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LA PRENSA / Archivo
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Durante los últimos seis años se le ha conocido con este nombre
y algunos similares (síndrome de la clase turista), a los síntomas
presentados por aquellos individuos que han realizado viajes de larga duración,
ya sea en avión, tren, automóvil o barco, sin la posibilidad de
movilizar las piernas durante los mismos.
El síndrome de la clase turista o síndrome del viajero, no es más
que el nombre con el que se bautiza, desde 1999, a la trombosis venosa profunda
producto de la inmovilidad de las piernas por un período de tiempo largo,
asociado a su vez con un viaje. La trombosis venosa profunda no es más
que la formación de un coágulo de sangre en las venas profundas
de la pierna, que puede causar una obstrucción parcial o total del flujo
sanguíneo de vuelta al corazón.
Generalmente la persona presenta edema de la extremidad afectada, con dolor a
la palpación de la pantorrilla (si se trata de una trombosis de la pantorrilla
o poplítea), y gran dificultad para caminar, producto del dolor. En otros
casos, en los que la trombosis es más proximal, es decir, en las venas
del muslo o la ingle, el cuadro que acompaña a estos pacientes puede ser
más aparatoso.
El 50% de los individuos que desarrollan una trombosis venosa profunda, desarrollarán
una tromboembolia pulmonar, que no es más que la migración o el
viaje del coágulo o parte de éste a los pulmones, pudiendo ser,
hasta en un 10%-20% de los casos fatal, ocasionando la muerte de la persona.
¿Quiénes presentan mayor riesgo de sufrir este problema?
En general, se ha visto que pacientes con obesidad, pacientes que hayan sido sometidos
a intervenciones quirúrgicas mayores, pacientes que sufran de dislipemias
(colesterol alto, triglicéridos altos), pacientes con anticonceptivos orales
son más propensos a la aparición de este problema. Sin embargo,
se ha visto que pacientes jóvenes, sanos y sin antecedentes patológicos
han desarrollado una trombosis venosa profunda luego de largos períodos
de tiempo sentados en una misma posición por un largo viaje.
Y entonces, ¿qué se puede hacer para evitarlo?
La utilización de medias de compresión es de gran beneficio. Ingesta
de una aspirina infantil (81 mg) al menos dos días antes del viaje, siempre
y cuando no haya contraindicaciones para la misma.
Si viaja en tren, barco o avión, el levantarse cada una o dos horas para
movilizar sus piernas. Si no tiene posibilidad de levantarse, el realizar ejercicios
con la flexión de los talones y la extensión de los mismos, de manera
que pase de las puntas de los pies a pararse en sus talones, será beneficioso.
No utilice ropa apretada o muy ajustada.
No cruce las piernas, pues esto entorpece más el regreso de la sangre al
corazón.
Si ha sido operado o ha estado en situaciones que requirieron encamamiento o inmovilización
por largos períodos de tiempo, consulte con su médico tratante antes
de realizar cualquier viaje largo.
Si ha viajado y presenta síntomas como los anteriormente descritos, ¿qué
debe hacer? Lo recomendable es visitar un hospital lo antes posible, por varios
motivos:
1. Para que se confirme, por un médico, el diagnóstico.
2. Para que se inicie el tratamiento a su problema por un personal idóneo.
3. Para evitarle, a toda costa, una complicación que pudiera causarle la
muerte.
Un tratamiento adecuado de la trombosis venosa profunda no evitará una
tromboembolia pulmonar, pero sí disminuye la probabilidad de presentarla
y mantendrá alertas a los médicos que la atiendan para poder brindarle
una atención adecuada ante una complicación como esta.
¿Qué tipo de médico debe hacerse cargo de este problema?
Si bien es cierto que cualquier médico pudiera ser capaz de diagnosticar
e iniciar un tratamiento para la trombosis venosa profunda, lo ideal es que una
trombosis venosa profunda sea evaluada y tratada por un cirujano vascular periférico,
pues este, mejor que nadie, no sólo tratará su problema, sino que
le dará las medidas necesarias para evitar o sobrellevar las secuelas que
de esta situación se deriven.
Si bien la trombosis venosa profunda puede desarrollarse sin la necesidad de viajar,
a pesar de que anualmente más de mil 600 millones de personas se mueven
de un lado a otro del mundo en diferentes tipos de transportes, las diferentes
líneas aéreas no hacen recomendaciones que alerten a sus usuarios,
pudiendo así disminuir considerablemente este padecimiento y sus posteriores
complicaciones y secuelas.