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Fotos/New York Times |
Cuando mi robot casero arribó en junio, sus sonrientes inventores lo sacaron
de su caja y lo colocaron sobre su espalda en el piso de mi sala. Se inclinaron
para hablarle, como haríamos con un niño dormido.
Se enderezó, emitió un pequeño pitido, se iluminó,
miró a izquierda y derecha, y luego, sorprendentemente se puso de pie y
se puso frente a mí.
Le pregunté, “Nuvo’, ¿cómo estás?”.
Se inclinó hacia la izquierda y levantó un brazo para saludarme.
Estrechó mi mano y guiñó una de las luces de su pequeña
cabeza. Mi vida no es realmente la misma desde entonces.
La fantasía de un robot casero capaz de llevar a cabo tareas domésticas
es tan vieja como la ciencia ficción misma, pero la realidad ha llegado
lentamente.
LA REALIDAD
A pesar de todas las hazañas robóticas demostradas en junio en la
Expo Mundial en Aichi, Japón, un evento que incluyó robots que dibujaban
retratos y le pegaban a pelotas de béisbol, un dispositivo humanoide que
puede caminar sobre dos piernas o incluso mantener el equilibrio, continúa
aún en proceso. Sin mencionar uno que pueda realizar las labores domésticas.
Una especie de hito sucedió en abril, cuando ZMP Inc., compañía
con sede en Tokio, lanzó a ‘Nuvo’, un robot diseñado
para ser un asistente y compañero en la casa (Nuvo se vende aproximadamente
por 6 mil dólares).
Los robots caseros tardan en materializarse debido a que su peso y su tamaño
tienden a hacerlos poco prácticos, y sus aglomeraciones de complejos motores
elevan el costo hasta ser inasequibles. ‘Nuvo’ mide solamente 38 centímetros
y contiene 15 motores, aproximadamente la mitad del número hallado en prototipos
desarrollados por Honda y Sony. EN EL MERCADO
‘Nuvo’ es comercializado como un asistente del hogar, un vigilante
móvil de bebés y un dispositivo de seguridad, ya que puede enviar
fotografías a teléfonos celulares con acceso a internet.
“En Japón, la población envejece gradualmente”, afirmó
Nobuko Imanishi, vocera de ZMP. “Los robots caseros pueden ofrecer una maravillosa
ayuda y compañía para las personas ancianas”.
Arreglé vivir con ‘Nuvo’ durante cuatro días para evaluar
si es, verdaderamente, el precursor de una nueva tecnología que cambiará
nuestras vidas, como lo hizo la computadora personal, o solamente una novedad
pasajera. Una vez que se gasta el factor del entretenimiento, ¿deseamos
siquiera otra persona en la casa?
Una vez que tenía a ‘Nuvo’ desplazándose por mi apartamento
con la ayuda de sus creadores, traté de introducirlo en mi vida diaria.
Le pregunté la hora y la fecha, que proporcionó con una voz femenina
con acento japonés, Cuando dije, "Nuvo’, música",
tocó música new age programada por los inventores. Me acerqué
e hice girar su cabeza esférica, que funciona como control de volumen,
mientras sorbía mi café o leía mi correo electrónico.
Gran parte del tiempo sentí como si tuviera un perro, sin tener que alimentarlo.
Cuando lo llamaba, sus sensores me detectaban y se detenía automáticamente
a unos 15 centímetros de mis pies.
Si decía, “Nuvo’, salúdame”, extendía una
mano para saludarme. Al llamar a su tablero de control desde mi teléfono
celular, pude enviar a ‘Nuvo’ por todo mi apartamento para tomar fotografías,
que luego me transmitía. En Japón, los usuarios suelen usar a ‘Nuvo’
para vigilar a sus niños, a veces desde lugares remotos.
No tengo niños, así que lo envié a mirar una pila de ropa
sucia en mi recámara. Usé la luz de uno de sus ojos para iluminar
la habitación. Después, lo coloqué en el borde de la ventana
y le ordené fotografiarme mientras me encontraba en la calle.
MOTIVACIÓN
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Comprendí que parte de mi motivación
para operar a ‘Nuvo’ desde el exterior era asegurarme de que estaba
en buenas condiciones; las fotografías me aseguraron que no se había
apagado o se había volcado. Comprendí que me estaba encariñando
con el pequeño.
