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Martes | 09.05.2006
 
Enfermedades exantemáticas
(Segunda de dos entregas)
 
 
Por Julissa Rodríguez
 
 

La semana pasada hablamos de las enfermedades exantemáticas, específicamente de la varicela.

Hoy tocaremos otras enfermedades como el sarampión, rubéola y parotiditis, que entran en la categoría mencionada.

Sarampión

La Prensa/Eric Batista

El sarampión es una enfermedad viral exantemática altamente contagiosa, provocada por un myxovirus del grupo paramywoviridae. Se presenta con mayor frecuencia en la infancia. La incubación es de 8 a 14 días antes de la aparición de los síntomas, y se contagia a través de secreciones orales y nasales. Se puede dividir en tres fases, siendo la de incubación la inicial y la más contagiosa.

En este período hay un pico febril importante, que rápidamente mejora, para luego reaparecer, en la segunda fase, junto con las manchas rojas en cara, alas de la nariz, detrás de las orejas y finalmente pasar a tronco, brazos y piernas, asociadas a gran picazón. Hay irritación de la mucosa oral, nasal y conjuntival, con lagrimeo y, en algunos casos, hasta secreciones oculares. No afecta, a diferencia de la varicela, ni plantas ni palmas. En algunos casos se desarrolla tos (cruz sarampionoso). Igualmente, aparecen unos granitos en la mucosa oral, removibles, conocidos como Koplik.

Una vez padecida la enfermedad, se obtiene inmunización de por vida. También se puede obtener inmunización a través de la vacuna de virus atenuado. Las complicaciones son de tipo respiratorias en 55% de los casos, dando oportunidad al desarrollo de infecciones bacterianas pulmonares y, en menor grado, otorrinolaringológicas (otitis media, mastoiditis, laringitis con crup). En algunos casos se puede desarrollar infección del sistema nervioso- meningitis y/o encefalitis- manifestadas como somnolencia, convulsiones e irritabilidad.

El tratamiento está dirigido a contrarrestar los síntomas asociados. Así, se recomiendan antipiréticos para controlar la fiebre (paracetamol, ibuprofeno, etc.). Está contraindicada, de manera absoluta, la utilización de aspirina, por su asociación al desarrollo de Síndrome de Reye. En cuanto a la prevención, es mediante la aplicación de la vacuna de virus atenuado. Se inicia a los 15 meses de vida, y se refuerza a los 12 años. Sin embargo, está contraindicada en pacientes embarazadas y en individuos inmunosuprimidos.

Rubéola

Otra enfermedad exantemática, producida por un virus, y contagiada de persona a persona a través del estornudo y las secreciones. Presenta un período de incubación de 2 a 3 semanas, y su período de contagio va de dos días antes de desarrollar el exantema hasta una semana después de su aparición.

Es difícil su diagnóstico clínico, pues las erupciones exantemáticas rosáceas no son tan evidentes como en las otras enfermedades; son poco intensas y de corta duración. Sin embargo, su aparición y propagación es muy similar al exantema del sarampión. Igual que las otras enfermedades ya mencionadas, una vez padecida provee de inmunización al individuo. Los síntomas son similares a una gripe, con fiebre poco intensa, rinitis, faringitis y adenopatías dolorosas en la nuca y detrás de las orejas.

Foto: KRT / Direct

En los niños suele presentarse y pasar sin mayores complicaciones, las cuales se reservan para los individuos que la padecen en la edad adulta. Las principales complicaciones son neumonías y encefalitis, las cuales pueden manifestarse con coma, convulsiones e irritabilidad y, en los casos más severos, pueden llevar a la muerte.

El tratamiento es sintomático, con medicamentos para controlar la fiebre y el malestar general, igual que se haría con un proceso gripal. Además, se debe aislar al enfermo, para así evitar nuevos contagios.

En las mujeres embarazadas es donde mayores complicaciones se pueden desarrollar, ya que puede afectar al feto, produciendo malformaciones congénitas como ceguera, sordera, problemas cardiacos, retrasos o parálisis cerebral o dificultades a la hora de comenzar a caminar. Los niños nacidos de madres que han padecido rubéola durante el embarazo, generalmente, presentan bajo peso, diarreas neumonía y meningitis.

Es por ello que los especialistas recomiendan que toda mujer en edad fértil debe estar inmunizada, mas, no debe ser vacunada durante el embarazo ni en un período menor de tres meses previo a la concepción, además de mantenerse alejadas de cualquier factor de riesgo para adquirirla.

Su prevención es a través de la vacunación de virus atenuado, que se aplica a los 15 meses de vida, con refuerzo a los 4 a años o 12 años de vida, junto con el de sarampión y el de parotiditis.

Parotiditis

Es una infección viral, contagiosa, que se transmite a través de las gotas de saliva o por contacto directamente con artículos contaminados con saliva, y que causa un aumento, por inflamación, muy dolorosa de la glándula parótida (ubicada entre el oído y la mandíbula). Presenta un período de incubación de 12 a 24 días. Los niños de 2 a 12 años son los que mayormente se afectan, pero puede aparecer a cualquier edad. Los síntomas son hinchazón, dolor facial, fiebre, irritación de garganta y dolor de cabeza; en hombres, puede haber hinchazón escrotal con dolor testicular. Una vez presentada la enfermedad, una sola vez en la vida, se obtiene inmunidad.

El tratamiento está dirigido a contrarrestar los síntomas como fiebre, inflamación, dolor, con acetaminofén o ibuprofén. En el cuello puede aplicarse calor. La dieta suave o de líquidos ayuda con los síntomas de irritación de garganta, al igual que las gárgaras con agua tibia y sal. Es importante no utilizar aspirina en niños, por las altas probabilidades de desarrollar el Síndrome de Reye.

Entre las complicaciones asociadas podemos encontrar orquitis o inflamación testicular, que mejora a las semanas después de resuelto el cuadro inicial. También se puede desarrollar oforitis, o inflamación de los ovarios. Sordera de baja intensidad, con afección de tonos altos, pero con recuperación en pocas semanas. Pancreatitis, aunque poco frecuente, se presenta como dolor abdominal en pacientes con parotiditis. La más frecuente es la meningoencefalitis, la cual se presenta en uno de cada 400 casos. Se resuelve a los 4 días y, por lo general, no deja secuelas. Su prevención es a través de la vacunación con MMR, a los 12-15 meses de nacidos, con un refuerzo a los 4-6 años o a los 11-12 años.

 
     
 
 
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