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¿Las espinacas son famosas gracias a Popeye o Popeye se hizo popular gracias a las espinacas?
La realidad es que cuando en 1933 los dibujantes Dave y Max Fleicher crearon este mítico personaje, solo en Estados Unidos se incrementó en 33% el consumo de espinacas.
Sea cual sea la respuesta a la primera pregunta, lo cierto es que todos recordamos el interés que siempre han tenido nuestras madres y abuelas para que de niños tomáramos frecuentemente un plato de espinacas por la enorme cantidad de hierro que contenían.
Generalmente, para los más jóvenes siempre ha sido un plato poco suculento, pero, como decíamos, nuestras madres lo preparaban con cierta asiduidad a pesar de que llevaba su tiempo seleccionarlas, cortar las puntas, lavarlas y prepararlas.
Hoy en día pueden encontrarse durante todo el año, pero las variedades autóctonas están en su plenitud durante los meses de marzo hasta finales de mayo.
Las de invierno se distinguen por tener hojas más grandes que las de verano.
Las que se adquieren frescas en el mercado sorprenden por lo poco que “cunden”.
Queremos decir con ello que una enorme bolsa de espinacas una vez lavadas y hervidas quedan reducidas a una mínima expresión.
También pueden adquirirse en conserva, seleccionadas y en bolsas de plástico o bien congeladas. Esta última alternativa supone hoy en día 80% del consumo total.
Las espinacas son originarias de Persia y empezaron a introducirse en nuestro continente en la Edad Media, época en la que se vendían frescas o cocidas.
Por otro lado, este producto es uno de los vegetales más potentes en la prevención de muchos tipos de cáncer, reduce el riesgo de degeneración muscular y son recomendables para tratar el estreñimiento y la hipertensión.
Son muy ricas en agua y pobres en calorías ya que cada 100 gramos solo contiene entre 20 y 32 kilocalorías, y además son muy digestivas y contienen diversos elementos minerales: magnesio, potasio, calcio, hierro, ácido fólico y vitaminas A y C. Referente al hierro, la historia o la leyenda cuenta que la fama les viene debido a un error.
Todo comenzó en 1890 cuando un investigador estadounidense estaba diseccionando una hoja de espinaca.
Su secretaria, en lugar de escribir en el informe que el contenido de hierro era de 3 miligramos por cada 100 gramos escribió que eran 30.
Así, por este error, las espinacas se hicieron famosas.
Una de las ventajas de este vegetal es que hay muchas formas de consumirlo y el único límite que hay es la imaginación, pues si no les gustan, pueden combinarlas con sabores que les agraden para no perder ninguna de sus cualidades nutritivas.
Para las ensaladas de espinacas, por ejemplo, éstas deben lavarse, aliñarse, y pueden acompañarse con queso parmesano, pollo frío troceado, bacon, tomate, etc. |