicionalmente en algunos estudios se menciona que el tipo de iluminación
artificial que acostumbramos tiende a producir dolores diseminados y estados
depresivos.
En algunos lugares se encuentran cantidades de un gas llamado Radón
que proviene del subsuelo y que puede asociarse a la aparición de
síntomas.
A pesar de que se ha ligado a los síntomas con agentes químicos
y físicos como la radiación, ozono, monóxido de carbono
y otros; pero, también se ha encontrado que las malas políticas
y relaciones interpersonales pueden favorecer estos trastornos, así que
no era falsa la historia de mi amiga Eneida que siempre decía “mi
jefe me enferma”.
En algunos casos la causa de las molestias es una sola y por tanto más
fácil de detectar y de solucionar, pero en la mayoría de los
casos existe un conjunto de factores que producen las alteraciones lo que es
más difícil de reparar.
La mala iluminación favorece dolor de cabeza y cansancio visual, pero
al mismo tiempo los bioaerosoles producidos y diseminados por el aire acondicionado
pueden estar provocando dermatitis y problemas respiratorios.
 |
Otro de mis pacientes asmáticos empeoraba cuando lo enviaban a trabajar
en una determinada sucursal de un banco local hasta el punto en que pidió que
no lo enviaran más allá, cual sería su sorpresa cuando
al tiempo descubrieron que en una parte del sistema de aire acondicionado central
se había instalado una familia de ratones y que el aire diseminaba partículas
de este nido por todo el edificio.
Casi todo el personal se colocaba de vez en cuando frente a las bocas de
salida del aire acondicionado y “disfrutaba” de este “refrescante” aerosol
de gérmenes. Cuando “arreglaron” a los ratones o mejor
dicho el aire acondicionado mi paciente no se enfermó más.
Esta gama de factores ha dado origen a la definición de La Organización
Mundial de la Salud como un conjunto de enfermedades originadas o estimuladas
por la contaminación del ambiente y especialmente el aire en espacios
cerrados. Si te interesa recibir más información o relatar
una experiencia similar visítanos en Escuela Para Diabéticos.
Recomendaciones para disminuir el problema.
1. Investigue las quejas del personal con respecto a la relación entre
la estadía en el lugar de trabajo y sus síntomas.
2. En cuanto sea posible favorezca la luz natural sobre la artificial.
3. Segmente los sistemas de acondicionamiento de aire y/o calefacción
en las diferentes áreas de oficinas.
4. Planee y ejecute mantenimiento estricto del aire acondicionado.
5. Con periodicidad debemos permitir la aireación de todas las áreas
del lugar de trabajo.
6. Asesórese con profesionales para encontrar concentraciones peligrosas
de químicos como gases o vapores de solventes, radiación, etc.
7. Implemente políticas claras acerca de remuneración, promoción
y deméritos al personal, así como cursos y talleres para el
mejoramiento de las relaciones humanas entre el personal.
Por último, no puedo terminar sin advertir que en ocasiones los mismos
problemas ocurren en las casas y habitaciones, y por tanto es imprescindible
que nos aseguremos que nuestros hogares estén libres de materiales
como amianto, plomo, asbesto, algunos materiales para cielo raso suspendido
y pisos vinílicos que con el paso del tiempo liberan de sus fibras
partículas tan pequeñas que son introducidas a nuestros tejidos,
como pulmones, y que se ha demostrado son cancerígenas.