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Todos sabemos lo que es la ira, en ocasiones se tiene que interactuar con alguien iracundo y en esas ocasiones debemos establecer previamente un plan de acción.
1. La seguridad es primero. Asegúrese de colocarse en un lugar fuera del alcance del iracundo, sobre todo si ha pasado a comportarse con violencia verbal o física. No tenga vergüenza de pedir ayuda o de huir, pues siempre es mejor salir vivo que ser herido o hasta muerto. Algunos iracundos no cambiarán nunca y hay que aceptar ese hecho.
2. No eche leña al fuego. El iracundo funciona en un automatismo que se tiende a acrecentar cuando lo confrontan.
3. Sugiérale que esperen un tiempo para discutir la situación. Es mejor esperar un poco y llegar a una solución buena para los dos y no aumentar el conflicto.
4. Un problema grande y que cause ira puede ser, quizá, fraccionado en varios problemas más pequeños y simples. Esto disminuye el nivel de tensión y encauza las acciones hacia la resolución.
5. Si las emociones han llevado antes a discusiones o violencia, es mejor conversar en un lugar público donde la presencia de otros puede amainar el temporal o prestar ayuda de ser necesario.
6. Nunca estimules el comportamiento destructivo, ni en lo niños; usa estímulos favorables como la música, un aromatizante ambiental suave como la canela, esto prepara el ambiente para una conversación serena.
7. La rabia crónica puede ser también una manifestación de enfermedades mentales como la depresión.
8. Sugiérale asistir a terapias para el manejo de la ira. Muchos iracundos aprenden a encauzar sus emociones y se conducen mejor cuando han aprendido técnicas de negociación y se han sometido a procesos de desensibilización progresiva o a reprogramación neurolingüística para cambiar la ira por buen humor o serenidad.
9. Ante la amenaza de un agresor no tema acudir ante las autoridades y la policía, pues ante todo debe impedirse que la rabia cause daños irreparables a usted, a terceros como niños, o incluso al mismo agresor iracundo.
Todos sentimos ira y tenemos el derecho de sentirla, pero todos tenemos el deber de manejarla adecuadamente. Hasta las furias de la mitología griega cambiaron su apariencia terrible cuando, bajo la influencia de Atenea y su amor, aprendieron a practicar la bondad y su nombre cambió a Euménides, que significa "las amables" o "las guardianas de la justicia". |