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Fotos/KRT
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Comer de manera sana, lo suficiente y en no mucho tiempo es posible, si la sociedad
española decide converger hacia horarios más europeos, como quiere
el Gobierno, y se reduce la pausa actual del almuerzo. Así lo aseguran
los expertos en nutrición, que creen que un almuerzo algo más pronto
y ligero resultaría más saludable.
Para un adecuado almuerzo al mediodía, basta con disponer de una hora
e ingerir unas 500 calorías. Lo único que habría que vigilar
es que este cambio de hábitos al mediodía no dé lugar a
una dieta diaria desequilibrada en cantidad y variedad.
El Ministerio de Trabajo introducirá una recomendación en la Ley
de Igualdad para que empresarios y sindicatos pacten unas reorganizaciones de
horarios laborales que tiendan a lo que ya es usual en otros países europeos
vecinos, de manera que se pudiera terminar la jornada laboral más pronto
y facilitar la conciliación de la vida laboral y familiar. Esos cambios
supondrían adelantar y reducir el tiempo para el almuerzo. Y si se adelanta
y acorta, seguramente sería una comida más ligera.
Los expertos ven más beneficios que perjuicios en estas medidas, siempre
que se tengan en cuenta diferentes aspectos. "Acortar el tiempo al mediodía
para almorzar haría que dejara de ser la gran comida importante del día,
con lo que sería más ligera, se comería menos, y eso sería
bueno para la salud", opina María Josep Rosselló, jefa de
estudios de la diplomatura de Nutrición de la Universitat Ramón
Llull (URL).
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Una comida más ligera es más aconsejable que una copiosa, pues
facilita reanudar la actividad tras la pausa (hay que recordar que en España
ya se hace poca siesta)", coincide el catedrático en Nutrición
de la Universitat de Barcelona (UB), Abel Mariné. "Y comer más
pronto y cenar más pronto nos iría bien", agrega Carme Vidal,
otra experta en Nutrición de la UB.
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Para comer adecuadamente no hace falta mucho tiempo, pero se debe disponer del
suficiente para no tener que comer con prisas", añade Mariné.
Subraya que hay que evitar comer de pie y deprisa y, además, si se come
despacio, masticando bien, se tiene sensación de saciedad antes, o sea
que se come menos. Pero Mariné cree que para comer bien bastan 45 minutos
o una hora. "De acercarnos al horario europeo, no sólo deberíamos
cambiar de hábitos alimentarios al mediodía, también por
la mañana y por la noche", advierte Rosselló.
Eso debe traducirse en un desayuno más fuerte y una cena más saludable
de lo usual para la mayoría de los españoles, que no fuera excesiva
ni un picapica (tipo pan con embutido o quesos), sino que tuviera dos platos
tipo verdura y pescado. Y, sobre todo, que fuera más temprana.
"Todo está relacionado, ahora desayunamos poco y mal porque no tenemos
hambre, dado que cenamos demasiado tarde. Al desayunar poco y almorzar tarde,
se come mucho al mediodía", dice Rosselló. Según ella,
la excusa de falta de tiempo para desayunar es vacía. Si se tuviera más
hambre, se hallaría tiempo para un desayuno más completo.
Rosselló señala que para una dieta normal para un adulto de unas
2 mil calorías al día, lo lógico es repartirla en al menos
tres ingestas de alimentos. La comida no debe suponer menos del 25% de esa ingesta
diaria (500 calorías).
Ahora, se suele comer en exceso. Si la comida se hace más ligera, el resto
de ingesta calórica debe repartirse entre desayuno y cena, a condición
de que ésta sea a una hora más temprana.
Lo que hay que evitar, coinciden los expertos, es que se adelante y acorte el
horario del almuerzo pero no se cambie nada más. Por ejemplo, que se siga
saliendo de trabajar tarde o cenando muy tarde.
Lo más probable es que aún más personas picotearán
durante la tarde, y ese es uno de los factores que favorecen el desequilibrio
de la dieta y el sobrepeso.
Tener menos tiempo para el almuerzo no necesariamente debe suponer recurrir a
lo que se conoce como comida rápida, alimentos de consumo fácil,
con mucha grasa o azúcar, los menos saludables.
Unas 500 calorías permiten diversas opciones y hay que saber optar por
la variedad y lo equilibrado. Una opción puede ser el plato único. ¿Volverá el
plato combinado? Mariné prefiere la comida ligera pero de dos platos y
postre.
Dice que favorece el otro componente que suele tener la alimentación,
además del puramente nutricional, que es el social: sentarse a una mesa
a comer supone compartir un rato con otras personas.
Rosselló también aboga por mantener una pausa para el almuerzo
nunca menor a 30 minutos para romper el cansancio laboral y compartir un rato
con otras personas, pero cree que el plato único puede cumplir esa función
y no ser menos completo que dos platos. Uno bien diseñado dice, puede
ser de una base de ensalada o arroz o pasta y con atún o jamón.
Si se opta por el plato combinado, los nutricionistas no tienen nada que objetar
mientras incluya más ensalada o verduras que proteínas y no se
abuse de fritos y rebozados. Además, recomiendan que se acompañe
de un postre de fruta o, algún día, un lácteo.
El socorrido bocadillo tampoco es una mala opción para una comida rápida,
pues aporta hidratos de carbono, que se han ido abandonando radicalmente en la
dieta, explica Vidal. Lo mismo ocurre con la pizza, que al tener diversos ingredientes,
también es un alimento bastante completo.
Pero no se aconseja que el almuerzo sea cada día un bocadillo o una porción
de pizza porque limita la variedad de alimentos que debe tener una dieta. Además
si se comen estos alimentos, debería incluirse también algo de
fruta. Y, lo que dispara la obesidad en ambos casos es si el bocadillo o la porción
de pizza se acompañan sistemáticamente de patatas fritas, un refresco
y un pastelito de postre, dice Vidal.
Si se acorta el tiempo para almorzar, el problema puede ser no tanto sentarse
una hora, sino que hay que sumar lo que se tarda en ir al restaurante, lo que
tardan en servirnos. Los expertos apuntan que los restaurantes ya han ido adaptando
sus menús a diversas necesidades y que cada día más personas
ya se llevan la comida de casa para comer más sana o variadamente (y quizá ahorrar).
Las empresas deberán ir facilitando lugares donde guardar y calentar la
comida y poder sentarse un rato.
Rosselló señala que comer más rápido o salir antes
del trabajo también puede favorecer que se haga algo más de ejercicio
físico en el tiempo de ocio, otro componente que con una dieta sana ayuda
a mantener una buena salud. "Estamos hablando de hábitos culturales
más que alimentarios. Están muy arraigados y nunca es fácil
cambiarlos", dice Mariné. Rosselló cree que al principio podría
parecer difícil y es probable que hasta hubiera un periodo de desequilibrio
hasta reajustar todos los horarios de cada uno (comer antes y menos, cenar antes,
desayunar más...). Pero recuerda que cuando viajamos a otros países
sí solemos variar con relativa facilidad nuestros horarios.