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| La Prensa/Archivo |
El insomnio es la dificultad que experimenta una persona para conciliar el sueño
o, una vez conciliado, permanecer dormido o bien, la dificultad de volver a dormirse
si se despierta en la noche, con un producto final de un sueño de baja
calidad que interfiere negativamente en su vida cotidiana.
Por lo general, es un aviso de nuestro cuerpo, que nos dice que algo no está bien.
Si alguien se pregunta: "¿Es un problema grave?" La respuesta
es: "No, no lo es"; sin embargo, hará que se sienta cansado,
irritado e, incluso, deprimido y con poca capacidad de concentración para
su vida diaria y su trabajo.
Es importante recordar que cada individuo es único. Se dice que para conseguir
un descanso adecuado, una persona adulta debe dormir entre 6 y 8 horas diarias.
Sin embargo, cada quien podrá establecer la cantidad de sueño que
necesita, pues ésta no es más que el tiempo necesario para dormir
y levantarse sin sentirse pesado y cansado. Este tiempo, por lo general, se mantiene
constante durante la etapa adulta y se verá alterada cuanto mayor sea
la edad del individuo, pues las personas mayores o ancianos suelen dormir menos
en la noche, pero incluyen siestas durante el día.
Causas
Las causas asociadas a la aparición de insomnio son variadas: depresión,
estrés, demasiada cafeína, cambios en las jornadas de trabajo y
dolores por problemas médicos. Sin embargo, podríamos establecer
4 causas principales:
1. Cambios fisiológicos: Al aumentar la edad, se van produciendo cambios
en el patrón de sueño, que radican en una disminución de
la calidad y cantidad de horas nocturnas, acompañado de aumento de la
somnolencia diurna.
2. Estilo de vida: Toda situación que implique alteración del ritmo
circadiano, ya sea por cambios constantes en los horarios de trabajo o por viajes
(jet lag).
3. Fármacos: Entre los medicamentos y sustancias que pueden alterar
el sueño se encuentran los antihipertensivos, anticolinérgicos,
hormonas, estimulantes, esteroides, antidepresivos, broncodilatadores, descongestionantes,
antineoplásicos, la cafeína y la levo-dopa.
4. Patologías físicas o psicológicas. Algunas enfermedades
asociadas con el insomnio:
-Trastornos cardiovasculares: Insuficiencia coronaria, insuficiencia ventricular
izquierda y arritmias cardiacas.
-Trastornos pulmonares: Enfermedad pulmonar obstructiva crónica, asma.
-Trastornos de la conducta alimentaria (TCA): Anorexia nerviosa, exceso de
peso.
-Trastornos endocrinos: Disfunción tiroidea.
-Trastornos neurológicos: Cefaleas, enfermedad de Parkinson, lesiones
del tálamo, síndrome de la pierna inquieta (crispamiento espasmódico
o endurecimiento de los músculos de la parte inferior de la pierna
durante el sueño)
Tipos de insomnio
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Foto/KRT Direct
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El insomnio puede ser temporal o situacional o bien continuo o insomnio crónico.
El insomnio situacional se produce cuando ocurre un evento estresante en su
vida. Es causado muchas veces por ruido, dolor, preocupaciones o problemas
familiares, de trabajo, económicos o escolares. Dura tres semanas o
menos. Este tipo de insomnio en general se cura cuando el estrés o el
evento que afectó su vida se resuelve.
El insomnio crónico puede ser causado por patrones irregulares de sueño
que resultan de cambios en el horario de trabajo, drogadicción (como
el uso crónico de píldoras para dormir o de alcohol), estrés,
enfermedad o problemas de salud mental como ansiedad o depresión. Dura
tres semanas o más y hace falta tratar el problema subyacente.
Síntomas
En general, una persona que busca ayuda médica por insomnio puede presentar
uno a varios de los siguientes síntomas:
·
problemas para quedarse dormido (tardar más de 45 minutos).
· despertarse con frecuencia por la noche.
· despertarse muy temprano (madrugada) y no poder volver a dormirse.
·
no sentirse descansado a la mañana o sentirse cansado durante el día.
· estar inquieto o ansioso a la hora de irse a dormir.
Diagnóstico
Primero se debe descartar, mediante exploración física y examen
psicológico, cualquier patología que pueda causar el insomnio.
El solo tratamiento de este trastorno puede ser la solución al problema
para dormir. En ocasiones el insomnio enmascara un problema de ansiedad o
depresión.
Asimismo, debe evaluarse la higiene del sueño del paciente:
·
los ambientes ruidosos, mal oxigenados o con temperaturas extremas.
·
hábitos como el de leer o ver la televisión en la cama.
·
el uso de cafeína, alcohol, medicamentos y otras drogas.
·
sus hábitos de alimentación y ejercicios físicos.
·
Su historia personal y familiar en relación a trastornos de la conducta.
·
Su horario de trabajo y (si los hay) sus patrones de viaje.
Su médico tratante podría hacerle preguntas sobre sus hábitos
de sueño a su cónyuge, compañero de cama u otro miembro
de la familia. Después de conversar con usted, el médico le
podrá hacer un examen físico. Es posible que le tome una muestra
de sangre para hacer un análisis.