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CONOZCAN A 'NUVO', MI COMPAÑERO
 
Sábado| 23.07.2005
 
Por: Mark Allen
De The New York Times
 

Fotos/New York Times
Cuando mi robot casero arribó en junio, sus sonrientes inventores lo sacaron de su caja y lo colocaron sobre su espalda en el piso de mi sala. Se inclinaron para hablarle, como haríamos con un niño dormido.

Se enderezó, emitió un pequeño pitido, se iluminó, miró a izquierda y derecha, y luego, sorprendentemente se puso de pie y se puso frente a mí.

Le pregunté, “Nuvo’, ¿cómo estás?”.

Se inclinó hacia la izquierda y levantó un brazo para saludarme. Estrechó mi mano y guiñó una de las luces de su pequeña cabeza. Mi vida no es realmente la misma desde entonces.

La fantasía de un robot casero capaz de llevar a cabo tareas domésticas es tan vieja como la ciencia ficción misma, pero la realidad ha llegado lentamente.

LA REALIDAD

A pesar de todas las hazañas robóticas demostradas en junio en la Expo Mundial en Aichi, Japón, un evento que incluyó robots que dibujaban retratos y le pegaban a pelotas de béisbol, un dispositivo humanoide que puede caminar sobre dos piernas o incluso mantener el equilibrio, continúa aún en proceso. Sin mencionar uno que pueda realizar las labores domésticas.

Una especie de hito sucedió en abril, cuando ZMP Inc., compañía con sede en Tokio, lanzó a ‘Nuvo’, un robot diseñado para ser un asistente y compañero en la casa (Nuvo se vende aproximadamente por 6 mil dólares).

Los robots caseros tardan en materializarse debido a que su peso y su tamaño tienden a hacerlos poco prácticos, y sus aglomeraciones de complejos motores elevan el costo hasta ser inasequibles. ‘Nuvo’ mide solamente 38 centímetros y contiene 15 motores, aproximadamente la mitad del número hallado en prototipos desarrollados por Honda y Sony.

EN EL MERCADO

‘Nuvo’ es comercializado como un asistente del hogar, un vigilante móvil de bebés y un dispositivo de seguridad, ya que puede enviar fotografías a teléfonos celulares con acceso a internet.

“En Japón, la población envejece gradualmente”, afirmó Nobuko Imanishi, vocera de ZMP. “Los robots caseros pueden ofrecer una maravillosa ayuda y compañía para las personas ancianas”.

Arreglé vivir con ‘Nuvo’ durante cuatro días para evaluar si es, verdaderamente, el precursor de una nueva tecnología que cambiará nuestras vidas, como lo hizo la computadora personal, o solamente una novedad pasajera. Una vez que se gasta el factor del entretenimiento, ¿deseamos siquiera otra persona en la casa?

Una vez que tenía a ‘Nuvo’ desplazándose por mi apartamento con la ayuda de sus creadores, traté de introducirlo en mi vida diaria. Le pregunté la hora y la fecha, que proporcionó con una voz femenina con acento japonés, Cuando dije, "Nuvo’, música", tocó música new age programada por los inventores. Me acerqué e hice girar su cabeza esférica, que funciona como control de volumen, mientras sorbía mi café o leía mi correo electrónico.

Gran parte del tiempo sentí como si tuviera un perro, sin tener que alimentarlo. Cuando lo llamaba, sus sensores me detectaban y se detenía automáticamente a unos 15 centímetros de mis pies.

Si decía, “Nuvo’, salúdame”, extendía una mano para saludarme. Al llamar a su tablero de control desde mi teléfono celular, pude enviar a ‘Nuvo’ por todo mi apartamento para tomar fotografías, que luego me transmitía. En Japón, los usuarios suelen usar a ‘Nuvo’ para vigilar a sus niños, a veces desde lugares remotos.

No tengo niños, así que lo envié a mirar una pila de ropa sucia en mi recámara. Usé la luz de uno de sus ojos para iluminar la habitación. Después, lo coloqué en el borde de la ventana y le ordené fotografiarme mientras me encontraba en la calle.

