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| LA PRENSA /KRT Direct |
Tengo la costumbre, cada cierto tiempo, de dedicar un rato a la "meditación
intrascendente" por lo que en esta ocasión te presento este escrito
para que lo disfrutes cuando te llegue el momento del día en que te rascas
el ombligo. El ombligo es una cicatriz deprimida en el medio del abdomen, que
marca el sitio donde alguna vez se situó el cordón umbilical que
nos unía a nuestra madre.
Es al mismo tiempo una marca que nos recuerda nuestra naturaleza que se debate
entre la dependencia y la independencia. El ombligo del recién nacido es
un punto delicado que en ocasiones se infecta de forma tan severa que pone en
peligro la vida del niño, a esto se le conoce como "onfalitis"
pero, ahora no te hablaré de los cuidados del ombligo del recién
nacido. Tampoco me referiré a aquellos que nacen con una hernia umbilical,
puesto que "el que nace ombligón ni aunque lo fajen"- dice el
refrán.
Quiero hablar acerca de las otras facetas de ese accidente geográfico-anatómico
que es incitante, estimulante, sugerente, que ha dado pie a tantas leyendas, cuentos,
canciones, poesías, lujuria, locura y porqué no, buenos ratos. Dentro
de las leyendas sobresale la que cuenta que cuando el padre de todos los dioses
griegos quiso saber dónde estaba el centro del mundo, dejó volar
dos águilas desde los dos extremos del mundo y allí donde se cruzaran
estaría el centro del mundo.
Se cruzaron sobre una roca en Delfos a la que se le dio el nombre de "onfalón"
o sea ombligo o centro.En algunas culturas africanas se conserva cuidadosamente
el ombligo del recién nacido y sobre él se efectúan los ritos
que marcan, años después, la entrada de este niño a la vida
adulta. En la actualidad parece que haremos algo similar, pues se guardan la sangre
y células madre del cordón como posibles recursos terapéuticos
para el futuro.
La pura visión del ombligo puede significar un mensaje, un poderoso gesto
de comunicación, picarle suavemente el ombligo a tu pareja tiene análogo
significado, pues esta es una intensa zona erógena (sobre todo en las mujeres).
El ombligo obtiene su poder erótico por rememorar otras áreas menos
públicas. Y el movimiento rítmico con exposición umbilical,
especialmente durante el baile, como el de Shakira, es altamente sugerente de
lo que sería otras actividades más "australes" pero explícitamente
documentadas en el Kamasutra.
El significado del ombligo trasciende a la geografía y la política
y muchos puntos del mundo se jactan de ser "el ombligo del mundo", según
sus creencias este se ubica en Delfos, en Palestina, en el Cuzco y hasta en el
Canal de Panamá.
La importancia de ser el ombligo de algo se nota hasta en las revistas y periódicos
donde se denomina de esta forma a la página central y así mismo
cuesta anunciarse en ese ombligo.
También de aquellos poseedores de un gran ego se suele decir "se cree
el ombligo del mundo", de los circunspectos o introvertidos a menudo suele
decirse "que envejece mientras se mira el ombligo" o "que solo
habla con su propio ombligo" y de aquello que es misterioso se dice que "esta
más oculto que el ombligo de un gordo".
Y es que el ombligo es importante, en algunas cirugías se retiraba piel
y con ella el ombligo pero pronto se descubrió que no tener ombligo era
un poderoso motivo de ansiedad, a tal grado que los pacientes regresaban para
operarse y formarse un nuevo ombligo, así que ahora se le "fabrica"
desde la cirugía inicial, pues los únicos que se sentían
cómodos sin tener ombligo eran Adán y Eva (otra leyenda). Ahora
muchas cirugías se hacen con el solo propósito de embellecer el
ombligo, el estilo más solicitado es el "ojal vertical", bien
estrechito y simétrico.
Recuerdas las veces en que pasabas la escuela "raspando o casi dejando
el ombligo en la cerca" o sea con el puntaje apenas suficiente para continuar.
El ombligo es un eterno recordatorio de nuestra vida fetal y de la deuda de vida
que mantenemos con quien nos la dio. El ombligo es el tercer chakra o punto de
energía vital y los japoneses antiguos desarrollaron toda una técnica
filosófica de meditación y relajación llamada "Hesso
Chiryo" o "técnica del ombligo", todo con la finalidad de
conseguir el balance emocional.