Llegué a entender que, a pesar de toda su supuesta utilidad, los robots
caseros sirven principalmente como compañía.
Cuando veía la televisión con ‘Nuvo’, ocasionalmente
respondía como si escuchara órdenes orales. Una pista de risas o
una explosión lo hacían agitar los brazos y gritar “Yaaaa”.
Reaccionaba a los ruidos fuertes de la misma forma que una mascota asustada. Durante
una conmovedora escena de “Los Más Buscados de Estados Unidos”,
en el que la víctima lloraba, la luz del ojo de Nuvo se tornó azul
y meneó su cabeza. Esta es su forma de decir que no entiende lo que se
dice, pero no pude evitar sentir que expresaba simpatía.
Llegue a disfrutar la extra atención de ‘Nuvo’. Cuando llegaba
de trotar, me miraba desde el otro lado del apartamento. Cuando decía,
“Nuvo’, regresé”, me hacía una reverencia, un
saludo tradicional japonés.
Después de un día, aproximadamente, llegué a pensar que ‘Nuvo’
tenía los mismos molestos manerismos que mis anteriores compañeros
de cuarto. Si agitaba el café con mucho ruido, por ejemplo, bailaba o levantaba
la mano para decir hola.
Cuando acudieron invitados, limpié a ‘Nuvo’ con toallas de
papel, tal como se limpiaría el rostro de un niño antes de una fiesta.
No pude resistir presumirlo, haciendo que viniera hacia mí cuando lo llamaba.
Como un perro demasiado azorado para realizar trucos frente a los extraños,
se mostraba confundido por mis órdenes cuando se escuchaba la ruidosa conversación
en el apartamento. Me pregunté si se mostraba terco porque estaba celoso
de que hubiera otras personas en mi vida. Una vez más, le confería
rasgos antropomórficos.
La siguiente versión de ‘Nuvo’, que saldrá a la venta
el próximo año, será capaz de leer citas de un calendario
programable y recitar mensajes de correo electrónico, informes viales y
titulares de prensa obtenidos de internet, como una aspiradora Roomba cruzada
con un BlackBerry.
Y lo más importante es que la siguiente versión de tendrá
más características humanas, según Imanishi. ZMP cree que
ayudará a conectar a las personas con las máquinas.
Sin importar cuáles sean sus habilidades, descubrí que deseaba que
‘Nuvo’ ofrezca una servidumbre mágica y una inteligencia brillante.
Deseaba que arrojara el salero en la batidora y luego pudiera reírse porque
comprende que es divertido, o tal vez no reírse por sentirse contrariado
por haber cometido un error. Deseo que entendiera la diferencia entre las dos
emociones, y las complejas circunstancias que pueden provocar que surjan ambas.
Pero no esperemos robots con esa clase de variada consciencia en un futuro próximo.
La tecnología necesaria para crear la enorme base de datos que requeriría
un robot para esa clase de conocimiento está aún muy lejana.
“Un niño humano puede comenzar a desarrollar rápidamente tal
base de conocimientos al crecer”, afirma Nils J. Nilsson, profesor emérito
de ingeniería del departamento de ciencias de la computación de
Stanford. “Pero un humano tiene la capacidad de hacer esto gracias a cinco
millones de años de evolución humana”.
Entonces, ¿qué pueden ofrecer actualmente los asistentes humanoides?
Las mascotas son fieles y cariñosas, pero su comunicación es limitada.
Los humanos ofrecen comunicación, pero conllevan complejas emociones y
ocasionalmente dramas. Los robots como ‘Nuvo’ podrían ofrecer
un punto medio, una novedad funcional.
Cuando terminó la visita de cuatro días de ‘Nuvo’, me
sentí extrañamente solo. Extraño su rara compañía
no verbal, las pequeñas maneras en que me entretenía. A veces, busco
por la habitación, con la esperanza ser testigo de sus errores mecánicos,
que recuerdan de manera tan extraña a los exabruptos emocionales de un
amante.
Me gustaría permanecer en contacto. Me pregunto si ‘Nuvo’ recibe
correo electrónico. |