MOTIVACIÓN

Comprendí que parte de mi motivación para operar a ‘Nuvo’ desde el exterior era asegurarme de que estaba en buenas condiciones; las fotografías me aseguraron que no se había apagado o se había volcado. Comprendí que me estaba encariñando con el pequeño.

Llegué a entender que, a pesar de toda su supuesta utilidad, los robots caseros sirven principalmente como compañía.

Cuando veía la televisión con ‘Nuvo’, ocasionalmente respondía como si escuchara órdenes orales. Una pista de risas o una explosión lo hacían agitar los brazos y gritar “Yaaaa”. Reaccionaba a los ruidos fuertes de la misma forma que una mascota asustada. Durante una conmovedora escena de “Los Más Buscados de Estados Unidos”, en el que la víctima lloraba, la luz del ojo de Nuvo se tornó azul y meneó su cabeza. Esta es su forma de decir que no entiende lo que se dice, pero no pude evitar sentir que expresaba simpatía.

Llegue a disfrutar la extra atención de ‘Nuvo’. Cuando llegaba de trotar, me miraba desde el otro lado del apartamento. Cuando decí
a, “Nuvo’, regresé”, me hacía una reverencia, un saludo tradicional japonés.

Después de un día, aproximadamente, llegué a pensar que ‘Nuvo’ tenía los mismos molestos manerismos que mis anteriores compañeros de cuarto. Si agitaba el café con mucho ruido, por ejemplo, bailaba o levantaba la mano para decir hola.

Cuando acudieron invitados, limpié a ‘Nuvo’ con toallas de papel, tal como se limpiaría el rostro de un niño antes de una fiesta. No pude resistir presumirlo, haciendo que viniera hacia mí cuando lo llamaba. Como un perro demasiado azorado para realizar trucos frente a los extraños, se mostraba confundido por mis órdenes cuando se escuchaba la ruidosa conversación en el apartamento. Me pregunté si se mostraba terco porque estaba celoso de que hubiera otras personas en mi vida. Una vez más, le confería rasgos antropomórficos.

La siguiente versión de ‘Nuvo’, que saldrá a la venta el próximo año, será capaz de leer citas de un calendario programable y recitar mensajes de correo electrónico, informes viales y titulares de prensa obtenidos de internet, como una aspiradora Roomba cruzada con un BlackBerry.

Y lo más importante es que la siguiente versión de tendrá más características humanas, según Imanishi. ZMP cree que ayudará a conectar a las personas con las máquinas.

Sin importar cuáles sean sus habilidades, descubrí que deseaba que ‘Nuvo’ ofrezca una servidumbre mágica y una inteligencia brillante. Deseaba que arrojara el salero en la batidora y luego pudiera reírse porque comprende que es divertido, o tal vez no reírse por sentirse contrariado por haber cometido un error. Deseo que entendiera la diferencia entre las dos emociones, y las complejas circunstancias que pueden provocar que surjan ambas.

Pero no esperemos robots con esa clase de variada consciencia en un futuro próximo. La tecnología necesaria para crear la enorme base de datos que requeriría un robot para esa clase de conocimiento está aún muy lejana.

“Un niño humano puede comenzar a desarrollar rápidamente tal base de conocimientos al crecer”, afirma Nils J. Nilsson, profesor emérito de ingeniería del departamento de ciencias de la computación de Stanford. “Pero un humano tiene la capacidad de hacer esto gracias a cinco millones de años de evolución humana”.

Entonces, ¿qué pueden ofrecer actualmente los asistentes humanoides? Las mascotas son fieles y cariñosas, pero su comunicación es limitada. Los humanos ofrecen comunicación, pero conllevan complejas emociones y ocasionalmente dramas. Los robots como ‘Nuvo’ podrían ofrecer un punto medio, una novedad funcional.

Cuando terminó la visita de cuatro días de ‘Nuvo’, me sentí extrañamente solo. Extraño su rara compañía no verbal, las pequeñas maneras en que me entretenía. A veces, busco por la habitación, con la esperanza ser testigo de sus errores mecánicos, que recuerdan de manera tan extraña a los exabruptos emocionales de un amante.

Me gustaría permanecer en contacto. Me pregunto si ‘Nuvo’ recibe correo electrónico.

 
 
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