Cuenta una leyenda que un jefe tribal se debatía entre la vida y la muerte
y el brujo, para curarlo, ordenó que se le colocara un huevo en la frente,
pero el jefe murió pues nunca pudieron subírselo más allá
del ombligo. (Ups, si no entendiste..., te lo perdiste.)
La herbolaria no se escapa y utiliza la planta llamada "ombligo de Venus"
(umbilicus pendulinus) como cicatrizante, diurético y antiséptico
para heridas.
Es casi tradicional la lucha de los padres y madres por bajarle la falda a las
chicas adolescentes para que no enseñaran la parte baja de aquello donde
la espalda cambia de nombre y como es tradicional, las chicas, obedecieron y se
la bajaron pero en un acto de represalia y rebeldía tan propias de la juventud,
enseñaron, entonces el ombligo.
Y no solo lo enseñaron, lo depilaron, lo broncearon, lo tatuaron y le colocaron
esas cositas que llaman "piercing". Adicionalmente dieron el golpe de
gracia con la exposición de aquello llamado canalículo y de lo que
te hablaré si lo solicitas en la sección de comentarios.
En la infancia, el ombligo se convierte en un reducto para canicas, rueditas,
pastillas, dulces, chocolatitos tipo M&M, monedas y todo cuanto el infante
pueda acomodar en él. Casi pareciera que el ombligo es la medida estándar
u horma con la que puede ponderar el tamaño de los objetos.
Y aquellos que nacen ombligones son objeto de la misma conducta por parte de los
adultos. Con frecuencia les colocan canicas o monedas con fajas para reducir el
tamaño del ombligo. (Esto si no lo sabes, es una hernia umbilical) pero,
"el que nace ombligón ni aunque lo fajen", hay que operarlos.
Los franceses situados en el centro de Europa celebran el 15 de agosto de cada
año como el "día del ombligo" en un pequeño poblado
llamado "Pougne-Herisson" y que según ellos es el moderno ombligo
del mundo. Y es que el ombligo es tan importante que divide hasta al amor. Por
arriba del ombligo, amor platónico o divino; por abajo del ombligo, amor
terrenal, carnal y picaresco.
Las cosquillas en el ombligo son una excelente manera de despertar a una amante
amodorrada, sobre todo si se hacen con la lengua. En el juego amatorio y de la
imaginación se realza la ilusión si se le llena con miel, sirope
o un sorbito de vino. Mira, si aún no te has tomado un buen vino servido
en un ombligo, te aseguro que te falta mucho por crecer, amatoriamente hablando
por supuesto.
Una variante del suschi japonés se come sobre el cuerpo casi desnudo de
una hermosa chica y el "plato fuerte"o principal se sitúa justo
sobre el ombligo. Quizás por eso se denota la dominación que se
ejerce sobre otra persona diciendo "lo tengo comiendo de mi ombligo".
Los románticos pasan toda su vida buscando su otra mitad sin darse jamás
cuenta de que "la mitad de uno, es el ombligo"; planteamiento geométrico
que trastorna hasta al más brillante matemático. Otra curiosa forma
dialéctica es "pasar el tiempo hurgándose el ombligo",
"mirándose el ombligo" o en panameño "rascándose
el ombligo" que todos conocemos como perder el tiempo.
Te lo advertí al comenzar, esto es pura "meditación intrascendente",
"fruto de la imaginación e investigación del autor" y
de cómo decía Neruda: "confieso que he vivido" por lo
que te propongo que una forma colateral de entretenerte podría ser contar
cuántas veces aparece la palabra "ombligo" en este escrito.
De cualquier forma, si ahora tienes tiempo para rascar un ombligo, relájate,
procura que no sea el tuyo y recuerda que el ombligo siempre es un buen punto
para iniciar un emocionante y divertido viaje más al sur.
Quiero perderme en tu ombligo
Esta noche, como otras tantas,
quiero perderme, entre el calor del verano,
y el de tu piel.
Esta noche, quiero perderme por las sábanas,
y llegar a tu ombligo, para perderme en él.
Ese mágico y curioso lugar donde la profundidad de la piel, se pierde en
lo infinito.
Ese lugar, donde se despiertan las pasiones, y se apagan las censuras.
Quiero perderme en tu ombligo, perdiendo la mirada,
la nariz, la respiración, y la lengua.
Esta noche.
Quiero perderme en tu ombligo.
(Tomado del blog del dibujante)